Mostrando entradas con la etiqueta Pintura gótica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintura gótica. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de enero de 2026

Bailando 15 (corro)

Baile en corro, viñeta en el manuscrito de La ciudad de Dios de San Agustín, traducción de Raoul de Presles, t. II, lib. XI a XX (1475-1500), Biblioteca Municipal de Nantes. Ms 181, f. 21r (detalle), en BnF Gallica (página web)
Para la fiesta de San Anton se llevaba á la yglesia quatro achas de cera, las quales ardían delante de un altar de la capilla de Santo Anton en dos candeleros de palo, á la víspera de la vigilia y otro dia de la fiesta á todas las horas; y como luego venia la fiesta de Santa Maria de la Purificación, para esta fiesta daba la yglesia mayor al señor Condestable y á la señora Condesa y á Doña Guiomar Carrillo y á las otras señoras candelas blancas, salvo que las que daban á él y á la señora Condesa eran mayores que las otras, y ponían en ellas sus armas para la procesión, y en este dia el señor Condestable con todas las señoras iba á nona, porque este dia es el primero dia de nona y hay perdones.

                                           *****

Y desque la dicha Señora nació, todo el dia y toda la noche nunca las campanas cesaron de repicar de la dicha ciudad, que no parecia sino que todo el estruendo é alegría del mundo estaba dentro de ella; é desque vino la noche el Comendador de Montizon, hermano del dicho Señor, del un cabo con fasta dozientos cavalleros christianos, y de la otra parte el asistente Fernando de Villafañe con otros dozientos cavalleros moriscos con barbas postizas y tiznadas, con muchas  trompetas y atavales, y añafiles, con muchas antorchas y faraones, andovieron corriendo, y dando gritos por todas las calles, y vinieron delante de la posada del señor Condestable, estando él con otros muchos cavalleros alto en la torre de ella mirando, y alli escaramuzando un rato y faziendo muchos juegos de guerra. Y esto fecho descavalgaron y entraron en palacio do tantas serian las gentes y danzas, y corros y bayles y juegos y momos y personages y de tantas maneras, que no se daban lugar unos á otros, y todos andaban como locos de plazer. Los cuales plazeres, alegrías, corros y juegos duraron y fueron continuados de su propia voluntad de la gente por ocho dias continuos ó mas, que otra cosa no se facia ni trataba, ni veriades por la dicha ciudad sino plazeres y fiestas y juegos y alegrías de muchas maneras.

«Relacion de los fechos del mui magnifico é mas virtuoso señor el señor don Miguel Lucas, mui digno condestable de Castilla», ed. Pascual de Gayangos, Memorial Histórico Español, Academia de la Historia, Madrid, 1855, págs. 168-169 y 263.

martes, 17 de enero de 2023

Sarga

Estandarte del obispo don Gonzalo con la Virgen de Gracia, siglo XV, Catedral de Jaén (actualmente en la exposición Vandelvira después de Vandelvira)
Foto: Antonio Erena, 28.12.22
ROMANCE DE DON GONZALO
Día era de San Antón,    
ese santo señalado,
cuando salen de Jaén    
cuatrocientos hijosdalgo
y de Úbeda y Baeza    
se salían otros tantos,
mozos deseosos de honra,    
y los más enamorados.
En brazos de sus amigas    
van todos juramentados
de no volver a Jaén    
sin dar moro en aguinaldo.
La seña que ellos llevaban    
es pendón rabo de gallo;
por capitán se lo llevan    
al obispo don Gonzalo.
Armado de todas armas    
en un caballo alazano,
todos se visten de verde    
el obispo azul y blanco.
Al castillo de la Guardia    
el obispo había llegado.
Sáleselo a recibir    
Mexía, el noble hidalgo:
—Por Dios te ruego, el obispo,    
que no pasedes el vado,
porque los moros son muchos,    
a la Guardia habían llegado;
muerto me han tres caballeros    
de que mucho me ha pesado:
el uno era tío mío,    
el otro mi primo hermano
y el otro es un pajecico    
de los míos más preciado.
—Demos la vuelta, señores,    
demos la vuelta a enterrallos:
haremos a Dios servicio,    
honraremos los cristianos.—
Ellos estando en aquesto,    
llegó don Diego de Haro:
—¡Adelante, caballeros,    
que me llevan el ganado!
Si de algún villano fuera,    
ya lo hubiérades quitado.
Empero alguno está aquí    
que le place de mi daño;
no cumple decir quién es,    
que es el del roquete blanco.—
El obispo que lo oyera,    
dio de espuelas al caballo;
el caballo era ligero,    
saltado había un vallado.
Mas al salir de una cuesta,    
a la asomada de un llano,
vido mucha adarga blanca,   
mucho albornoz colorado
y muchos hierros de lanzas,    
que relucían en el campo.
Metídose había por ellos    
como león denodado:
de tres batallas de moros    
la una ha desbaratado
mediante la buena ayuda    
que en los suyos ha hallado;
aunque algunos de ellos mueren,    
eterna fama han ganado.