Mostrando entradas con la etiqueta W.H. Auden. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta W.H. Auden. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de junio de 2017

Triples 12

De izq. a der.: W.H. Auden, Christopher Isherwood y Stephen Spender
Foto: Howard Coster, 1937
We, too, had known golden hours
When body and soul were in tune,
Had danced with our true loves
By the light of a full moon,
And sat with the wise and good
As tongues grew witty and gay
Over some noble dish
Out of Escoffier;
Had felt the intrusive glory
Which tears reserve apart,
And would in the old grand manner
Have sung from a resonant heart.
But, pawed-at and gossiped-over
By the promiscuous crowd,
Concocted by editors
Into spells to befuddle the crowd,
All words like Peace and Love,
All sane affirmative speech,
Had been soiled, profaned, debased
To a horrid mechanical screech.
No civil style survived
That pandaemonioum
But the wry, the sotto-voce,
Ironic and monochrome:
And where should we find shelter
For joy or mere content
When little was left standing
But the suburb of dissent?
---------------------------------------------------------------------
Nosotros, también, habíamos conocido momentos dorados
en los que cuerpo y alma estaban en sintonía,
habíamos bailado con nuestros amores verdaderos
a la luz de una luna llena,
y nos habíamos sentado con los sabios y los buenos
mientras las lenguas cobraban ingenio y alegría
degustando algún noble plato
directo de Escoffier;
habíamos sentido la gloria indiscreta
que las lágrimas reservan aparte,
y a la grandiosa usanza de antaño
habríamos cantado con el corazón henchido.
Pero, objeto de zarpazos y chismorreos
por parte de la promiscua multitud,
transformados por ardid de los editores
en hechizos para confundir a la muchedumbre,
todas las palabras como Paz y Amor,
todo discurso afirmativo y cuerdo,
había sido mancillado, profanado, degradado
hasta tornarse horrendo chirrido mecánico.
Ningún estilo moderado sobrevivió
al pandemonio
salvo el burlón, el sotto-voce,
irónico y monocromo:
y ¿dónde íbamos a encontrar refugio
para la dicha o el mero contento
cuando apenas nada quedaba en pie
salvo el suburbio de la disensión?

W.H. Auden, We Too Had Known Golden Hours, versión de Eduardo Iriarte, de Canción de cuna y otros poemas