| Tora Vega Holmström, María Blanchard, 1921 |
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lunes, 3 de junio de 2024
Excéntricos 33
martes, 16 de abril de 2024
Geometrías 3
![]() |
| Sin título, foto Antonio Erena, 15.04.24 |
Zumba el tedio enfrascado
bajo el momento improducido y caña.
Pasa una paralela a
ingrata línea quebrada de felicidad.
Me extraña cada firmeza, junto a esa agua
que se aleja, que ríe acero, calla.
Hilo retemplado, hilo, hilo binómico
¿por dónde romperás, nudo de guerra?
Acoraza este ecuador, Luna.
César Vallejo, Trilce, 1922
lunes, 15 de abril de 2024
Geometrías 2
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| Sin título, foto: Antonio Erena, 14.04.24 |
Y para acá o allá
y desde aquí otra vez
y vuelta a ir de vuelta y sin aliento
y del principio o término del precipicio íntimo
hasta el extremo o medio o resurrecto resto de éste a aquello o de lo opuesto
y rueda que te roe hasta el encuentro
y aquí tampoco está
y desde arriba abajo y desde abajo arriba ávido asqueado
por vivir entre huesos
o del perpetuo estéril desencuentro
a lo demás
de más
o al recomienzo espeso de cerdos contratiempos y destiempos
cuando no al burdo sino de algún complejo herniado en pleno vuelo
cálido o helado
y vuelta y vuelta
a tanta terca tuerca
para entregarse entero o de tres cuartos
harto ya de mitades
y de cuartos
al entrevero exhausto de los lechos deshechos
o darse noche y día sin descanso contra todos los nervios del misterio
del más allá
de acá
mientras se rota quedo ante el fugaz aspecto sempiterno de lo aparente o lo supuesto
y vuelta y vuelta hundido hasta el pescuezo
con todos los sentidos sin sentido
en el sofocatedio
con uñas y con piensos y pellejo
y porque sí nomás.
y desde aquí otra vez
y vuelta a ir de vuelta y sin aliento
y del principio o término del precipicio íntimo
hasta el extremo o medio o resurrecto resto de éste a aquello o de lo opuesto
y rueda que te roe hasta el encuentro
y aquí tampoco está
y desde arriba abajo y desde abajo arriba ávido asqueado
por vivir entre huesos
o del perpetuo estéril desencuentro
a lo demás
de más
o al recomienzo espeso de cerdos contratiempos y destiempos
cuando no al burdo sino de algún complejo herniado en pleno vuelo
cálido o helado
y vuelta y vuelta
a tanta terca tuerca
para entregarse entero o de tres cuartos
harto ya de mitades
y de cuartos
al entrevero exhausto de los lechos deshechos
o darse noche y día sin descanso contra todos los nervios del misterio
del más allá
de acá
mientras se rota quedo ante el fugaz aspecto sempiterno de lo aparente o lo supuesto
y vuelta y vuelta hundido hasta el pescuezo
con todos los sentidos sin sentido
en el sofocatedio
con uñas y con piensos y pellejo
y porque sí nomás.
Oliverio Girondo, «Destino», En la masmédula, Losada, 1963.
jueves, 12 de enero de 2023
Chico
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| Búho chico (Asio otus), acuarela de Antonio Ojea, fuente: Pinterest |
La paz, la avispa,
el taco, las vertientes,
el muerto, los decílitros, el búho,
los lugares, la tiña, los sarcófagos, el vaso, las morenas,
el desconocimiento, la olla, el monaguillo,
las gotas, el olvido,
la potestad, los primos, los arcángeles, la aguja,
los párrocos, el ébano, el desaire,
la parte, el tipo, el estupor, el alma...
el muerto, los decílitros, el búho,
los lugares, la tiña, los sarcófagos, el vaso, las morenas,
el desconocimiento, la olla, el monaguillo,
las gotas, el olvido,
la potestad, los primos, los arcángeles, la aguja,
los párrocos, el ébano, el desaire,
la parte, el tipo, el estupor, el alma...
Dúctil, azafranado, externo, nítido,
portátil, viejo, trece, ensangrentado,
fotografiadas, listas, tumefactas,
conexas, largas, encintadas, pérfidas...
portátil, viejo, trece, ensangrentado,
fotografiadas, listas, tumefactas,
conexas, largas, encintadas, pérfidas...
Ardiendo, comparando,
viviendo, enfureciéndose,
golpeando, analizando, oyendo, estremeciéndose,
muriendo, sosteniéndose, situándose, llorando...
viviendo, enfureciéndose,
golpeando, analizando, oyendo, estremeciéndose,
muriendo, sosteniéndose, situándose, llorando...
Después, éstos, aquí,
después, encima,
quizá, mientras, detrás, tanto, tan nunca,
debajo, acaso, lejos,
siempre, aquello, mañana, cuánto,
¡cuánto!...
después, encima,
quizá, mientras, detrás, tanto, tan nunca,
debajo, acaso, lejos,
siempre, aquello, mañana, cuánto,
¡cuánto!...
Lo horrible, lo suntuario, lo lentísimo,
lo augusto, lo infructuoso,
lo aciago, lo crispante, lo mojado, lo fatal.
lo todo, lo purísimo, lo lóbrego,
lo acerbo, lo satánico, lo táctil, lo profundo...
lo augusto, lo infructuoso,
lo aciago, lo crispante, lo mojado, lo fatal.
lo todo, lo purísimo, lo lóbrego,
lo acerbo, lo satánico, lo táctil, lo profundo...
César Vallejo, «La paz, la avispa, el taco, las vertientes»,
de Poemas humanos
martes, 12 de julio de 2022
Excéntricos 27
![]() |
| Álvaro Retana (26.08.1890 - 10.02.1970), autorretrato en su obra Historia del arte frívolo (1964) |
Yo me voy todas las
tardes
a merendar al hotel Ritz,
y tras el té suelo hacer mil locuras
con un galán que está loco por mí.
Juntos a bailar salimos,
nos enlazamos con pasión,
y al final tengo yo que decirle
toda llena de miedo y rubor:
¡Ay, no por Dios, no me baile usted así!
¡Ay, por favor, que me siento morir!
Tenga usted en cuenta que mira mamá
y si se fija nos va a regañar.
¡Ay, suélteme, no me oprima usted más!
Pues le diré, si me quiere asustar,
que soy cardíaca y por esta razón
no debo llevarme ninguna emoción.
Las mamás, cotorreando,
toman el té sin advertir
que en el salón, al bailar, las parejas
se hablan de amor con atroz frenesí.
A las tres o cuatro danzas
suele crecer nuestra ilusión,
y las niñas a coro decimos
rebosantes de satisfacción:
¡Ay, yo no sé lo que pasa por mí,
pero ya ve que me siento feliz!
Siga bailando, aunque mire mamá,
que si se irrita ya se calmará.
¡Ay, qué placer es bailar un fox-trot
con un doncel que nos habla de amor!
Aunque cien años llegase a vivir
yo no olvidaría las tardes del Ritz.
Las tardes del
Ritz (c. 1919), letra de Álvaro Retana, música de Genaro Monreal
a merendar al hotel Ritz,
y tras el té suelo hacer mil locuras
con un galán que está loco por mí.
Juntos a bailar salimos,
nos enlazamos con pasión,
y al final tengo yo que decirle
toda llena de miedo y rubor:
¡Ay, no por Dios, no me baile usted así!
¡Ay, por favor, que me siento morir!
Tenga usted en cuenta que mira mamá
y si se fija nos va a regañar.
¡Ay, suélteme, no me oprima usted más!
Pues le diré, si me quiere asustar,
que soy cardíaca y por esta razón
no debo llevarme ninguna emoción.
Las mamás, cotorreando,
toman el té sin advertir
que en el salón, al bailar, las parejas
se hablan de amor con atroz frenesí.
A las tres o cuatro danzas
suele crecer nuestra ilusión,
y las niñas a coro decimos
rebosantes de satisfacción:
¡Ay, yo no sé lo que pasa por mí,
pero ya ve que me siento feliz!
Siga bailando, aunque mire mamá,
que si se irrita ya se calmará.
¡Ay, qué placer es bailar un fox-trot
con un doncel que nos habla de amor!
Aunque cien años llegase a vivir
yo no olvidaría las tardes del Ritz.
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