Mostrando entradas con la etiqueta Manierismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manierismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de marzo de 2026

jueves, 8 de mayo de 2025

Parecidos razonables 38

El Greco, La Anunciación (c. 1576), Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Carmelo Palomino, Cristóbal en la fuente de Gangas (1986), Catálogo de la exposición "Carmelo Palomino en el Barrio Arco del Consuelo", Palacio de la Diputación, Jaén, 2025
Pavimento de la calle Pescadería, Jaén, foto: Antonio Erena, 07.05.25

martes, 25 de marzo de 2025

Encarnación

Sebastián Martínez Domedel, La Anunciación (c. 1662), capilla Mayor, catedral de Jaén, fuente: página web de la catedral (es copia del cuadro homónimo de Alessandro Allori existente en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, a su vez copia del original de la basílica della Annunziata de Florencia)

sábado, 2 de noviembre de 2024

Memento mori

Taller de los Raxis, Angelito con máscara de calavera (Memento mori), retablo Mayor, iglesia de la Asunción, Priego de Córdoba, fuente: El Día de Córdoba (diario online), 31.10.22
¿Cuándo vendrá la muerte? No sabemos.
¿El cómo y el lugar? Ni en conjetura.
¿El detener su curso? ¡Qué locura!
Sólo es cierto y de fe que fallecemos.

Pues, ¿cómo la amenaza no tememos
del criador de toda criatura?
Deseche la maldad nuestra cordura
y el viaje del alma preparemos.

La muerte, aunque parece que se esconde,
cada momento nos está acechando;
dejémosla que siga y que nos ronde.

Ella va y viene, y nos está esperando,
y ya que nos oculta cómo y dónde,
estemos prontos para siempre y cuándo.

Diego de Torres Villarroel, ¿Cuándo vendrá la muerte?

jueves, 31 de octubre de 2024

Diluvio

Leandro da Ponte Bassano, Sacrificio de Noé tras el diluvio (1575-1600), Academia de San Fernando, Madrid
65Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra y que todos los pensamientos de su corazón tienden siempre y únicamente al mal, 6el Señor se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón. 7Dijo, pues, el Señor: «Voy a borrar de la superficie de la tierra al hombre que he hecho, junto con los cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo, pues me pesa haberlos hecho». 8Pero Noé obtuvo el favor del Señor. 9Esta es la historia de Noé. Noé era un hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos. Noé siguió los caminos de Dios 10y engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 11La tierra estaba corrompida ante Dios y llena de violencia. 12Dios vio la tierra y, en efecto, estaba corrompida, pues todas las criaturas de la tierra se habían corrompido en su proceder. 13Dios dijo a Noé: «Por lo que a mí respecta, ha llegado el fin de toda criatura, pues por su culpa la tierra está llena de violencia; así que he pensado exterminarlos junto con la tierra. 14Fabrícate un arca de madera de ciprés. Haz compartimentos en el arca, y calafatéala por dentro y por fuera. 15La fabricarás así: medirá ciento cincuenta metros de larga, veinticinco de ancha y quince de alta. 16Haz una claraboya a medio metro del remate, pon una puerta al costado del arca y haz una cubierta inferior, otra intermedia y otra superior. 17Yo voy a enviar el diluvio a la tierra para exterminar toda criatura viviente bajo el cielo; todo cuanto existe en la tierra perecerá. 18Pero yo estableceré mi alianza contigo, y entrarás en el arca con tu mujer, tus hijos y sus mujeres. 19Meterás también en el arca una pareja de cada criatura viviente, macho y hembra, para que conserve la vida contigo. 20De cada especie de aves, de ganados y de reptiles de la tierra, entrará una pareja contigo para conservar la vida. 21Recoge toda clase de alimentos y almacénalos para que os sirva de sustento a ti y a ellos». 22Noé hizo todo lo que le mandó Dios.

71El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. 2De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; 3y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. 4Dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie del suelo a todos los vivientes que he hecho». 5Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. 6Tenía Noé seiscientos años cuando vino el diluvio a la tierra. 7Noé entró en el arca con sus hijos, su mujer y sus nueras, para librarse de las aguas del diluvio. 8 De los animales puros e impuros, de las aves y de todos los reptiles de la tierra, 9entraron con Noé en el arca de dos en dos, macho y hembra, como Dios había mandado a Noé. 10Pasados siete días, las aguas del diluvio cubrieron la tierra. 11En el año seiscientos de la vida de Noé, el día diecisiete del segundo mes, reventaron las fuentes del gran abismo y se abrieron las compuertas del cielo, 12y estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13Aquel mismo día entró Noé en el arca con sus hijos, Sem, Cam y Jafet, su mujer y sus tres nueras; 14y con ellos toda clase de fieras, de ganados, de reptiles, que se arrastran por la tierra, y de aves (pájaros y seres alados), según sus especies. 15Entraron con Noé en el arca parejas de todas las criaturas con aliento vital; 16de todas las criaturas entraron macho y hembra, como se lo había mandado Dios. Y tras él cerró el Señor la puerta. 17El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra; el agua creció y levantó el arca, que se alzó por encima de la tierra. 18El agua se hinchaba y crecía mucho sobre la tierra y el arca flotaba sobre la superficie del agua. 19El agua se hinchaba más y más sobre la tierra, hasta cubrir las montañas más altas bajo el cielo; 20unos siete metros por encima subió el agua, cubriendo las montañas. 21Perecieron todas las criaturas que se movían en la tierra: aves, ganados, fieras y cuanto bullía sobre la tierra; y todos los hombres. 22Todo lo que exhalaba aliento de vida, todo cuanto existía en la tierra firme, murió. 23Así fueron exterminados todos los seres de la superficie del suelo, desde los hombres hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo; todos fueron exterminados de la tierra. Solo quedó Noé y los que estaban con él en el arca. 24Las aguas llenaron la tierra durante ciento cincuenta días.

81Entonces Dios se acordó de Noé, de todas las fieras y de todo el ganado que estaban con él en el arca; Dios hizo soplar el viento sobre la tierra y el agua comenzó a bajar. 2Se cerraron los manantiales del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo. 3El agua se fue retirando poco a poco de la tierra y decreció, de modo que a los ciento cincuenta días, 4el día diecisiete del mes séptimo, el arca encalló sobre las montañas de Ararat. 5El agua continuó disminuyendo hasta el mes décimo, y el día primero de ese mes asomaron los picos de las montañas. 6Pasados cuarenta días, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca 7y soltó el cuervo, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra. 8Después soltó la paloma, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. 9Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano, la agarró y la metió consigo en el arca. 10Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. 11Al atardecer, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico. Noé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. 12Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió. 13El año seiscientos uno, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca. 14El día veintisiete del mes segundo la tierra estaba seca. 15Entonces dijo Dios a Noé: 16«Sal del arca con tu mujer, tus hijos y tus nueras. 17Haz salir también todos los animales que están contigo, todas las criaturas: aves, ganados y reptiles; que se muevan por la tierra, sean fecundos y se multipliquen en ella». 18Salió, pues, Noé con sus hijos, su mujer y sus nueras. 19También salieron del arca, por familias, todos los animales, todos los ganados, todas las aves y todos los reptiles que se mueven sobre la tierra. 20Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar. 21El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo: «No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. 22Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor,  verano e invierno, día y noche».

91Dios bendijo a Noé y a sus hijos diciéndoles: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra. 2Todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo os temerán y os respetarán; todos los reptiles del suelo y todos los peces del mar están a vuestra disposición. 3Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento: os lo entrego todo, lo mismo que los vegetales. 4Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. 5Pediré cuentas de vuestra sangre, que es vuestra vida; se las pediré a cualquier animal. Y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. 6Quien derrame la sangre de un hombre, por otro hombre será su sangre derramada; porque a imagen de Dios hizo él al hombre. 7Vosotros sed fecundos y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla». 8Dios dijo a Noé y a sus hijos: 9«Yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestros descendientes, 10con todos los animales que os acompañan, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. 11Establezco, pues, mi alianza con vosotros: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra». 12Y Dios añadió: «Esta es la señal de la alianza que establezco con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las generaciones: 13pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra. 14Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco 15y recordaré mi alianza con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir a los vivientes. 16Aparecerá el arco en las nubes, y al verlo recordaré la alianza perpetua entre Dios y todos los seres vivientes, todas las criaturas que existen sobre la tierra». 17Aún dijo Dios a Noé: «Esta es la señal de la alianza que establezco con toda criatura que existe en la tierra». 18Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet.

Sagrada Biblia, Génesis, 6:5 – 9:18, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española, Editorial BAC

lunes, 6 de mayo de 2024

Parecidos razonables 31

Pedro Díaz de Palacios I, Capilla del arcipreste Alameda, iglesia de Santa María la Real, Aranda de Duero, foto: Antonio Erena, 04.08.23
Pedro Díaz de Palacios I, Capilla de la Virgen de Gracia (antigua Sacramental), iglesia Prioral de Santa María, Carmona, foto: Antonio Erena, 06.03.24

martes, 26 de marzo de 2024

Martes Santo 2024

Juan de Reolid (atrib.), Cristo atado a la columna (segundo tercio s. XVI), y El Greco, La oración en el huerto (1605-10), iglesia de Santa María, Andújar, foto: Antonio Erena, 21.03.24

jueves, 26 de octubre de 2023

Venatoria 3

Juan Pantoja de la Cruz, San Nicolás de Tolentino (1601), Museo del Prado
Y junto a la oración, la ascesis. Durante el año ayunaba cuatro días por semana; en adviento y cuaresma, todos los días menos el domingo. En los últimos lustros de su vida no probó la carne ni el pescado ni los lacticinios. Se alimentaba a base de legumbres, verduras y pan, y a menudo desazonaba los alimentos con una buena dosis de agua fría o el abuso de condimentos. Algún día a la semana se concedía algún vasito de vino, aunque de ordinario lo mezclaba con agua. Particularmente reacio se mostró al consumo de la carne. Sólo por obediencia llegó a probarla alguna vez en sus últimos años. Y aun entonces se las ingenió para conjugar la obediencia con la mortificación. En una ocasión llevó a la boca un trocito de ave y lo demás lo envió a otros religiosos enfermos. El obispo de Camerino cuenta que en otra ocasión intimó el vuelo a dos perdices asadas que le ofrecía una devota, y ellas obedecieron al instante: «Seguid vuestro camino. E, inmediatamente, las perdices echaron a volar». El pueblo cristiano se apoderaría pronto de esta escena y la convertiría en el atributo más frecuente en la iconografía de nuestro santo.

Ángel Martínez Cuesta, OAR, "San Nicolás de Tolentino" (fragmento), en Agustinos Recoletos (página web)

jueves, 4 de mayo de 2023

Tenantes

Francisco del Castillo el Mozo (atrib.), portada del palacio de los Cobaleda-Nicuesa, Jaén, foto: Antonio Erena, 01.05.23
… y todas estas piedras antiguas con letras notables que de presente se han hallado en esta Peña de Martos y pudieron ser traídas, las han mandado ahora juntar y traer de diversas partes y lugares y quitarlas de otros edificios y torres donde estaban puestas y ponerlas todas juntas por maravillosa orden y artificio en el suntuoso edificio público de casas de cabildo y cárcel, que en la plaza de esta villa ha mandado al presente hacer y edificar de nuevo el Ilustre Ayuntamiento y república tuccitana de Martos, a cuya diligencia y cuidado deben mucho todos los curiosos de saber estos deleites y provechos de antigüedades, por haberlas así juntado y puesto en la muralla y pared principal de este edificio, donde con facilidad se pueden leer y sacar las letras y cifras de ellas, por cuya causa será este edificio de los notables y celebrados que haya en España. Donde se hallarán más de cuarenta piedras antiguas con letras esculpidas y columnas y mármoles de diversos colores, y asimismo estatuas antiguas y otras modernas esculpidas por el singular arquitecto y escultor Francisco de Castillo, natural de la ciudad de Jaén y muy conocido en España por haber sido maestro de los edificios que el Papa Julio Tercio, de feliz recordación, mandó edificar en la ciudad de Roma, fuera de la puerta el Populo, en una viña que fué de su tío el Cardenal de Monte, que en dar a las figuras y estatuas las aptitudines y movimientos y gracias convenientes, pudiera competir con aquellos famosísimos escultores que, si no con Fidias, Praxíteles y Escopas, a lo menos con cualquiera de los demás antiguos, como claro parece y se podrá entender por las figuras de los sátiros que de estuco y otras estatuas de mármol quedaron hechas de su mano en Roma, en aquellos edificios del Papa Julio, y por los que aquí en esta gran Peña de Martos ha esculpido y labrado de su mano propia, como son la estatua de Neptuno con su Tridente en la mano, que está puesta en lo alto de la fuente de la plaza, como remate de aquella obra que cierto es estatua admirable y que tiene grandísima perfección en el arte de la escultura; y alguna de las figuras de los niños que echan el agua por las vinas o zaques que tienen en los hombros, que están esculpidos en la misma fuente: que todo no carece de grande artificio.

     Demás de éstas hay dos singulares estatuas de piedra, una de la justicia y otra de la misericordia, que están puestas en la portada que en la misma casa de Ayuntamiento y cárcel se ha labrado, las cuales tienen en medio el escudo y armas reales de los Reyes de España, todo labrado con mucho ornato de arquitectura. Hay más en aquella portada: cuatro estatuas de unos niños que tan al natural sustentan y tienen en sus brazos los escudos y las demás armas que allí están puestas, que son las de la Peña y villa de Martos, todas las cuales estatuas si acontecieran a hacerse en tiempo de los romanos antiguos fueran por ellos muy estimadas y celebradas; y así va la Peña de Martos resucitando y volviendo en alguna parte de la grandeza y nobleza que antiguamente solía tener.

Diego de Villalta, Historia de la antigüedad y fundación de la Peña de Martos (1579), ed. Joaquín Codes Contreras, Madrid, 1923, pp. 140-141.

martes, 11 de abril de 2023

Villa

Francisco del Castillo el Mozo (arquitectura) y Sebastián de Solís (retablo), capilla mayor de la iglesia de Santa María de la Villa, Martos (destruida en la Guerra Civil), fuente: revista Aldaba, N.º 41, diciembre 2021
Página de la Cofradía de la Virgen de la Villa de Martos en Facebook