miércoles, 3 de agosto de 2016

Olimpiada - Perritos 7

Adonis muerto, Museo Gregoriano Etrusco, Museos Vaticanos

A.E. Housman, A un atleta caído joven (To an Athlete Dying Young)
(Trad. Antonio Erena)
  
The time you won your town the race
We chaired you through the market-place;
Man and boy stood cheering by,
And home we brought you shoulder-high.

Today, the road all runners come,
Shoulder-high we bring you home,
And set you at your threshold down,
Townsman of a stiller town.

Smart lad, to slip betimes away
From fields where glory does not stay,
And early though the laurel grows
It withers quicker than the rose.

Eyes the shady night has shut
Cannot see the record cut,
And silence sounds no worse than cheers
After earth has stopped the ears.

Now you will not swell the rout
Of lads that wore their honours out,
Runners whom renown outran
And the name died before the man.

So set, before its echoes fade,
The fleet foot on the sill of shade,
And hold to the low lintel up
The still-defended challenge-cup.

And round that early-laurelled head
Will flock to gaze the strengthless dead,
And find unwithered on its curls
The garland briefer than a girl’s.

……………………………………………..

La vez que ganaste la carrera de tu pueblo
te paseamos por la plaza del mercado;
hombres y muchachos parados aclamándote,
y a tu casa a hombros te portamos.

Hoy, por el camino llegan todos los corredores,
a hombros te traemos a tu hogar,
y te dejamos en tu umbral tendido,
vecino de una ciudad inmóvil.

Chico listo: escapar a tiempo
de los campos donde la gloria no queda,
pues aunque el laurel crece pronto
más rápido que la rosa se marchita.

Ojos que la noche sombría ha cerrado
no pueden ver el récord batir,
y el silencio no suena peor que los vítores
después de que la tierra haya tapado los oídos.

Ahora ya no aumentarás la derrota
de muchachos que perdieron su honor,
corredores cuya fama destacó
pero el nombre murió antes que el hombre.

Por eso plantad, antes de que se disipe el eco,
el veloz pie en el escalón sombrío,
y alzad a lo alto del dintel
la todavía defendida copa del torneo.

Y alrededor de esa temprana cabeza laureada
contemplad reunidos al muerto inerte,
y descubrid inmarchita entre sus rizos
la guirnalda más breve que la de una niña.

Memorias de África (Out of Africa), Karen Blixen lee el poema en el entierro de Denys Finch Hatton

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