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| El estadio Santiago Bernabéu desde el autobús n.º 27, foto: Antonio Erena, 17.06.26 |
jueves, 18 de junio de 2026
viernes, 12 de junio de 2026
Aficiones 35
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| La reina Victoria Eugenia vestida de gala (con la tiara de las flores de lis y el collar de chatones), foto: Franzen (1922, detalle), fuente: Wikimedia |
jueves, 11 de junio de 2026
Establecimientos 36 (serie)
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| Tienda de moda femenina eseOese, calle de Fuencarral, 50, Madrid, fotos: Antonio Erena, 11.06.26 |
lunes, 11 de mayo de 2026
Ayer y hoy 49
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| Ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), fuente: "Mamíferos de Chile", Instagram |
sábado, 9 de mayo de 2026
Fotogramas 244
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| El triángulo de la tristeza (Triangle of Sadness), Ruben Östlund, 2022 |
lunes, 27 de abril de 2026
Triples (+2) 38
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| Antonio Esquivel, El general Prim (1849), Real Academia de San Fernando |
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| Ricardo de Madrazo, Antonio Cánovas del Castillo (1896), Congreso de los Diputados |
| Joaquín Sorolla, José Canalejas (1906), Congreso de los Diputados |
| Marceliano Santa María, Eduardo Dato (1909), Congreso de los Diputados |
lunes, 20 de abril de 2026
Ayer y hoy 47
jueves, 9 de abril de 2026
Extraterrestres 22 - 2
miércoles, 8 de abril de 2026
Extraterrestres 22 - 1
| Jéssica Rodríguez llegando al Tribunal Supremo para declarar en el juicio contra su ex-pareja José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, foto: Jaime Villanueva, 07.04.26 |
Jessica, que había conocido al exministro en 2018, decidió que la relación se terminaba. “Venían cuatro años más de PSOE, no iba a aguantarlo”. Ni quería ser la otra ni soportaba “la vida paralela” del ministro. “Él no podía divorciarse porque su mujer le dijo que, si lo hacía, le jodería la vida”, dirá más adelante Jessica. “Le tiraba cosas, se ponía histérica”. Sánchez sacó a Ábalos del Gobierno un año después.
Jessica tenía con el exministro una relación repleta de regalos (incluyendo el alquiler de un pisazo en la plaza de España) y pagos (ella dijo que sí le daba dinero en efectivo, pero lo guardaba para una vida en común), además de ser atendida en diversos contratiempos, como cuando su gato se rompió la pata. “Es que tuve un gato por él”, aclaró. Respecto al piso, dijo que seguía Ábalos haciéndose cargo de él porque de alguna manera había incumplido sus promesas. “Cambió mi estilo de vida, yo era feliz. Supongo que se sentía en deuda. La historia que vivimos él y yo solo la conocemos nosotros”. También trabajó en dos empresas públicas sin haber acudido un día al trabajo. Hay acuerdos de separación y luego esta esto: se juzga si entre todos, con nuestros impuestos, hemos ido pegando los pedacitos del corazón de José Luis Ábalos y Jessica Rodríguez.
“La relación no la terminamos mal, no hubo discusión, seguíamos hablando y alguna vez viéndonos. Pero ya en mi cumpleaños cenamos, y no me acompañó a casa, me llevaron”. ¿Y ahora? ¿Están bien ellos ahora?, ¿sigue habiendo amor? La respuesta la da Ábalos a través de su abogado, Marino Turiel. “¿Es cierto que se dedica usted a la prostitución?”. Un “oooh” gigante en la sala de prensa. Follón en la sala. El presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, pide al abogado que reformule la pregunta. El papelón es de órdago, pero Turiel se levantó fuerte y va a por todas. “Se dedica usted a un oficio que ofrece una contraprestación…”. Se rinde Turiel, pero contesta Jessica Rodríguez. Es dentista colegiada. Y antes, fue azafata de imagen.
La cámara no enfoca a la testigo, que tenía 29 años cuando conoció al ministro. Hoy tiene 37 y aparece siempre parapetada con mascarilla y gafas de sol. Ahora mismo en Madrid si usted ve a alguien con mascarilla, gorra y gafas de sol, o es Jessica o es Rufián. Como cuando Leonardo Di Caprio se pone capucha, tres gafas de sol, un pasamontañas y 12 guardaespaldas alrededor.
Jessica, que en declaraciones anteriores estaba frágil y en algún momento se rompió, este martes está entera y hasta temeraria. Cuando la trama le propuso cambiar el piso de la plaza de España dijo que no, porque el que le ofrecían era “enano”, y mejor quedarse con uno que costaba 2.700 euros al mes y no pagaba ella. “Ya se sabe cómo está el mercado de la vivienda en Madrid”, dijo en el momento más surrealista de su declaración.
Si este juicio fuese una película, Jessica Rodríguez, sentada frente a los magistrados del Tribunal Supremo, se giraría hacia la cámara y preguntaría al espectador: “Supongo que te preguntarás cómo he llegado hasta aquí”. Hasta el fiscal de Anticorrupción, Alejandro Luzón, podría girarse hacia la cámara para preguntarse qué hace él ahí, pues empieza titubeando, matizándose, sorteando charcos incómodos. “Esa relación de ustedes, llamémosle íntima o amorosa”, termina desembuchando, y a partir de ahí ya cogió vuelo el fiscal. Recordemos los apuros periodísticos cuando empezó todo: “amiga”, “amiga especial”, “conocida”, ni Corinna desenterró tantos eufemismos (bueno, no, y “amiga entrañable” sigue siendo insuperable).
Cuando se cumplían dos horas de comparecencia, Jessica Rodríguez explotó: “Estuve media mañana esperando a entrar en la sala. No me han ofrecido ni un agua, tuve que bajar a un vending”. La trama la ha dejado sola.
Mientras, Koldo García hace aspavientos cuando considera que Jessica miente, luego le enseña algo a Ábalos y Ábalos lo lee serio. Se aparta un poco para leerlo mejor, ha olvidado las gafas o las tiene guardadas en el estuche y quizá sea un coñazo cogerlas ahora para ver la tontería que está enseñando este. La vida es pesadísima si uno la ha vivido tan deprisa y de repente tiene que estar sentado muchas horas.
Cuando Jessica dice algo de sus aventuras del pasado, las cosas que vivieron juntos y pagaba él, Ábalos frunce el ceño como tratando de recordar. Pero quién va a recordar algo de los años locos, José Luis. Las pulseras en Tiffany’s, los viajes a Dubái, las ruedas de prensa, los falsos robados y las amazonas: “Adiós a los trajes de baño, los viajes pagados, los sitios de moda. / No habrá más copas de yate, tirar las botellas, dormir a deshoras”, cantaba La Costa Brava.
Minutos después, cuando Jessica se marcha, declara Virginia Barbancho, exresponsable del proyecto de Tragsatec al que estaba adscrita Jéssica Rodríguez. Dice que recibió el currículum de Jessica con el aviso de que, por encima de cualquier consideración académica, por encima de cualquier valía profesional en una empresa de ingenieros, por encima de sus virtudes, la joven era “sobrina” del ministro. Ábalos es definitivamente anterior a España. ¿Cómo va a recordar algo? ¿Quién recuerda algo cuando se está comiendo el mundo y pasa las facturas? Ya lo dijo Lemmy, de Motörhead: “El verano de 1973 fue fantástico, no me acuerdo de nada”.
lunes, 6 de abril de 2026
Ayer y hoy 46
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| Juan Moreno de Tejada (atrib., sobre dibujo de Luis Paret), Emblema de la Maestranza de Caballería de Sevilla, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inv. GR-1301 |
Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.
Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.
Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.
O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.
El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.
Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.
Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.
¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.
La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…
Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.
Antonio Lorca, «La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)», El País, 06.04.26
domingo, 5 de abril de 2026
Domingo de Resurrección 2026 - Aficiones 34
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| El rey Juan Carlos y la infanta Elena con los participantes en la corrida de este Domingo de Resurrección en la plaza de la Maestranza de Sevilla, fuente: "lancesmaestranza", Instagram |
martes, 17 de marzo de 2026
miércoles, 25 de febrero de 2026
Aficiones 33
| Damià Campeny, Lucrecia muerta, 1833, Lonja del Mar, Barcelona (versión en mármol del original en bronce del MNAC), fuente: Wikipedia Commons |
miércoles, 26 de noviembre de 2025
lunes, 24 de noviembre de 2025
Mondo brutto 31
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| Una multitud se dirige por Gran Vía hacia Cibeles para ver el encendido de las luces navideñas, Madrid, foto: Antonio Erena, 22.11.25 |
María de Orube no puede salir de su casa porque el
propietario del edificio ha quitado la rampa que le permitía a ella superar con su silla de ruedas el obstáculo de los escalones del portal.
Tampoco puede descansar muchas veces, por el ruido constante de las obras de
reforma en los pisos contiguos, y porque la sobresaltan con frecuencia las
llamadas y mensajes de los propietarios impacientes por que se marche de esta
casa que ha sido la suya desde que era niña, porque el edificio entero lo hizo
construir su abuelo en 1928, aunque ella tiene un contrato de alquiler. Es uno
de esos edificios nobles del último tramo de la Gran Vía, los que se abren a la
bella perspectiva de la plaza de España y de la única periferia no horrenda de
Madrid, la que da al Campo del Moro y a la Casa de Campo, y termina en el
horizonte azulado del Guadarrama, en el que parece que quedó impresa para
siempre la mirada de Velázquez.
En la plaza de España y en los alrededores del Palacio
de Oriente se terminó hace pocos años una reforma paisajista de extraordinaria sensibilidad, poblando de
plantas autóctonas y de paseos propicios a las caminatas lo que había sido uno
de los espantos usuales del urbanismo español, las rampas y avenidas como
autopistas que fragmentaban ese espacio de la ciudad y lo hacían invivible e
incaminable, y además abolían las vistas que ahora se abren en abanico hacia la
calle Ferraz y el templo de Debod, en ese cerro ahora casi campestre donde
estuvo hasta el verano de 1936 el cuartel de la Montaña. La reforma hacía
posible la secuencia de un paseo por el
presente y la naturaleza y
además por el tiempo, porque los edificios históricos despliegan ante la mirada
una amplitud de más de dos siglos. Arropado por árboles y plantas silvestres,
el monumento a Cervantes ya no quedaba perdido como en una desolación de
extrarradio. En un ejercicio de la usual brutalidad municipal, el Ayuntamiento
derechista de Madrid impuso un gran espacio vacío y sin árboles que ocupa una
gran parte de la plaza, y que se alquila para ferias y
celebraciones privadas. También
impusieron casi a última hora una bandera gigante y un mástil como de cohete
espacial de Elon Musk, a fin de informar de que Madrid está en España —y no en
Venezuela, supongo—.
No sé si María de Orube puede ver la mancha verde de
la plaza de España desde alguna de las ventanas de su casa. Lo que es
improbable es que pueda seguir mucho tiempo viviendo en ella. Los nuevos
propietarios del edificio, hasta hace poco ocupado por vecinos tan de siempre
como María, lo están reformando para dedicarlo entero al alquiler de pisos turísticos. Por ahora carecen de licencia, y en teoría todos
los alquileres son de temporada. Pero María oye subir y bajar a cada momento
los ascensores, y las voces de gente que llega o sale a deshoras o celebra
fiestas hasta la madrugada, y se habrá acostumbrado a ese ruido ominoso que ya
es uno de los rasgos acústicos de esta época en las ciudades, el de las ruedas
de las maletas que rebotan por las aceras y luego por los corredores de los
edificios invadidos.
En un reportaje sobre ella, acompañado por fotos elocuentes de Álvaro
García, Álvaro Sánchez-Martín cuenta el cruce de trampas legales y simple
negligencia y corrupción con que el Ayuntamiento y la Comunidad están
favoreciendo la codicia de los grandes propietarios y los fondos financieros
para expulsar de sus viviendas a vecinos que pagan con puntualidad su alquiler
y tienen contratos legítimos. Hay una ley de la Comunidad de Madrid llamada
de alquileres de temporada, supuestamente ideada para evitar ocupaciones de
unos días. Pero la ley tiene una trampa, y es que no indica el tiempo mínimo
que se considera temporada, de modo que puede ser lo mismo unos meses que una
semana o un día. Cuando María pidió que repusieran la rampa para su silla de
ruedas, la respuesta de la propiedad fue terminante: “Si no te gusta, te vas”.
La pregunta es adónde. El Ayuntamiento de Madrid
tiene un llamado Plan Reside, cuya finalidad parece ser expulsar a los ya
residentes para que turistas con mucho dinero puedan residir en las viviendas
desalojadas por ellos. María de Orube tiene 82 años espléndidos, con un pelo
blanco luminoso y un cara de gran firmeza ósea, y si se mueve en silla de
ruedas no es por una prematura fragilidad de los años, sino porque en 2006 tuvo
la mala suerte de encontrarse en la Terminal 4 de Barajas el día en que los criminales de ETA pusieron una
bomba, con el gran logro patriótico
de matar a dos trabajadores inmigrantes. Uno supondría que la condición de
víctima del terrorismo le aseguraría al menos una cierta estabilidad, un grado
suficiente de protección en la vida. Pero su indefensión contra el atentado de
hace 20 años es muy parecida a la que sufre contra los buitres inmobiliarios
que quieren despojarla de un derecho casi tan valioso como el de la vida, tan
elemental como el derecho al alimento o la salud, el simple derecho a un
refugio personal y seguro contra la intemperie.
Para los ancianos, los enfermos, los discapacitados,
los niños, las mujeres embarazadas, los pobres, los sintecho, las personas de alma frágil, una ciudad como
Madrid es cada día más inhabitable. Hasta los pájaros y los perros huyen despavoridos del escándalo de los coches y las motos trucadas para irritar
más los oídos. Los repartidores de paquetes o de comidas van de un lado a otro
sin sosiego en la confusión del tráfico, en la prisa despiadada de las aceras.
A las tiendas se les permite mantener a todo volumen la calefacción o el aire
acondicionado y las puertas de par en par, con objeto de favorecer más aún el
despilfarro de energía. María de Orube, que ha vivido siempre en la Gran Vía,
cuando logre salir a la calle no reconocerá nada, como si se viera por error en
un país extranjero o futuro. Hay una extraña capacidad española para borrar
cualquier rastro del pasado inmediato, una vocación no ya de amnesia sino de
cruda lobotomía pública. La Gran Vía que ven los ojos de una persona de su edad
es una especie de zafio shopping mall al aire libre, al aire
contaminado del tráfico, atufado por los olores de comida basura. Sin políticas
serias de vivienda de alquiler social una reforma tan admirable como la de la
plaza de España es un acicate para los propietarios de los edificios próximos y
una nueva posibilidad gratuita de ocio para los privilegiados.
Quien se siente amenazado por la ciudad privatizada e inhóspita, el viejo, el discapacitado, la embarazada, el
que ha de moverse en silla de ruedas y no para de encontrar obstáculos, tienen
el reflejo de salir huyendo, de esconderse en el lugar seguro, en el sagrado de
su casa. Recluida en ella, María de Orube podrá permitirse el recuerdo de una
Gran Vía vecinal y civilizada, con las cafeterías de aire americano, las
marquesinas iluminadas y los carteles gigantes de los cines, la Gran Vía de
aquellas mujeres enlazadas alegremente del brazo que retrató Català-Roca en una foto
memorable de los años cincuenta. Cada
uno tiene derecho a su propia forma de nostalgia, igual que a la atmósfera
particular de su casa, construida a lo largo de los años con detalles que son
como los hilos con que un gusano labra su capullo de seda. Pero a María, igual
que a tantos como ella, ya no le queda ni esa madriguera sin la que no es
posible la vida. En el techo se anuncian las humedades de una piscina ilegal
construida en la última terraza del edificio. Cada llamada de teléfono, cada
ruido en la escalera, en el ascensor, es una amenaza. Más grave que no tener
dónde caerse muerto es no tener dónde caerse vivo.
Antonio Muñoz Molina, «Quién quedará viviendo aquí», El País, 22.11.25
martes, 28 de octubre de 2025
Alúas
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| Hormiga de ala (Camponotus sylvaticus, macho, las que se usaban para cazar eran las hembras), foto: Antonio Erena, Jaén, 27.10.25 |
Juan María de la Obra Sierra, «Ordenanzas Municipales de Torredonjimeno, 1538», en Salvador Hernández Armenteros, El arca del agua, Madara Editoras, Torredonjimeno, 2025, pág. 438 (actualización: Antonio Erena).
viernes, 15 de agosto de 2025
Ferragosto
| "Consecuencias del incendio en Abejera, Zamora, este miércoles", foto: Claudio Álvarez, 13.08.25, fuente: El País |
viernes, 1 de agosto de 2025
miércoles, 30 de abril de 2025
Primavera 7
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| Espárragos silvestres (Asparagus acutifolius), foto: Antonio Erena, 22.04.25 |
lunes, 24 de febrero de 2025
Aniversarios 74
Inicio del acta fundacional de la Cofradía de Jesús Nazareno de Torredonjimeno, trasladada del libro original de la hermandad al de 1699, en Antonio Erena Camacho, Noticias de la Cofradía de Jesús Nazareno de Torredonjimeno. Cuatrocientos años de una hermandad andaluza, Gráficas La Paz, Torredonjimeno, 2004, págs. 32-33.

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