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miércoles, 29 de noviembre de 2023

Carrusel

Iluminación navideña en la plaza de Castilla, Madrid, foto: Antonio Erena, 27.11.23
Pandemia 1 (anterior entrada del blog)
Gardel y Discépolo, Yira, yira (grabación coloreada)

Cuando la suerte, qu'es grela,
fallando y fallando,
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer,
secándose al sol;
cuando rajes los tamangos,
buscando ese mango
que te haga morfar,
la indiferencia del mundo,
que es sordo y es mudo,
recién sentirás.
 
Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa,
yira, yira...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda
ni una mano, ni un favor.
 
Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao;
cuando te dejen tirao,
después de cinchar,
lo mismo que a mí;
cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar,
te acordarás de este otario,
que un día, cansado,
se puso a ladrar.
 
Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa,
yira, yira...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda
ni una mano, ni un favor.
 
Enrique Santos Discépolo, Yira, yira (1929)

viernes, 2 de junio de 2017

Música popular 39

Carlos Gardel (?-24.06.1935)
El día que me quieras, Carlos Gardel, de la película homónima, John Reinhardt, 1935

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé,
en el Quinientos seis y en el Dos mil también;
que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos, valores y dublés.
Pero que el siglo Veinte es un despliegue
de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue;
vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.
Todo es igual, nada es mejor,
lo mismo un burro que un gran profesor;
no hay aplazaos, ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.

Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto! ¡Qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclaos con Stavisky van Don Bosco y la Mignon
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches 
se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un bandoneón.

¡Siglo Veinte cambalache, problemático y febril!
¡El que no llora no mama y el que no roba es un gil!
¡Dale nomás! ¡Dale que va!
¡Que allá en el horno nos vamo’a encontrar!
No pienses más, sentáte a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey,
que el que vive de los otros, que el que mata,
que el que cura o está fuera de la ley.

                                                   Enrique Santos Discépolo, Cambalache