Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de mayo de 2026

Música popular 221

Monna Bell (Santiago de Chile, 05.01.1938 - Tijuana, 21.04.2008), fuente: IMBD
Monna Bell canta Un telegrama (1959), de los hermanos García Segura, canción ganadora del I Festival Internacional de la Canción de Benidorm (audio)
Monna Bell canta El día de los enamorados de Augusto Algueró (música) y Santiago Guardia (letra), para la película del mismo título de Fernando Palacios (1959, audio)

Antes de que tus labios 
me confirmaran que me querías
ya lo sabía, ya lo sabía;
porque con la mirada 
tú me pusiste un telegrama
que me decía, que me decía:

«Destino: tu corazón;
domicilio: cerca del cielo;
remitente: mis ojos son;
y texto: te quiero, te quiero»
.

Antes de que tus labios 
me confirmaran que me querías
ya lo sabía, ya lo sabía;
porque con la mirada
tú me pusiste un telegrama
que lo decía, que lo decía.

(Antes de que tus labios 
me confirmaran que me querías),
ya lo sabía, ya lo sabía;
(porque con la mirada 
tú me pusiste un telegrama)
que me decía, que me decía:

«Remitente: mis ojos son;
y texto: te quiero, te quiero».

Antes de que tus labios 
me confirmaran que me querías
ya lo sabía, ya lo sabía;
porque con la mirada 
tú me pusiste un telegrama
que lo decía, que lo decía.

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay!
Ya lo sé, ya lo sé,
y también, y también te querré,
y también te querré...

Un telegrama (1959), Alfredo García Segura (letra) y Gregorio García Segura (música)

viernes, 9 de enero de 2026

Música popular 214

Violeta Parra (San Carlos,​ Chile, 04.10.1917 - La Reina, Santiago, Chile, 05.02.1967, fuente Vampi Soul (página web)
Violeta Parra, Gracias a la vida (audio con imágenes de la artista)
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe dio dos luceros que cuando los abroPerfecto distingo lo negro del blancoY en el alto cielo su fondo estrelladoY en las multitudes al hombre que yo amo
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado el sonido y el abecedarioCon el las palabras que pienso y declaroMadre, amigo, hermano y luz alumbrandoLa ruta del alma del que estoy amando
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado el oído y en todo su anchoGraba noche y día, grillos y canariosMartillos, turbinas, ladridos, chubascosY la voz tan tierna de mi bien amado
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado la marcha de mis pies cansadosCon ellos anduve ciudades y charcosPlayas y desiertos, montañas y llanosY la casa tuya, tu calle y tu patio
Gracias a la vida que me ha dado tantoMe ha dado la risa y me ha dado el llantoAsí yo distingo dicha de quebrantoLos dos materiales que forman mi cantoY el canto de ustedes que es mi propio cantoGracias a la vida que me ha dado tanto

Violeta Parra, Gracias a la vida (1966)

jueves, 30 de noviembre de 2023

Tránsito

Estación de Atocha, vestíbulo de salidas del AVE, foto: Antonio Erena, 28.11.23
Dans les villes
On parle
On parle
Mais on ne dit rien
 
La terre nue roule encore
Et même les pierres crient
 
Soldats vêtus de nuages bleus
Le ciel vieilli entre les mains
Et la chanson dans la tranchée
 
Les trains s'en vont sur des cordes parallèles

On pleure dans toutes les gares
 
Le premier tué a été un poète
On a vu un oiseau s'échapper de sa blessure
 
L'aéroplane blane de neige
Gronde parmi les colombes du soir
 
Un jour
il s'était égaré dans la fumée des cigares

Nuées des usines        Nuées du ciel
 
C'est un trompe-I'oeil
 
Les blessures des aviateurs 
saignent dans toutes les étoiles
 
Un cri d'angoisse
S'est noyé dans les brouillards
Et un enfant à genoux
Lève les mains
 
TOUTES LES MERES DU MONDE PLEURENT

-------------------------------------------------------------

En las ciudades
Hablamos
Hablamos
Pero no decimos nada

La tierra desnuda todavía rueda
Y hasta las piedras gritan
 
Soldados vestidos con nubes azules
El cielo envejecido entre las manos
Y la canción en la trinchera
 
Los trenes van sobre cuerdas paralelas
 
Lloramos en todas las estaciones
 
El primer asesinado fue un poeta
Se vio a un pájaro escapar de su herida
 
El aeroplano blanco de nieve
Retumba entre las palomas de la tarde
 
Un día
se había perdido entre el humo de los cigarros

Las nubes de las fábricas    Las nubes del cielo
                                   
Es un engaño
 
Las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
 
Un grito de angustia
Ahogado en la niebla
Y un niño de rodillas
Alza las manos
 
TODAS LAS MADRES DEL MUNDO ESTÁN LLORANDO
 
Vicente Huidobro, «Les villes» («Las ciudades»), de Hallali, 1918 (trad. Antonio Erena)

viernes, 14 de abril de 2023

Música popular 163

Violeta Parra (San Carlos, Chile, 4.10.1917- La Reina, Santiago de Chile, 5.02.1967)
Fuente: Historia Hoy (revista de historia online, Argentina)
Viola Chilensis, Luis R. Vera, 2003 (documental)
Volver a los diecisiete, 
después de vivir un siglo,
es como descifrar signos 
sin ser sabio competente;
volver a ser de repente 
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo 
como un niño frente a Dios:
eso es lo que siento yo 
en este instante fecundo.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra;
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Como el musguito en la piedra, 
¡ay!, sí, sí, sí...
Mi paso, retrocedido,
cuando el de ustedes avanza,
el arca de las alianzas 
ha penetrado en mi nido,
con todo su colorido 
se ha paseado por mis venas;
y hasta la dura cadena 
con que nos ata el destino
es como un diamante fino 
que alumbra mi alma serena.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra;
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Como el musguito en la piedra,
¡ay!, sí, sí, sí…
Lo que puede el sentimiento 
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder,
ni el más ancho pensamiento,
todo lo cambia al momento,
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente 
de rencores y violencias:
sólo el amor con su ciencia 
nos vuelve tan inocentes.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra;
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Como el musguito en la piedra, 
¡ay!, sí, sí, sí…
El amor es torbellino 
de pureza original,
hasta el feroz animal 
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos, 
libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros 
al viejo lo vuelve niño,
y al malo sólo el cariño 
lo vuelve puro y sincero.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra;
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Como el musguito en la piedra, 
¡ay!, sí, sí, sí…
De par en par la ventana 
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto,
como una tibia mañana,
al son de su bella diana 
hizo brotar el jazmín,
colando cual serafín 
al cielo le puso aretes,
y mis años en diecisiete 
los convirtió el querubín.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra;
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Como el musguito en la piedra, 
¡ay!, sí, sí, sí…
 
Violeta Parra, Volver a los diecisiete (1962)

jueves, 7 de marzo de 2019

Gastromanía 27

Alcachofa (Cynara scolymus)
ilustración por Carl Ulke (18.09.1860)
La alcachofa 
de tierno corazón 
se vistió de guerrero, 
erecta, construyó 
una pequeña cúpula, 
se mantuvo 
impermeable 
bajo 
sus escamas, 
a su lado 
los vegetales locos
se encresparon, 
se hicieron 
zarcillos, espadañas, 
bulbos conmovedores, 
en el subsuelo 
durmió la zanahoria 
de bigotes rojos, 
la viña 
resecó los sarmientos 
por donde sube el vino, 
la col 
se dedicó 
a probarse faldas, 
el orégano 
a perfumar el mundo, 
y la dulce 
alcachofa 
allí en el huerto, 
vestida de guerrero, 
bruñida 
como una granada, 
orgullosa, 
y un día 
una con otra 
en grandes cestos 
de mimbre, caminó 
por el mercado 
a realizar su sueño: 
la milicia. 

En hileras 
nunca fue tan marcial 
como en la feria, 
los hombres 
entre las legumbres 
con sus camisas blancas 
eran 
mariscales 
de las alcachofas, 
las filas apretadas, 
las voces de comando, 
y la detonación 
de una caja que cae, 
pero 
entonces 
viene 
María 
con su cesto, 
escoge 
una alcachofa, 
no le teme, 
la examina, la observa 
contra la luz como si fuera un huevo, 
la compra, 
la confunde 
en su bolsa 
con un par de zapatos, 
con un repollo y una 
botella 
de vinagre 
hasta 
que entrando a la cocina 
la sumerge en la olla. 

Así termina 
en paz 
esta carrera 
del vegetal armado 
que se llama alcachofa, 
luego 
escama por escama 
desvestimos 
la delicia 
y comemos 
la pacífica pasta 
de su corazón verde.

Pablo Neruda, «Oda a la alcachofa», de Odas elementales

viernes, 4 de agosto de 2017

Música popular 48

Mercedes Sosa (9.07.1935-4.10.2009)
Gracias a la vida, Violeta Parra
Alfonsina y el mar, Ariel Ramírez
Mercedes Sosa, Como un pájaro libre, documental, Ricardo Wullicher, 1983


Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades,
Muda-se o ser, muda-se a confiança:
Todo o mundo é composto de mudança,
Tomando sempre novas qualidades.

Continuamente vemos novidades,
Diferentes em tudo da esperança:
Do mal ficam as mágoas na lembrança,
E do bem (se algum houve) as saudades.

O tempo cobre o chão de verde manto,
Que já coberto foi de neve fria,
E em mim converte em choro o doce canto.

E afora este mudar-se cada dia,
Outra mudança faz de mor espanto,
Que não se muda já como soía.
  
---------------------------------------------------------

Mudan los tiempos, mudan las voluntades,
muda el ser, muda la confianza:
todo el mundo está compuesto de mudanza,
tomando siempre nuevas cualidades.

Continuamente vemos novedades,
diferentes en todo de esperanza:
quedan penas del mal en remembranza,
y del bien (si alguno hubo) las saudades.

El tiempo cubre el suelo de verde manto,
que ya cubierto fue de nieve fría,
y en mí convierte en lloro el dulce canto.

Y aparte de este mudarse cada día,
otra mudanza hace causar espanto,
que no se muda ya como solía.

Luiz de Camoens, Mudam-se os Tempos,
Mudam-se as Vontades (trad. Antonio Erena)