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domingo, 27 de octubre de 2024

Columna

Lápida apócrifa relativa a la mítica fundación de Martos (principios s. XVI), Lapidarium de Martos, foto: Francisco Miguel Merino Laguna, agosto 2011 (página web Francis, www.redjaen.es)
Texto: "Antigua peña llamada famosísima columna de Hércules, tu nombre proviene de un linaje famoso" (trad.: Antonio Erena)


     El nombre primitivo que dieron los túrdulos a este pueblo fue el de Tucci; aunque también es cierto se tituló con el nombre de columna esclarecida de Hércules. Y esto fue, sin duda, con alusión a la valentía de su gran peña, pues como sus pobladores vinieron de las inmediaciones del estrecho de Gibraltar y estaban acostumbrados a llamar columna de Hércules (p. m. 18) al monte Calpe, la similitud de éste con aquél les mereció igual denominación. Así pensaron perpetuarla en esta inscripción latina, que hoy se conserva entre otras:
HERCVLIS ANTIQVA CLA
RISSIMA RVPE COLVMNA
DICERIS A CLARO STEMMA
TE NOMEN HABENS.

      Pero prevaleció el nombre de Tucci, como se ve en las inscripciones copiadas al capítulo 8 en honor de los emperadores. No alcanzo por qué motivo dejaron los túrdulos tan recomendado el nombre de Tucci en muchos pueblos del Andalucía. Dos se encuentran en lo antiguo en los túrdulos con este mismo título; Ptucci llamaron a otro; Ituci y Acatucci a otros; de modo que en la terminación de Tucci convienen todos, ignorando qué timbre explicaría en su lengua túrdula este término, que quisieron perpetuarlo en tantos pueblos.

Fray Juan Lendínez, Augusta Gemela Ilustradaed. de Antonio Erena Camacho, Instituto de Estudios Giennenses, Diputación Provincial de Jaén, 2023, págs. 68 y 69.

sábado, 26 de octubre de 2024

Omnia vincit amor

Domingo de Ramos en la catedral de San Cristóbal, Barcelona, Venezuela, fuente: Noticias de Aquí Anzoátegui, 11.04.22 (diario web)
Parecidos razonables, 17 (anterior entrada del blog)

A la llegada de los nuevos misioneros a Barcelona siguió la distribución que hizo el discretorio de las misiones de sus personas. Tocó al P. [Cristóbal] Lendínez por suerte, junto con otro compañero, los adelantamientos de un pueblo que estaba principiado en una gran llanura cercana al nacimiento del río Unare. Éste fue el teatro en que los dos nuevos obreros evangélicos manifestaron su celo por la extensión del Evangelio. Hallaron en él sólo dos casas de paja en que vivían cuarenta personas. Y, con su aplicación caritativa a la conversión de los infieles, trabajo de caminos, hambres y sedes en buscarlos por selvas y montes, su paciencia en doctrinarlos en las obligaciones de cristianos y, al fin, con el ejemplo de virtudes propias de varones apostólicos, tuvieron el consuelo de ver fundado un pueblo con iglesia, calles y casas de regular fábrica, con doscientos sesenta y seis vecinos entre españoles, indios palenques y caribes. Diósele al pueblo el título del Santísimo Cristo de Pariaguán por una imagen de Cristo que se colocó en su iglesia y altar mayor, y por el indio que se eligió por gobernador, a quien llamaban Pariaguán. Fue el P. Lendínez el principal director de la fábrica de dicho santo templo. Y según me informó el M. R. P. Fr. Antonio Caulín, su condiscípulo y compañero en la misión, se fabricó la iglesia de tres naves a la similitud de la iglesia parroquial de San Pedro de la villa de Torredonjimeno. Y que sus columnas (que se hicieron de madera incorruptible) las labró por su propia mano, con las puertas y ventanas, el expresado mi hermano. Veo aquí cumplido lo que dice el adagio: omnia vincit amor. El amor al divino culto hizo a mi buen hermano carpintero sin haber tenido tal facultad (ni sus principios) en el siglo.

Fray Juan Lendínez, Augusta Gemela Ilustrada, ed. de Antonio Erena Camacho, Instituto de Estudios Giennenses, Diputación Provincial de Jaén, 2023, págs. 559-560.

lunes, 27 de marzo de 2023

Osio

Lorenzo Coullaut Valera, Monumento al obispo Osio (1926), Córdoba
Foto: Antonio Erena, 9.03.23
Con más individuación trató Zósimo el punto de la conversión de Constantino en su Libro 2, Capítulo 685, donde dice que, no hallando Constantino modo entre los sacerdotes gentiles para purificar sus manchas por las muertes dadas a su hijo el césar Crispo y a su mujer Fausta, había venido a Roma un egipcio español (esto es, sabio o mago) quien le informó de que la (p. m. 111) ley y religión de los cristianos tenía virtud para borrar cuantos delitos se hubiesen cometido; y, aceptando el emperador la propuesta del egipcio, mudó de religión haciéndose cristiano: egiptius quidam ex Hispania Roman veniens, etc. Habla aquí Zósimo, como pagano, que sintió mal de la conversión de Constantino; pero la noticia que nos da de que fue español el que le instruyó en nuestros misterios y dogmas, junto con lo que queda referido de la familiaridad y aprecio de Constantino a Osio, son manifiesto testimonio de que Osio fue el catequista y maestro del gran Constantino en los misterios y enseñanza de nuestra santa fe; y que, si de este principio se siguió su conversión y los singulares bienes que hizo a la religión cristiana con la paz y acrecentamiento de la Iglesia, todo fue y es debido a Dios, origen y fontal de todo bien, como lo confesamos; pero es inmortal gloria de nuestra España y en especial de nuestra Andalucía el que diese a la Iglesia un héroe tan grande, capaz de desempeñar las divinas disposiciones.
Fr. Juan Lendínez, Augusta Gemela Ilustrada, cap. 20 (fragmento), transcripción: Antonio Erena

jueves, 5 de mayo de 2022

Amadores

José Romero Benítez, San Amador de Martos, catedral de Jaén
Foto: Zarateman (Wikipedia)
«San Amador o Amatre de Auxerre, Obispo», en Vidas Santas (blogspot, entrada del 1.05.2013)

Nació Amador en Tucci, de padres cristianos, en el siglo IX de la venida de Cristo (tiempo en que España estaba dominada de los moros). Ignórase como se llamaron sus padres, pero sabemos por el santo historiador de su martirio que tuvo otros hermanos; y como en Córdoba florecían los estudios y letras sagradas entre los cristianos, especialmente en los monasterios, y el santo, joven, se inclinaba a cultivar sus potencias con la instrucción de las ciencias, pasó a la corte siguiéndole sus hermanos y padre. Y aplicado al estudio aprovechó mucho no sólo en la literatura, sino en descubrir grandes fondos de prudencia y honestidad, por lo que inclinándose a vida casta y al servicio de las iglesias fue ordenado en los grados eclesiásticos hasta subir al honor de presbítero.

Vivían al mismo tiempo en Córdoba otros varones ilustres, fervorosos en fe y cristiandad, desprendidos del [175] siglo y enamorados de los bienes eternos; y, como cada ave busca a su semejante, con éstos se acompañaba Amador para volar con su ejemplo a las alturas. Los amigos más íntimos que tuvo fueron un hermano de san Pablo Diácono y pariente de san Eulogio que se llamaba Luis, y un monje cuyo nombre era Pedro. Estos tres, uniéndose como ascuas inflamadas en el amor de Dios, se encendían más y más cada día en el fuego de nuestra sagrada religión contra las sombras del mahometanismo; y, cuando ya el celo de la casa de Dios no los permitía callar ni estar encerrados en las suyas, salieron confederados al público para anunciar las verdades del Evangelio contra la superstición de Mahoma.

Presentáronse voluntariamente al juez de los enemigos de la fe. Y en vista de que Amador era sacerdote y que san Eulogio lo pone en primer lugar, no hay duda que éste fuese el que llevó la mano y voz, haciendo en nombre de sus hermanos la solemne y heroica confesión de la fe que les movía a desengañar a los que iban fuera del camino de la verdad que es Cristo nuestro Señor, publicando sus misterios divinos sin miedo de padecer cuantos tormentos sugiriese el enemigo a sus aliados y manifestando los engaños del Corán y de Mahoma, su perverso compositor. Y que en contestación y defensa de nuestra santa ley y sus verdades estaban prontos a dar la vida por Cristo. Así se cumplió. Porque [176] al oír el tirano juez en nuestros santos la misma confesión que habían hecho poco antes otros a quienes había martirizado, y no pudiendo tolerar manifestasen la inmundicia y abominaciones de su falso profeta Mahoma, mandó que sin detención fuesen degollados. Lo que entendido por los santos con singular júbilo de sus almas y empleando sus labios en divinas alabanzas, se ejecutó con la sentencia en sus sagradas gargantas, recibiendo el golpe del alfanje con constancia invencible. Fue su glorioso triunfo en el día último del mes de abril, corriendo entonces la era de 893, año de 855, y reinando Mahomad, hijo de Abderramán II. Y en el mismo día celebra el Martirologio Romano su memoria y reza de ellos Córdoba, por haber sido ilustrada con la sangre gloriosamente derramada por estos tres campeones.

El obispado de Jaén celebra con rito doble a san Amador, por caer en su recinto la patria de este sacerdote santo, pero eligió para su festividad el día 5 de mayo, por estar introducido antecedentemente otro culto en dicho día último de abril. La villa de Martos, gloriosa madre y patria de san Amador, le tiene elegido por uno de sus patronos. Y como a tal le tiene dedicado templo, que hoy es iglesia parroquial con título de Santa Ana y San Amador. Y en ella se celebran anualmente dos solemnes festividades: la una en el día del martirio, [177] a costa y con asistencia de su muy ilustre ayuntamiento. Y la otra, en el expresado día 5, a devoción de la muy noble cofradía que a su nombre está congregada en su iglesia. Disfrutando esta dichosa villa la protección de este su glorioso hijo con muchos y repetidos beneficios y milagros con que corresponde a la devoción de sus paisanos.

En ninguna parte se sabe haya carne o hueso de este glorioso santo; y, aunque en esta villa se venera un hueso con título y denominación de san Amador, es de aquellos que llamamos bautizados, que se traen de la ciudad de Roma para premiar la devoción cristiana. Su sagrado cuerpo fue arrojado con los de sus compañeros al río Guadalquivir, no habiendo querido Dios dar indicios del sitio en que yacía el cuerpo de su digno ministro, según escribe su historiador san Eulogio. Creyendo persevere en tumba de cristal por no ser digno el mundo de tratarlo; pero desde el profundo del elemento cristalino, no olvida este gigante de la gracia a los que con fe le invocan y desde allí clama mejor y más sonora su voz que aquéllos que refiere Job: Gigantes gemunt sub aquis (Job, 26). Alcanzando a sus devotos la divina piedad como en todas sus tribulaciones lo experimenta esta villa ilustre.

Fray Juan Lendínez, Augusta Gemela Ilustrada, Capítulo 30, «Trata del glorioso martirio de san Amador y del destierro del abad Sansón a Tucci» (fragmento), manuscrito, 1778. Transcripción: Antonio Erena.