viernes, 20 de febrero de 2026

Primer Viernes de Cuaresma 2026

Hornacina del Cristo de la Amargura, calle San Bartolomé / plazoleta del Vinagre, Jaén, foto: Antonio Erena, 13.12.25
En estos días, en los que todo adquiere movimiento, es cuando mi alma más ansía la paz del barrio viejo. Acaricio cada historia de sus sombras, pues más de una vez he creído ver la luz de Belén en el ninfeo donde, tiempo atrás, habitó aquel que convirtió mi amor en sierpe.
 
No sé qué tendrá este tiempo que tanto incita al recuerdo. A mí me obliga a abandonar Valparaíso y recorrer callejas. Calles tristes, calles de duendes sin rumbo, como yo. Calles donde habitan las almas perdidas.
 
Y, el andar por estas calles, trae a mi memoria el recuerdo desgastado de aquel extraño amigo. Hace ya tantos años… Nunca, en ningún cielo, pudo verse más dolor que en el cielo de sus ojos.
 
Su nombre jamás le importó a nadie. Mucho menos, acaso  que su sonrisa: era tan sincera… Vivía en una pequeña plazoleta que presidía una magnífica escultura de un tal Constantino Unghetti. Un artista que debió ser muy famoso, por las cosas tan bonitas que hacía. A los pies de su casa, se hallaba una de sus obras: un zagal acompañado de ese gran amigo del hombre, el perro. A él le gustaba mirarla cuando la noche y el silencio caían por las calles. Siempre le contaron que, antaño, aquella plazuela estuvo llena de bullicio. El Colegio de San Agustín desbordaba de risas y alboroto los días que, a pesar de todo, se sucedían monótonos.
 
Su vida, a los ojos de todos, era bastante vacía. Pero a él no le importaba que murmuraran. Se hacía llamar “el buscador de estrellas”, pues era su obsesión diaria, recoger todas las estrellas posibles de la calle, alardeando de su belleza. Todos se reían de aquella hazaña pues nunca lograron que se las enseñara. Eso provocó que las burlas de todos cayeran sobre él. Sin embargo, no parecía importarle.
 
Sus momentos de calma transcurrían envueltos con el olor a azahar de la plaza de San Bartolomé. Las horas muertas se deslizaban entre sus dedos, casi siempre con arañazos. Cuando las viejas entraban en la iglesia, él corría presto a advertirlas de que miraran sus ojos, los ojos de aquel Cristo Expirante. Ojos llenos de sufrimiento. Y, a la vez, ojos llenos de luz. Un tormento que daba refugio en sus noches. “No hay mejor guía ni camino que su mirada mirando al cielo, rogando al cielo, suplicando al cielo… que acabe este dolor”.
 
Justo al lado de la Hermandad del Trabajo había una taberna. Casi haciendo esquina con Josefa Sevillanos. Calle que miraba de reojo pues allí vivió su gran amor, aquella mujer que un día le abandonó. Y los recuerdos se amontonaban en su mente por las muchas horas que pasaba allí, frente a la taberna. Esperando que el alcohol pariera su milagro. Algunas veces, si ellos tardaban mucho en salir, se recostaba en algún portal de la calle Las Palmas mientras el tiempo pasaba y mientras observaba sus dedos: habían nacido para recoger estrellas, dijeran lo que dijeran los demás. En sus manos, es donde mejor descansaban las estrellas del cielo jaenés.
 
A las claras, comenzaba siempre el bullicio. Y era la señal de que el alcohol había consumado el milagro que sus dedos esperaban. Los hombres salían con su ebriedad a cuestas y comenzaban las discusiones, las amenazas y los golpes. Las botellas rotas sembraban en la calle un camino inescrutable de cristales rotos. Él quedaba un rato más, hasta que los demás se marchaban. En silencio, mirando desde la calleja. Luego, recorría el sendero  andado. Tras él, la calle quedaba limpia. Y, entonces, se dirigía hacia el Campillejo del Vinagre para hablar, a solas, frente al Cristo de la Amargura, que cada día, amaneciendo, escuchaba el Padrenuestro más sincero del mundo, desde su hermosa hornacina. Cuando el sol se colaba por la espadaña de San Bartolomé, él ya estaba de regreso a casa. Y, mientras las campanas volteaban llamando a la primera misa de la mañana, él ya se encontraba durmiendo, soñando con sus estrellas y con las calles llenas de esperanza.
 
Sin embargo, una vez, a las claras, los borrachos volvieron al lugar de los hechos para seguir con sus peleas y le encontraron recostado sobre el suelo.
 
—Pero, ¿qué hace éste?
 
—Estoy recogiendo estrellas, dijo él.
 
—¿Qué dices “sooo tonto”? ¡Si son cristales de botellas!
 
—¡No!. ¡Son estrellas!
 
Las burlas no se hicieron esperar. Entre risas y achuchones, le pedían que enseñara sus estrellas, mientras las carcajadas clavaban una lanza infame en el Cristo de la Amargura, que desde lejos, sentía caer sus lágrimas. Le empujaban, le empujaban sin piedad. Hasta que, a la fuerza, sacaron una de sus manos de los bolsillos de su abrigo. La mano delgada, huesuda, estaba cubierta de sangre y la sangre se deslizaba. Por querer retener a sus estrellas, las había apretado fuerte entre sus manos, para que no las encontraran, para que no se escaparan…
 
Al ver la sangre correr, los hombres se asustaron, no pudiendo evitar que los agentes del orden se personaran en el lugar al ser informados de los gritos. Sin embargo, no hubo detenciones. En realidad, no había ocurrido nada. Se quedaron a solas con él y que les contara lo que había ocurrido. Sin faltar a la verdad, dijo que nada, que él solo estaba recogiendo estrellas. Pero se negó a enseñárselas. Ellos se armaron de paciencia y le preguntaron dónde vivía, pues le acompañarían a casa.
 
A la altura de San Bartolomé se empezó a tambalear. Su único pensamiento era volverse y correr hasta el Campillejo del Vinagre pues el Cristo de la Amargura esperaba un Padrenuestro… y sus palabras. Los agentes le sujetaron. La quietud de los naranjos lanzaba un perfume que embriagada. Él, inconscientemente, sacó una de sus manos de los bolsillos. Los hombres vieron que sangraba. Y, para curarle las heridas, uno de ellos metió sus manos en el agua de la fuente. Y la sangre se diluía, como si fuera un tul de rosas macabras.
 
Registraron sus bolsillos y sacaron trozos de cristales rotos, ensangrentados… que también tiraron en la taza. Y, al disiparse la sangre, ahora, a las claras, que casi los primeros rayos del sol acariciaban la espadaña. Y la luz se impuso en los trozos, sobre el reflejo del agua… brillaban… más que las estrellas brillaban. Él sonrió levemente. Los agentes estaban confundidos, sin saber qué decir. Más aún, cuando llegó una vieja  casi sin aliento a la plaza asegurando que al pasar por el Campillejo, al Cristo de la Amargura, le brotaban lágrimas.
 
Mari Ángeles Solís, "Estrellas cautivas", ExtraJaén, Diario Jaén, 02.01.26

lunes, 16 de febrero de 2026

IA

Una escena de Metrópolis (Fritz Lang, 1927), película ambientada en 2026

Actuación de robots en la Gala de Año Nuevo de la Televisión Central de China 2026 (vídeo)

“Estamos ante algo mucho, mucho más grande que la covid”, ha advertido esta semana Matt Shumer. Este prestigioso programador que trabaja con la inteligencia artificial (IA) acaba de publicar un artículo titulado Algo grande está sucediendo en el que advierte sobre las amenazas de los nuevos modelos de IA para millones de puestos de trabajo de cuello blanco a lo largo de todo el mundo. Su ensayo se ha viralizado con más de 80 millones de visitas desde el martes.

“La razón por la que tanta gente del sector está dando la voz de alarma ahora mismo es porque esto ya nos ha pasado", explica Shumer, quien relata cómo las empresas de IA están despidiendo a informáticos y desarrolladores porque las herramientas que ellos crearon ya se están programando a sí mismas para hacerse más inteligentes. “No estamos haciendo predicciones. Les contamos lo que ya ha ocurrido en nuestros propios trabajos y les advertimos que son los siguientes”, apunta.

El artículo de Shumer coincide con una semana de agitación en Wall Street. Los inversores han castigado a compañías que se van a ver más afectadas por la irrupción de esta tecnología. Empresas de software, videojuegos o desarrolladores informáticos han recibido un serio correctivo en Bolsa al difundirse las altas capacidades de los nuevos modelos de IA y el riesgo que supone para millones de empleos. Los expertos aseguran que un niño podrá dar instrucciones para crear un videojuego a medida. Y proliferan programas de idiomas creados por personas con escasos conocimientos informáticos.

Pero los inversores también ven cómo la automatización está lista para saltar a otros sectores no tan evidentes como la logística, aseguradoras o consultoras. Con un par de órdenes se podrá crear un programa de planificación fiscal o un bot de atención al cliente que supere la interacción humana.

“El rápido progreso de las herramientas de IA alimenta el temor generalizado de una disrupción en las industrias más expuestas a la difusión de esta tecnología dentro de la economía del conocimiento, en particular en los modelos de negocio que no requieren un uso intensivo de capital, con las empresas de software a la cabeza”, explica Yves Bonzon, responsable de inversiones del banco suizo Julius Baer. “Las preocupaciones de los inversores sobre el impacto disruptivo de la IA siguen pesando sobre las acciones estadounidenses, desde los corredores de seguros y los servicios inmobiliarios hasta la logística”, explica el banco de inversión suizo UBS, que adopta, no obstante, un tono optimista para los inversores: “Aunque está por ver el impacto global en estas industrias y en las empresas individuales, consideramos [este proceso] una validación del potencial de monetización de la IA. Los avances subrayan su naturaleza transformadora”.

“Esto es diferente a todas las oleadas de automatización anteriores, y necesito que entiendan por qué”, avanza Shumer en un relato inquietante que ha encontrado eco en varios ejecutivos del sector. “La IA no reemplaza una habilidad específica. Es un sustituto general del trabajo cognitivo. Mejora en todo simultáneamente. Cuando las fábricas se automatizaron, un trabajador despedido pudo capacitarse para trabajar como oficinista. Cuando internet irrumpió en el comercio minorista, los trabajadores se trasladaron a la logística o los servicios. Pero la IA no deja un hueco conveniente para ocupar. Sea cual sea el objetivo de la capacitación, también está mejorando en eso”, añade.

Las voces de alarma arrecian al tiempo que las grandes tecnológicas redoblan sus apuestas por una tecnología disruptiva. Solamente durante 2026, las cuatro grandes tecnológicas globales, Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft, planean invertir más de 650.000 millones en IA. Es la mayor cantidad invertida en un solo año en cualquier otro desarrollo tecnológico; ni la expansión del ferrocarril a finales del siglo XIX, los programas de la NASA para conquistar el espacio o la burbuja de las puntocom de principios del siglo XXI consumieron tantos recursos en tan poco tiempo.

Estos colosos tecnológicos, que manejan un presupuesto mayor que el de algunos países, están lanzados en una alocada carrera para desarrollar la IA. Necesitan entrenar sus modelos informáticos con miles de ordenadores montados con microprocesadores de última generación. Los reúnen en unas naves gigantescas, los centros de datos, con cientos de servidores para que el sistema siga aprendiendo. Y requieren de plantas especiales de suministro de energía para asegurar su enorme consumo.

Schumer dibuja un panorama estremecedor. Explica cómo en los últimos años las mejoras en los modelos cognitivos creados por algoritmos han logrado avances exponenciales. Pero las últimas versiones de OpenAI, creador del popular ChatGPT, o Anthopic, que desarrolla el modelo Claude, “no son mejoras graduales. Es algo completamente diferente”, advierte.

“La IA no es un sustituto de trabajos humanos específicos, sino más bien un sustituto laboral general para los humanos”, sostiene Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, la empresa fundada por antiguos investigadores de OpenAI. Amodei publicó hace un par de semanas un inquietante artículo, La adolescencia de la tecnología. Cómo afrontar y superar los riesgos de la IA potente, sobre los riesgos que provocará una tecnología de este calibre o la IA general (IAG), aquella que podrá pensar por sí misma. Este ejecutivo calcula que la mitad de todos los trabajos de cuello blanco en el mundo van a desaparecer en el plazo de entre uno y cinco años. Tras analizar en el artículo las consecuencias de esta revolución, concluye: “El shock a corto plazo tendrá una magnitud sin precedentes”.

Esta semana la empresa ha alcanzado una valoración de 380.000 millones de dólares, después de la última ronda de financiación en la que logró fondos por 30.000 millones. Anthropic se ha posicionado como una de las compañías tecnológicas más concernidas por la seguridad. Asegura que su modelo está entrenado siguiendo principios éticos para evitar la manipulación y el engaño.

Esta semana ha anunciado la creación de una SPAC, una herramienta de cotización bursátil, dotada con 20 millones de dólares, para promover la transparencia y seguridad en los modelos de inteligencia artificial. La empresa Public First busca influir en los legisladores para establecer una regulación y barreras en la IA que impidan los abusos. En realidad, su estrategia es contra su rival OpenAI, que utiliza tácticas más agresivas.

El ensayo de Shumer coincide también con la renuncia de dos ejecutivos de OpenAI y Anthropic, alertando de la profundidad de los cambios que se le vienen al mundo encima, no solo a nivel laboral. “El mundo está en peligro. Y no solo por la IA o las armas biológicas, sino por toda una serie de crisis interconectadas que se desarrollan en este preciso momento”, escribió Mrinank Sharma, un investigador de seguridad de IA que abandonó Anthropic para irse a Reino Unido a escribir poesía y “volverse invisible”.

Sharma ha trabajado en un área para tratar de garantizar la seguridad de la IA para combatir los riesgos del bioterrorismo asistido por IA e investigar “cómo los asistentes de IA podrían hacernos menos humanos”. Y dice que abandona con un cierto sentimiento de resignación.

El miércoles, Zoe Hitzig, investigadora de OpenAI, el creador del popular ChatGPT, publicó un artículo en The New York Times alertando sobre sus dudas respecto a la nueva práctica de que las empresas de IA ofrezcan publicidad. Hitzig, doctora de Economía en Harvard, escribió: “Tengo serias reservas sobre la estrategia de OpenAI”. Al día siguiente presentó su renuncia. En el artículo explica cómo muchas personas emplean las herramientas de IA como terapeutas, para confesar sus emociones o para charlar. El sistema logra una ventaja a la hora de ofrecer publicidad y Hitzig observa problemas éticos.

También existen riesgos de seguridad. Amodei pone el ejemplo de un nuevo país integrado por los 50 millones de mentes más brillantes del mundo. Piensan de 10 a 100 veces más rápido que cualquier humano. Nunca duermen. Pueden usar internet, controlar robots, dirigir experimentos y operar cualquier cosa con una interfaz digital. El experto advierte de que supondría “la amenaza a la seguridad nacional más grave que hemos enfrentado en un siglo, posiblemente nunca”.

«El terremoto de la última versión de la IA alarma a los expertos: “El mundo está en peligro”», El País, Jesús Sérvulo González, 14.02.26


viernes, 13 de febrero de 2026

Música popular 217

John Paul Young (Glasgow, 21.06.1950), fuente: ebay


¡Oh tú, ruidoso precursor de aguas
que desde el Neveral, lanzando quejas,
el pueblo corres derribando tejas,
capas batiendo y levantando enaguas!
 
Tú has dado el cese a mantos y paraguas,
tú eres el “bú” de niños v de viejas,
tú avisas bien cuando los soplos dejas
del dios lisiado las ardientes fraguas.
 
¡Arrecia más aún!, brama y aúlla,
llene el espacio tu bramido ronco,
que, cuando alegre yo mi lecho mulla
 
y cuando en él me tumbe como un tronco,
hemos de ver, ¡pardiez!, con tanta bulla,
si roncas tanto tú como yo ronco.
 
Antonio Almedros Aguilar, "Al viento de Jaén. Soneto", en Alfonso Sancho Sáez, Almendros Aguilar, una vida y una obra en el Jaén del siglo XIX, IEG, 1981, pág. 283, publicado en la revista de Madrid La Ilustración Española e Hispanoamericana del 22 de noviembre de 1895, pág. 299, y en el periódico de Jaén El Pueblo Católico del 10 de diciembre de 1895.

jueves, 12 de febrero de 2026

Eulalias

Cripta y sarcófago de santa Eulalia, catedral de Barcelona, fuente: Catedral de Barcelona (página web)
El Hornito de Santa Eulalia, Mérida, foto: Antonio Erena, 05.04.16

martes, 10 de febrero de 2026

Ayer y hoy 43 - Sin palabras 16

Comparecencia del alcalde de Ponferrada y sus concejales por el caso Nevenka, fuente: El País, 10.02.26
"La declaración completa del alcalde de Móstoles", Libertad Digital, 06.02.26 (YouTube)

Señores justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el alcalde de la villa de Móstoles.

Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo, capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armándonos contra unos pérfidos que, so color de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey; procedan Vuestras Mercedes pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentando a esto, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.

Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.

Móstoles, dos de Mayo de mil ochocientos ocho.

Andres Torrejón                         Simón Hernández

Bando de Andrés Torrejón y Simón Hernández, alcaldes de Móstoles, el 2 de mayo de 1808, fuente: "Museo de la Ciudad de Móstoles, Recorrido por la Historia de Móstoles", Ayuntamiento de la Villa de Móstoles (página web)

sábado, 7 de febrero de 2026

Fotogramas 239

Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid), George Roy Hill, 1969
B. J. Thomas canta Raindrops Keep Fallin' On My Head en The Ed Sullivan Show, 25.01.70 (vídeo)

Raindrops keep fallin' on my head
And just like the guy
Whose feet are too big for his bed
Nothin' seems to fit
Those raindrops are fallin' on my head
They keep fallin'

So I just did me some talkin' to the sun
And I said I didn't like the way
He got things done
Sleepin' on the job
Those raindrops are fallin' on my head
They keep fallin'

But there's one thing I know
The blues they send to meet me
Won't defeat me
It won't be long till happiness
Steps up to greet me

Raindrops keep fallin' on my head
But that doesn't mean my eyes
Will soon be turnin' red
Cryin's not for me
'Cause I'm never gonna stop the rain
By complainin'
Because I'm free
Nothing's worryin' me!
It won't be long till happiness
Steps up to greet me

Raindrops keep fallin' on my head
But that doesn't mean my eyes
Will soon be turnin' red
Cryin's not for me
'Cause I'm never gonna stop the rain
By complainin'
Because I'm free
Nothing's worryin' me!

Gotas de lluvia siguen cayendo en mi cabeza,
y como el chico
cuyos pies son demasiado grandes para su cama
nada parece encajar,
esas gotas de lluvia están cayendo en mi cabeza,
siguen cayendo.

Así que acabo de hablar algo con el sol
y le dije que no me gustaba la manera
en que ha hecho las cosas
durmiéndose durante el trabajo,
esas gotas de lluvia están cayendo sobre mi cabeza,
siguen cayendo.

Pero hay una cosa que yo sé:
la tristeza que envían a mi encuentro
no me derrotará,
no pasará mucho hasta que la felicidad
dé el paso para alegrarme.

Gotas de lluvia siguen cayendo en mi cabeza,
pero eso no significa que mis ojos
pronto se pongan rojos,
llorar no es para mí,
porque nunca voy a parar la lluvia
quejándome,
¡porque soy libre,
nada me preocupa!
No pasará mucho hasta que la felicidad 
dé el paso para alegrarme.

Gotas de lluvia siguen cayendo en mi cabeza,
pero eso no significa que mis ojos
pronto se pongan rojos,
llorar no es para mí,
porque nunca voy a parar la lluvia
quejándome,
¡porque soy libre,
nada me preocupa!

Raindrops Keep Fallin' On My Head, Burt Bacharach (música) y Hal David (letra), trad. Antonio Erena

viernes, 6 de febrero de 2026

Música popular 216

The Cascades (1960 - 1975, John Gummoe, segundo por la derecha), fuente: last.fm (página web)

The Cascades, Rhythm of the Rain (audio)

Listen to the rhythm of the falling rain
Telling me just what a fool I've been
I wish that it would go and let me cry in vain
And let me be alone again
The only girl I care about has gone away
Looking for a brand new start
But little does she know that when she left that day
Along with her she took my heart
Rain please tell me now does that seem fair
For her to steal my heart away when she don't care?
I can't love another when my hearts somewhere far away
The only girl I care about has gone away
Looking for a brand new start
But little does she know that when she left that day
Along with her she took my heart
Rain won't you tell her that I love her so?
Please ask the sun to set her heart aglow
Rain in her heart and let the love we knew start to grow
Listen to the rhythm of the falling rain
Telling me just what a fool I've been
I wish that it would go and let me cry in vain
And let me be alone again
Oh, listen to the falling rain
Pitter patter, pitter patter
Ooh listen, listen to the falling rain
Pitter patter, pitter patter, ohh
Ooh listen, listen to the falling rain
 
Escucho el ritmo de la lluvia cayendo
diciéndome lo tonto que he sido,
ojalá se fuera y me dejara llorar en vano
y me dejara estar solo de nuevo.
La única chica que me importa se ha ido
buscando un nuevo comienzo,
pero poco sabe ella que cuando se fue ese día
con ella se llevó mi corazón.
¿Lluvia, por favor, dime ahora, te parece justo
que me robe el corazón cuando no le importo?
No puedo amar a otra cuando mi corazón está en algún sitio lejano.
La única chica que me importa se ha ido
buscando un nuevo comienzo,
pero poco sabe ella que cuando se fue ese día
con ella se llevó mi corazón
¿Lluvia, no le dirás que la amo tanto?
Por favor, pídele al sol que ilumine su corazón,
Llueve en su corazón y deja que el amor que conocimos empiece a crecer.
Escucho el ritmo de la lluvia cayendo
diciéndome lo tonto que he sido,
ojalá se fuera y me dejara llorar en vano
y me dejara estar solo de nuevo.
Oh, escucho la lluvia cayendo.
Oh, escucho, escucho la lluvia cayendo.
Oh, escucho, escucho la lluvia cayendo.
 
The Cascades, Rhythm of the Rain (El ritmo de la lluvia), John Gummoe, 1962, trad. Antonio Erena

viernes, 30 de enero de 2026

Música popular 215

Kyū Sakamoto (Yokohama, 20.12.1941 - Ueno, 12.08.1985), en Tokio el 22.01.1962, fuente: The Asahi Shimbun (Getty Images)

上を向いて 歩こう
涙が こぼれないように
思い出す春の日 一人ぼっちの夜
上を向いて 歩こう
にじんだ 星をかぞえて
思い出す夏の日 一人ぼっちの夜
幸せは 雲の上に
幸せは 空の上に
上を向いて 歩こう
涙がこぼれないように
泣きながら歩く 一人ぼっちの夜
思い出す秋の日 一人ぼっちの夜
悲しみは 星のかげに
悲しみは 月のかげに
上を向いて 歩こう
涙がこぼれないように
泣きながら歩く 一人ぼっちの夜
一人ぼっちの夜

Caminemos con la frente en alto, 
para que no caigan las lágrimas. 
Recuerdo aquellos días de primavera, 
aquellas noches solitarias. 
Caminemos con la frente en alto, 
contando las estrellas borrosas. 
Recuerdo aquellos días de verano, 
aquellas noches solitarias. 
La felicidad está por encima de las nubes,
la felicidad está por encima del cielo. 
Caminemos con la frente en alto, 
para que no caigan las lágrimas. 
Camino llorando, camino solo, 
recuerdo aquellos días de otoño, 
aquellas noches solitarias. 
Mi tristeza está a la sombra de las estrellas,
mi tristeza está a la sombra de la luna. 
Caminemos con la frente en alto, 
para que no caigan las lágrimas. 
Camino llorando, camino solo, 
recuerdo aquellas noches solitarias,
aquellas noches solitarias.

Kyū Sakamoto, Ue o muite arukō, conocida como Sukiyaki, letra de Rokusuke Ei y música de Hachidai Nakamura, traducción del japonés de Google Traductor.

miércoles, 28 de enero de 2026

Invierno 6

Previsión meteorológica a día de hoy para Torredonjimeno del 2 al 10 de febrero próximos, fuente: ElTiempo.es (captura de pantalla de móvil)

martes, 20 de enero de 2026

sábado, 17 de enero de 2026

Aniversarios 68

Juan Crisóstomo de Arriaga (Bilbao, 27.01.1806 - París, 17.01.1826), Sin título (Sesión de música en el Bilbao romántico), 1817, Museo de Bellas Artes de Bilbao. Texto: La musical sensación / Luisa con celeridad / A los quince años de edad / Introduce al corazón / Así de ella con razón / Apolo dijo es honor / Del arte y de Orfeo loor / De las musas compañera / Genio que hoy se venera / Pianista de gran primor. / Juan Crisóstomo de Arriaga a los once años de edad lo dibujó y dedicó a la señorita doña Luisa de Torres y Urquijo. Bilbao 20 de Noviembre de 1817

viernes, 16 de enero de 2026

Bailando 15 (corro)

Baile en corro, viñeta en el manuscrito de La ciudad de Dios de San Agustín, traducción de Raoul de Presles, t. II, lib. XI a XX (1475-1500), Biblioteca Municipal de Nantes. Ms 181, f. 21r (detalle), en BnF Gallica (página web)
Para la fiesta de San Anton se llevaba á la yglesia quatro achas de cera, las quales ardían delante de un altar de la capilla de Santo Anton en dos candeleros de palo, á la víspera de la vigilia y otro dia de la fiesta á todas las horas; y como luego venia la fiesta de Santa Maria de la Purificación, para esta fiesta daba la yglesia mayor al señor Condestable y á la señora Condesa y á Doña Guiomar Carrillo y á las otras señoras candelas blancas, salvo que las que daban á él y á la señora Condesa eran mayores que las otras, y ponían en ellas sus armas para la procesión, y en este dia el señor Condestable con todas las señoras iba á nona, porque este dia es el primero dia de nona y hay perdones.

                                           *****

Y desque la dicha Señora nació, todo el dia y toda la noche nunca las campanas cesaron de repicar de la dicha ciudad, que no parecia sino que todo el estruendo é alegría del mundo estaba dentro de ella; é desque vino la noche el Comendador de Montizon, hermano del dicho Señor, del un cabo con fasta dozientos cavalleros christianos, y de la otra parte el asistente Fernando de Villafañe con otros dozientos cavalleros moriscos con barbas postizas y tiznadas, con muchas  trompetas y atavales, y añafiles, con muchas antorchas y faraones, andovieron corriendo, y dando gritos por todas las calles, y vinieron delante de la posada del señor Condestable, estando él con otros muchos cavalleros alto en la torre de ella mirando, y alli escaramuzando un rato y faziendo muchos juegos de guerra. Y esto fecho descavalgaron y entraron en palacio do tantas serian las gentes y danzas, y corros y bayles y juegos y momos y personages y de tantas maneras, que no se daban lugar unos á otros, y todos andaban como locos de plazer. Los cuales plazeres, alegrías, corros y juegos duraron y fueron continuados de su propia voluntad de la gente por ocho dias continuos ó mas, que otra cosa no se facia ni trataba, ni veriades por la dicha ciudad sino plazeres y fiestas y juegos y alegrías de muchas maneras.

«Relacion de los fechos del mui magnifico é mas virtuoso señor el señor don Miguel Lucas, mui digno condestable de Castilla», ed. Pascual de Gayangos, Memorial Histórico Español, Academia de la Historia, Madrid, 1855, págs. 168-169 y 263.

viernes, 9 de enero de 2026

Música popular 214

Violeta Parra (San Carlos,​ Chile, 04.10.1917 - La Reina, Santiago, Chile, 05.02.1967, fuente Vampi Soul (página web)
Violeta Parra, Gracias a la vida (audio con imágenes de la artista)
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe dio dos luceros que cuando los abroPerfecto distingo lo negro del blancoY en el alto cielo su fondo estrelladoY en las multitudes al hombre que yo amo
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado el sonido y el abecedarioCon el las palabras que pienso y declaroMadre, amigo, hermano y luz alumbrandoLa ruta del alma del que estoy amando
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado el oído y en todo su anchoGraba noche y día, grillos y canariosMartillos, turbinas, ladridos, chubascosY la voz tan tierna de mi bien amado
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado la marcha de mis pies cansadosCon ellos anduve ciudades y charcosPlayas y desiertos, montañas y llanosY la casa tuya, tu calle y tu patio
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado la risa y me ha dado el llantoAsí yo distingo dicha de quebrantoLos dos materiales que forman mi cantoY el canto de ustedes que es mi propio cantoGracias a la vida que me ha dado tanto

Violeta Parra, Gracias a la vida (1966)