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viernes, 16 de noviembre de 2018

Música popular 81

Golpes Bajos
Golpes Bajos, Todas las canciones, Youtube

Tengo en una caja
metidas unas moscas, ¿por qué?
No sabría cómo explicároslo.

Tengo moscas pequeñas,
tengo moscas grandes, ¿y qué?

Las guardo a escondidas,
¿qué se imaginan en casa?
Llego del trabajo
y me pongo a observarlas.

Mientras las unas parecen
volar confiadas,
en cambio las otras
están asustadas.

Mis moscas más grandes
se comen a las otras, ¿por qué?
¡Mira que están locas
estas bichas tan gordas!, ¿y qué?

Escenas macabras
te brinda mi caja,
festín que preparo
todas las mañanas.

Estos insectos voraces
no se conforman con nada,
se roban bocados
quedándose hartas.

¡Sabor!

¡Escúchame mi negra!

Colecciono moscas,
pero no estoy loco, ¿por qué?
Colecciono moscas,
pero no están locas, ¿y qué?

Han hecho astillas la caja
de lo que están engordando
y vuelan pesadamente
dando vueltas al cuarto.

Ahora soy yo el que se asusta,
se han relamido mil veces,
como no encuentre las llaves
van a empezar a comerme.

¡Sabrosura!

Escucha cómo hace la mosquita.
Escucha cómo hace la mosquita.

Soy un negrito que viene
a tocarle aquí el son.

Mosquita traicionera,
mala, mala, mala.

Germán Coppini y Pablo Novoa, Colecciono moscas

martes, 30 de mayo de 2017

Lírica

Pedro Roldán, San Fernando, sacristía de la catedral de Sevilla
Foto: CameliaTWU, Flickr
Ya sé que sólo agrada
quien es feliz. Su voz
se escucha con gusto. Es hermoso su rostro.

El árbol deforme del patio
denuncia el terreno malo, pero
la gente que pasa le llama deforme
con razón.

Las barcas verdes y las velas alegres de Sund
no las veo. De todas las cosas,
sólo veo la gigantesca red del pescador.

¿Por qué sólo hablo
de que la campesina de cuarenta años anda encorvada?
Los pechos de las muchachas
son cálidos como antes.

En mi canción, una rima
parecería casi una insolencia.

En mí combaten
el entusiasmo por el manzano en flor
y el horror por los discursos del pintor de brocha gorda.
Pero sólo esto último
me impulsa a escribir.

                 Bertolt Brecht, Malos tiempos para la lírica

El azul del mar inunda mis ojos,
el aroma de las flores me envuelve;
contra las rocas se estrellan mis enojos
y así toda esperanza me devuelven.
Malos tiempos para la lírica...

Las ratas corren por la penumbra del callejón,
tu madre baja con el cesto y saluda;
seguro que ha acabado tu jersey de cotton,
puedes esbozar una sonrisa blanca y pura.
Malos tiempos para la lírica...

Seguro que algún día, cansado y aburrido,
encontrarás a alguien de buen parecer,
tu trabajo de banquero bien retribuido
y tu madre con anteojos volverá a tejer.
Malos tiempos para la lírica...

       Teo Cardalda y Germán Coppini, Malos tiempos para la lírica