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lunes, 5 de mayo de 2025

lunes, 10 de marzo de 2025

domingo, 5 de enero de 2025

Invierno 5

Pieter Brueghel el Viejo, Paisaje de invierno con patinadores y trampa para pájaros (1565), Museos Reales de Bellas Artes, Bruselas
Copia de Paisaje de invierno... por Pieter Brueghel el Joven en el Museo del Prado

Snow-happy hicks of a boy’s world –
O crunch of bull’s-eyes in the mouth,
O crunch of frost beneath the foot –
If time would only remain furled
In white, and thaw were not for certain
And snow would but stay put, stay put!
 
When the pillar-box wore a white bonnet –
O harmony of roof and hedge,
O parity of sight and thought –
And each flake had your number on it
And lives were round for not a number
But equalled nought, but equalled nought!
 
But now the sphinx must change her shape –
O track that reappears through slush,
O broken riddle, burst grenade –
And lives must be pulled out like tape
To measure something not themselves,
Things not given but made, but made.
 
For now the time of gifts is gone –
O boys that grow, O snows that melt,
O bathos that the years must fill –
Here is dull earth to build upon
Undecorated; we have reached
Twelfth Night or what you will … you will.

Felices paletos en la nieve de un mundo infantil.
¡Oh crujido de caramelos en la boca!
¡Oh crujido de escarcha bajo el pie!
Si el tiempo permaneciera sólo enrollado,
en blanco, y el deshielo no fuera cierto,
y la nieve se quedara quieta, ¡quieta!
 
Cuando el buzón llevaba un gorro blanco.
¡Oh armonía de tejado y seto!
¡Oh paridad de vista y pensamiento!
Y cada copo tenía tu número en él,
y las vidas eran redondas, no para un número
sino que equivalían a nada, ¡equivalían a nada!
 
Pero ahora la esfinge debe cambiar su forma.
¡Oh huella que reaparece a través de la nieve medio derretida!
¡Oh acertijo roto, granada reventada!
Y las vidas deben ser arrancadas como cinta
para medir algo pero no ellas mismas,
cosas no dadas sino hechas, pero hechas.
 
Por ahora el tiempo de los regalos se acabó.
¡Oh chicos que crecen! ¡Oh nieves que se derriten!
¡Oh trivialidades que los años deben llenar!
Aquí hay tierra harta para construir,
sin decorar: hemos llegado a la
Noche de Reyes o lo que quieras... lo harás.

Louis MacNeice, «Noche de Reyes» (“Twelfth Night”), de Holes in the Sky (1948), en Louis MacNeice Collected Poems, ed. Peter Mcdonald, Faber & Faber, 2007 (eBook 2015), trad. Antonio Erena

Patrick Leigh Fermor, El tiempo de los regalos (Casa del Libro)

martes, 30 de julio de 2024

Ayer y hoy 36

Caballo mecánico sobre el Sena en la inauguración de los Juegos Olímpicos de París, foto: Natalia Kolesnikova, 26.07.24
Ignacio Zuloaga, La víctima de la fiesta (1910), Hispanic Society of America, Nueva York

lunes, 15 de julio de 2024

Piña

La Selección Española de Fútbol hace piña antes de comenzar la final de la Eurocopa 2024, fuente: Reuters
Fue un pase inesperado de Dani Carvajal, uno de esos pases al primer toque que desencuaderna a un equipo entero, a un imperio, el que habilitó entre dos rivales a Lamine Yamal, primer sorprendido por la sacudida del lateral. A Carvajal lo venía a encimar Bellingham y recibió de espaldas, pegado a la línea, así que se sacó un pase con el exterior que no fue a donde Yamal la esperaba, la banda, sino a un sitio mucho más juguetón: el carril del 8 y en su pierna buena, con un rival automáticamente a su espalda y otro delante temblando. Para entonces corría Morata arrastrando a su marca, pasando los dos como trenes de mercancías mientras Yamal los veía de reojo y seguía con la conducción. Ya la tenía franca para el disparo, pero también venía como una bala Dani Olmo con un rival atado a los tobillos como las latas de los coches de los recién casados. Y en una décima de segundo, cuando se esperaba el misil, Lamine Yamal soltó el balón, que atravesó dando botecitos a Olmo y al inglés para quedarse solo en el área.

Qué impresión produce una pelota suelta en el área, libre, sin nadie a veinte centímetros y con el portero lejos de su alcance. Qué poco dura ese momento, la víspera de un Big Bang: todo lo que uno quiere en la vida durante 90 minutos, ahí delante para hacerlo estallar. Fue lo que hizo Nico Williams irrumpiendo como un avión sin alas y con fuselaje por fuera, a velocidad infernal. Ni la controló: le pegó un zambombazo por tierra con la zurda y le metió una granada de mano al partido. Era el primer disparo a portería de España en la final, nada más empezar la segunda parte, y al gol le siguieron minutos preciosos, bellos, poco efectivos: chisporroteos que dejaron aire en los pulmones a Inglaterra, e Inglaterra lo hizo pagar caro. Sufrida selección la inglesa, por cierto: desactivó el mejor fútbol de la Eurocopa en la primera parte y se puso a morder vendas y tapar hemorragias hasta empatar el partido Cole Palmer en las narices a España en su única ocasión clara de la segunda parte.

Es divertido el fútbol cuando acaba así. Por eso el fútbol español en competiciones internacionales de clubes y selecciones es tan divertido: porque siempre acaba así. Se llega a una final y se gana. Los bajísimos umbrales de frustración futbolística de las generaciones jóvenes pueden acabar haciendo destrozos en el futuro. Están creciendo millones de chavales creyendo que las semifinales son la verdadera final, y nada les desmiente.

España e Inglaterra se asomaban a la prórroga con la brecha generacional latiendo: unos mirando de reojo por si salía al campo Tasotti o Al Ghandour, otros pidiendo cerveza fría y haciendo apuestas sobre quién marcaría el gol de la victoria. Ganaron los muchachos. Marcó en el último minuto Oyarzabal, que tuvo un mérito terrible en el remate pero aún más, si cabe, en el melonazo que le llegó de rebote y amansó al primer toque para Cucurella, que ejecutó un centro tenso, violento, al lugar al que solo llegan los que más fe tienen: no la tuvo Inglaterra y sí Oyarzabal, con más piernas. Dejó a Pickford despanzurrado en el suelo e hizo estallar plazas y ventanales en España, que jugó su primer partido en Berlín a la sombra de Francia, Alemania e Inglaterra, las tres favoritas del torneo, y la selección de Luis de la Fuente las descosió a las tres, partido a partido, con un juego exquisito ejecutado por una generación imberbe que hace en el campo con las piernas lo que hace con las manos en la Play.

Manuel Jabois, «Ganaron los muchachos», El País, 14.07.24

domingo, 1 de enero de 2023

¡Feliz 2023!

Imagen de la Carrera de las Empresas en el Paseo de la Castellana
Foto: EFE - Fernando Alvarado, El Confidencial, 31.12.22

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Mondo brutto 21

Recibimiento en Buenos Aires a la selección argentina de fútbol tras su victoria en el Mundial de Qatar, foto: Luis Robayo, 20.12.22

lunes, 21 de noviembre de 2022

Esfera

Balón de fútbol Adidas del Mundial de Qatar 2022
Fuente: futbolmania

Preferiría no saber por qué el Mundial se juega en Qatar. Sin embargo, lo sé. Bueno, sé lo que sabe todo el mundo, o sea, poco, pero suficiente. Bastante como para sufrir una grave disonancia cognitiva, según llaman los psicólogos a pensar una cosa y hacer la contraria. La disonancia, o incoherencia si lo prefieren, suele provocar un malestar interno que a veces se resuelve con el autoengaño y otras veces con la honesta constatación de que uno da asco.

El arriba firmante ha intentado muy en serio el autoengaño. Sin éxito.

Joseph Blatter, que era presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) cuando en 2010 Qatar fue elegido como sede y hoy está inhabilitado por corrupción, acusa a Michel Platini, que por entonces presidía la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y hoy está igualmente inhabilitado por corrupción, de presionar a favor del pequeño emirato arábigo. Resulta que el entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, hoy condenado por corrupción (disculpen que me repita, la culpa es de ellos), había exigido a Platini que consiguiera para Qatar los votos necesarios y evitara que el Mundial de 2022 se dispu­tara en Estados Unidos, como estaba previsto.

Francia quería vender a Qatar aviones de combate. Y los vendió, a cambio del Mundial.

Yo me dije: ¿y cuándo no ha sido corrupto el negocio del fútbol? Nada nuevo.

Otra parte del acuerdo, alcanzado por el presidente francés, el hoy emir de Qatar y Michel Platini durante un almuerzo en el palacio del Elíseo el 23 de noviembre de 2010, nueve días antes de la votación mundialista, consistía en que Qatar comprara el PSG, el club del que Sarkozy es forofo, y lo convirtiera en el más rico del planeta. Cosa que se cumplió al año siguiente. La justicia francesa investiga ahora a Sarkozy y a su hijo por engañar a los cataríes: consiguieron que el emirato pagara por el PSG 64 millones de euros, en lugar de los 30 que valía. Visto en conjunto, calderilla.

No nací ayer, me dije, y sé cómo funcionan estas cosas. Lo de siempre. No pasa nada.

Amnistía Internacional dice que miles de trabajadores murieron durante la construcción de los estadios para el Mundial.

Intenté convencerme de que no era nada extraño y que los difuntos no serían tantos. Teniendo en cuenta que en Qatar los trabajadores inmigrantes están sometidos a la kafala, algo no muy distinto a la esclavitud, si esa pobre gente no hubiera fallecido por calor o una caída en el andamio de un estadio, lo habría hecho, pensé, en cualquier otra obra faraónica.

Qatar ha hecho saber a los homosexuales que no deben hacer cosas homosexuales (sea lo que sea eso) si acuden al Mundial. Uno de sus embajadores deportivos, el exfutbolista Khalid Salman, proclamó hace unos días que la homosexualidad es “un daño en la mente”.

Quise seguir autoengañándome, pero no doy para tanto. Resolví mi disonancia cognitiva por la vía penosa de la honestidad: participaré como espectador-cómplice en una conspiración repugnante y mortífera (la del negocio, no la del juego). Asumiré, supongo que como otros muchos futboleros, mi propia vergüenza.

Enric González, «La disonancia cognitiva», El País, 12.11.22

lunes, 19 de septiembre de 2022

Partida

La reina Isabel II montando al pony Fern en Windsor
Fuente: Twitter, The Royal Family (@RoyalFamily), 31.05.20
I grieve and dare not show my discontent,
I love and yet am forced to seem to hate,
I do, yet dare not say I ever meant,
I seem stark mute but inwardly do prate,
I am and not, I freeze and yet am burned,
Since from myself another self I turned.
 
My care is like my shadow in the sun,
Follows me flying, flies when I pursue it,
Stands and lies by me, doth what I have done;
His too familiar care doth make me rue it,
No means I find to rid him from my breast,
Till by the end of things it be supprest.
 
Some gentler passion slide into my mind,
For I am soft and made of melting snow;
Or be more cruel, love, and so be kind,
Let me or float or sink, be high or low,
Or let me live with some more sweet content,
Or die and so forget what love ere meant.

 
Me apeno y no me atrevo a mostrar mi descontento;
amo y, sin embargo, me veo obligada a fingir que odio;
hago, pero no me atrevo a decir lo que siempre quise decir;
parezco completamente muda, pero murmuro por dentro;
soy y no soy, me hielo y sin embargo me quemo
desde que de mí misma en otra me convertí.
 
Mi preocupación es como mi sombra al sol:
volando me sigue, vuela cuando la persigo,
permanece y yace a mi lado, hace lo que yo he hecho;
su inquietud demasiado familiar me hace arrepentirme,
no encuentro ningún medio para librarla de mi pecho
hasta que al final de todo sea suprimida.
 
Una pasión más suave se desliza en mi mente,
pues soy suave y estoy hecha de nieve derretida;
o sé más cruel, amor, y sé amable,
déjame o flotar o hundirme, subir o bajar,
o déjame vivir con un más dulce contento,
o morir y así olvidar lo que significaba el amor.
 
Isabel I de Inglaterra, A la partida de Monsieur (On Monsieur’s Departure), 1582 (trad.: Antonio Erena)

jueves, 25 de abril de 2019

Revolução

Anuncio en Tomar del banco Millennium con José Mourinho, foto: Antonio Erena, 8.12.11
José Afonso interpreta su canción Grândola, Vila Morena, archivo Rtve (audio)

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade

............................

Grándola, villa morena,
tierra de fraternidad;
el pueblo es quien manda más
dentro de ti, oh ciudad.

Dentro de ti, oh ciudad,
el pueblo es quien manda más;
tierra de fraternidad,
Grándola, villa morena.

En cada esquina, un amigo,
en cada rostro, igualdad;
Grándola, villa morena,
tierra de fraternidad.

Tierra de fraternidad
Grándola, villa morena;
en cada rostro, igualdad,
el pueblo es quien manda más.

A la sombra de una encina
que ya no sabía la edad
juré tener por compañera,
Grándola, tu voluntad.

Grándola, tu voluntad
juré tener por compañera
a la sombra de una encina
que ya no sabía la edad.

José Afonso, Grândola, Vila Morena, trad. Antonio Erena

martes, 26 de junio de 2018

Selección

Julen Lopetegui niño junto a su padre, el harrijasotzaile (levantador de piedras)
José Antonio Lopetegui (Aguerre II), que sostiene a sus hermanas delante del ayuntamiento de Asteasu
Cupo (bis), anterior entrada del blog

miércoles, 11 de abril de 2018