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lunes, 13 de abril de 2026

Locus amoenus 20

El río Eliche a su paso por Madroñales, Los Villares de Jaén, óleo sobre lienzo hecho por ChatGPT sobre foto de Antonio Erena de 18.03.26
   ¿Ves, hermosa, la fuente que bullendo
el céfiro menea blandamente?
Amor la agita: mira su corriente
hacia el amado arroyo huir riendo.
   Mira volar la abeja susurrante
en torno de las violas olorosas,
y su néctar le ofrecen amorosas,
zagala; que es la flor también amante.
   ¿No escuchas gorgear los ruiseñores,
de aguda flecha el tierno pecho heridos,
y en melodiosos trinos no aprendidos
explicar sus dulcísimos amores?
   ¿No ves las palomillas amorosas
exhalar sus arrullos inflamados?
¿Los pichones no ves enamorados
responder en querellas cariñosas?
   Todo es amor; la alegre primavera,
al universo nueva vida dando,
naturaleza yerta va inflamando,
que Enero con su escarcha entorpeciera.
   Y tú, por más que lo rehuyas dura,
has de rendir a Amor el cuello erguido,
que todo se avasalla ¡ay! a Cupido:
tal es la ley eterna de natura.

Abate Marchena, «Odas, VIII, La primavera», en Obras Literarias de D. José Marchena (El abate Marchena), Tomo I, ed. Marcelino Menéndez Pelayo, Sevilla, 1892.

martes, 3 de marzo de 2026

Desolación 25

Jan Steen, The Effects of Intemperance (Las consecuencias de los excesos, 1663-1665), National Gallery, Londres

Las botellas que llevan 15 años abasteciendo de agua potable a Bernuy-Zapardiel (Ávila, 90 habitantes) sirven incluso al vaciarse: se rellenan del imbebible líquido que sale del grifo y acaban en los umbrales de las puertas para que los perros no meen en ellas. Los vecinos se han acostumbrado al camión que cada 15 días reparte palés de botellas porque el suministro está contaminado por nitratos y arsénico, cuya concentración en los acuíferos de Castilla y León supera a menudo un porcentaje crítico. Un estudio del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, publicado por el Ministerio de Sanidad, indica que en 2024 hubo 195 pueblos afectados, lo que alcanza a 33.168 habitantes. Las plataformas vecinales y los ecologistas advierten de que, además de los plaguicidas y fertilizantes, la proliferación de macrogranjas porcinas y plantas de biogás y sus purines asociados pueden agravar el problema.

Huele mal. El viento mueve el hedor de las cercanas granjas de cerdos por las calles vacías de Bernuy, donde solo hay unas almas en el bar. El camarero, Luis Encinas, de 52 años, comenta que ya antes de rebasar los niveles actuales “el agua sabía a cloro que jodía”. Su parroquiano Miguel Ángel González, de 50, corta tortilla y chorizo con una navaja y menciona el arsénico —“ya nos hemos acostumbrado”— antes de dirigirse a su garaje, donde infinidad de botellas esperan turno. “Somos cinco y se beben sin querer”. Con el vino, bromea, no hay fallo.

La peste se intensifica cerca de la laguna de Lavajuelo, entre los pueblos abulenses Arévalo (8.200 habitantes) y Aldeaseca (210), al norte de la provincia, donde las lluvias invernales han resucitado una balsa antaño desecada para ganar terreno agrícola. Luis Martín, ornitólogo, otea tras su telescopio con la nariz arrugada y señala una de las aún pequeñas granjas de cerdos, anticipo de las venideras cuando avancen los tres proyectos en marcha de plantas de biogás, una energía verde que emana del tratamiento de purines y restos orgánicos o cadáveres de animales. Pocos empleos, mucha potencial afección medioambiental, resume Martín, molesto con la ubicación de esas instalaciones: una loma cuyas aguas resbalan hacia esa laguna, donde las precipitaciones. que se contaminan también, recalan en los acuíferos subterráneos.

Manuel Iglesias, geólogo por la Universidad de Salamanca, afirma que las macrogranjas “son un problema por el exceso de deshechos, los acuíferos son difíciles y el del Duero tiene zonas más permeables y menos permeables”, de modo que según donde acaben los purines pueden perjudicar más o menos a estas balsas subterráneas. “En la huerta siempre se ha echado la mierda de los marranos pero depende de lo superficial que sea el acuíferos y que haya ríos, la clave es el control”, resume.

“NoMetaNo”, reza una pintada en un muro de una fábrica contigua, como protestan muchas asociaciones en la comunidad donde hay ya tramitándose hasta 95 de estas instalaciones y unos cinco millones de cerdos, el doble que personas, con decenas de macrogranjas en tramitación. “Las plantas de biometano van a centralizar toda la mierda y contaminar con miles de camiones que traerán purines de otros lados”, censura Martín. Su compañero de lucha Agustín Canales, de 57, lamenta que en Arévalo, donde a veces se libran de agua con concentración 50 miligramos por litro que marcan el límite aceptable, mucha gente compra garrafas porque no se fía. “Hay Ayuntamientos que conservan la dignidad y defienden a los vecinos y otros que se venden y nos enfrentan, son correligionarios”, reprueba. Su municipio, gobernado por el PP, como la Junta, promulgó una moción contra esos proyectos, aunque estos activistas temen que ceda porque los echaron del último Pleno.

“Cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente”, aseguró el alcalde, Vidal Galicia, a quien ahora los carteles reivindicativos del colectivo, pegados sobre anuncios de eventos taurinos, le recuerdan la frase con ilustraciones de ríos contaminados y peces muertos. Aurora Vilarino, de la coordinadora de Stop Biogás España, Stop Biogás Castilla y León y presidenta de la asociación de vecinos de Milagros (Burgos, 420 habitantes), lo resume así: “Estos proyectos son una espiral donde unos pocos ganan y los demás perdemos calidad de vida y futuro sostenible. Los políticos deben defender nuestro territorio, no venderlo. Somos personas viviendo en territorio, no territorio”. Koldo Hernández, coordinador de Agua en Ecologistas en Acción, esgrime que “es algo recurrente que afecta al medio ambiente, a la salud y a la calidad de vida, urge reducir la contaminación para evitar que la solución sea la resignación o que el arreglo recaiga en los sistemas de potabilización de pequeños Ayuntamientos sin recursos”.

La también activista arevalense Blanca Alonso, de 59, celebra el éxito de las movilizaciones, con 4.300 firmas contra el biogás y manifestaciones con 800 personas, pero lamenta que los empresarios y hosteleros, pese a que el combo de cerdos y biometano no los beneficia, “tienen miedo a posicionarse”. “Vamos a presentar un contencioso-administrativo para intentar parar las licencias”, agrega. Su colega Sara Martín, de 54, destaca las infecciones oculares que ella y los hijos de unos amigos, con quienes no habían hablado del tema hasta que les sucedió lo mismo, sufrieron a raíz del agua de la ducha: “El médico me recetó colirios y me reconoció que podría venir por ese motivo, llevo 20 años cocinando con agua embotellada, 400 euros anuales, porque las tuberías de mi casa nueva cogieron color ¡y eso es lo que nos bebemos”. El grupo llama a la movilización: “Hay gente que dice ¿Por qué os movéis si ya está hecho? Para que vean que no concordamos”.

«La Ávila que no puede beber agua del grifo por la contaminación de los acuíferos: “Se va a agravar por las macrogranjas” Al menos 195 pueblos de Castilla y León carecieron de suministro de agua potable en 2024 por la agricultura intensiva y la proliferación de purines del creciente sector porcino», Juan Navarro, El País, 02.03.26

jueves, 4 de diciembre de 2025

Otoño 9

Maruja Mallo, Huella, 1929, c. p., Madrid, exposición "Maruja Mallo. Máscara y compás", Museo Reina Sofía, Madrid, foto: Antonio Erena, 08.11.25
                [L]
 
                       
I
 
   En mi pequeño huerto
brilla la sonrosada margarita,
tan fecunda y humilde,
como agreste y sencilla.
 
   Ella borda primores en el césped,
y finge maravillas
entre el fresco verdor de las praderas
do proyectan sus sombras las encinas,
y a orillas de la fuente y del arroyo
que recorre en silencio las umbrías.
 
   Y aun cuando el pie la huella, ella revive
y vuelve a levantarse siempre limpia,
a semejanza de las almas blancas
que en vano quiere ennegrecer la envidia.
 
                          II
 
   Cuando llega diciembre y las lluvias abundan,
ellas con las acacias tornan a florecer,
tan puras y tan frescas y tan llenas de aroma
como aquellas que un tiempo con fervor adoré.
 
   ¡Loca ilusión la mía es en verdad, bien loca
cuando mi propia mano honda tumba les dio!
Y ya no son aquellas en cuyas hojas pálidas
deposité mis besos... ni yo la misma soy.
 
Rosalía de Castro, «En mi pequeño huerto», En las orillas del Sar, edición digital a partir de la edición de Establecimiento tipográfico de Ricardo Fe (Madrid, 1884), cotejada con la edición crítica de Xesús Alonso Montero (Madrid, Cátedra, 1985) y la de Marina Mayoral (Madrid, Castalia, 1976), Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

viernes, 24 de octubre de 2025

Música popular 207

Matt Monro (Londres, 01.12.1930 - 07.02.1985), fuente: mundo007.com
Matt Monro, Todo pasará (vídeo)

Born free, as free as the wind blows
As free as the grass grows
Born free to follow your heart
 
Live free, and beauty surrounds you
The world still astounds you
Each time you look at a star
 
Stay free, where no walls divide you
You're free as the roaring tide
So there's no need to hide
 
Born free, and life is worth living
But only worth living 
'cause you're born free

 
Nacida libre, tan libre como sopla el viento,
tan libre como crece la hierba,
nacida libre para seguir tu corazón.
 
Vive libre, y la belleza te rodeará;
el mundo aún te asombra
cada vez que miras una estrella.
 
Mantente libre, donde muros no te separen;
tú eres libre como la rugiente marea,
así que no hay necesidad de esconderse.
 
Nacida libre, vale la pena vivir la vida;
pero sólo vale la pena vivirla 
porque has nacido libre.
 
Don Black, Born Free (música de John Barry).

martes, 3 de junio de 2025

Venatoria 9

Juan Manuel Varela Simó, Conejo común (Oryctolagus cuniculus, c. 1990-2010), Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid

El primer censo del conejo de monte en la península Ibérica muestra una bajada generalizada del 18% con datos tomados entre 2009 y 2022, pero con importantes fluctuaciones dependiendo de las áreas. En las zonas forestales y en los montes la especie está en caída libre con una disminución del 57,75%, mientras que en las agrícolas esta cifra se reduce al 10%, pero con una tendencia al alza en los últimos años. Los cambios en los usos del suelo, con la desaparición del paisaje tradicional en mosaico, y las enfermedades son los factores que se vinculan al descenso de estas poblaciones. El trabajo, realizado dentro del proyecto europeo Life Iberconejo, incluye un mapa que muestra la densidad de población de estos animales. Una información que es “vital para la toma de decisiones partiendo del estado de la especie, clave en los paisajes mediterráneos", indican los autores del estudio.

Mapa que muestra la abundancia del conejo. Life Iberconejo

El conteo se ha realizado con los datos de capturas cinegéticas, además de con exploraciones de campo en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal, los territorios participantes en el proyecto.

El mapa muestra esta doble cara del conejo de monte, sus fluctuaciones de un lugar a otro. Su densidad es alta principalmente en cuatro grandes zonas españolas asociadas a medios agrícolas —las mesetas sur y norte, y los valles del Ebro y Guadalquivir—. Allí se concentra el conflicto con la agricultura. “Son áreas en las que hay explosiones de conejos que provocan daños graves porque tienen comida y pocos depredadores, y los cazadores no dan abasto en algunas de ellas”, explica Ramón Pérez de Ayala, director del proyecto Life y miembro de la organización conservacionista WWF.

No ocurre lo mismo en las zonas con predominio del monte mediterráneo, como Sierra Morena, las sierras extremeñas o gran parte de Portugal, donde debería cumplir su papel ecológico como especie presa y donde su caza genera beneficios socioeconómicos. Allí el declive es acusado y evidencia la razón por la que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha catalogado en peligro de extinción. El mapa que refleja todos estos datos de abundancia, está elaborado con una resolución de 2 x 2 kilómetros en toda la península Ibérica, “alcanzando un nivel de detalle sin precedentes a escala nacional”, sostienen los autores.

Dieta favorita del lince y el águila imperial

La caída de este animal es muy relevante debido a su importancia ecológica y socioeconómica. Se le considera “un ingeniero de los ecosistemas”, señalan los autores del mapa, por su capacidad para modelar el entorno y ser presa de más de 40 especies de mamíferos y aves en el monte mediterráneo. El lince y el águila imperial dependen por completo de esta especie, y es muy importante para el buitre negro o el águila perdicera. A ellos se unen múltiples depredadores: desde el zorro, hasta serpientes que se comen a los gazapos, pasando por el jabalí que puede acabar con todas las crías de una madriguera en sus primeras semanas de vida.

Para elaborar el mapa de distribución de la especie, investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC - CSIC, UCLM, JCCM) han desarrollado un modelo matemático que integra diversas fuentes de datos: la situación poblacional a gran escala —las estadísticas cinegéticas de animales cazados—, datos a escala regional y local — conteos de conejos o de indicios de su presencia sobre el terreno, respectivamente —, e información sobre las características del hábitat.

El trabajo ha partido de un acuerdo entre todos los agentes implicados en la gestión de la especie, incluido el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Instituto de Conservação da Natureza e das Florestas (ICNF) de Portugal. Esta colaboración, que también incluyó a entidades científicas, conservacionistas, cinegéticas y agrarias, ha permitido estandarizar las metodologías de seguimiento del conejo de monte y coordinar la recogida de datos en el territorio, puntualizan desde el proyecto. Solo de esta forma se pueden obtener “resultados fiables y comparables a escala ibérica”, concretan.

“Los montes españoles pierden el 60% de los conejos”, Esther Sánchez, El País, 02.06.25

martes, 19 de diciembre de 2023

Desolación 20

Carmen Laffón, El Coto desde Sanlúcar I, Punta de Malandar (1979), Museo Reina Sofía
"Doñana pierde el prestigioso distintivo verde de la mayor organización ambiental del mundo por el declive de su biodiversidad y la mala gestión", Lucía Vallellano, Radio Huelva - Cadena Ser, 18.12.23
Carmen Laffón en el Museo Reina Sofía
Madame Tussauds Doñana (anterior entrada del blog)

NINA.- «¡Gentes! ¡Leones! ¡Aguilas y codornices!... ¡Ciervos astados! ¡Gansos! ¡Arañas! ¡Peces silenciosos que poblabais el agua! ¡Estrellas del mar y demás seres que el ojo humano no alcanza a ver!... ¡Vidas todas, vidas todas, en suma..., que girasteis sobre vuestro triste círculo y os apagasteis!... ¡Hace ya mil siglos que la tierra no contiene ni un solo ser vivo, y que esta pobre luna enciende en vano su farol!... ¡En el prado, ya no despiertan con un grito las grullas, ni se oye el chasquido del escarabajo en la arboleda de los tilos!... ¡Frío, frío!... ¡Vacío, vacío, vacío!... ¡Miedo, miedo, miedo!... (Pausa.) ¡Los cuerpos de los seres vivientes desaparecieron en lo vano, y la materia los transformó en piedra, en agua, en nubes..., mientras sus almas se unían hasta formar una sola!... ¡Esta alma total del universo..., soy yo!... ¡Yo!... ¡En mí vive el alma de Alejandro el Grande, de César, de Shakespeare, de Napoleón y de la última sanguijuela!... ¡En mí, la conciencia humana se unió al instinto de los animales y lo recuerda todo, todo, todo..., volviendo a revivir estas vidas!»... (Aparecen unos fuegos fatuos, semejantes a los que se ven en los pantanos.)

ARKADINA.- (En voz baja.) ¡Es algo decadente!

TREPLEV.- (Con acento suplicante y en tono de reproche.) ¡Mamá!

NINA.- ¡Soy una solitaria! ¡Solo una vez, cada cien años, abro la boca para hablar! ¡Mi voz resuena tristemente en el vacío y nadie me oye!... ¡Tampoco vosotras, pobres lucecitas, me oís!... ¡El putrefacto pantano os hace nacer en la madrugada, y vagáis hasta el amanecer sin pensamiento, sin voluntad y sin percibir el pulso de la vida!... ¡El padre de la escoria eterna..., el diablo, temiendo que renazca en vosotras la vida..., os troca a cada instante (como a las piedras y al agua) en átomos, y os mudáis sin cesar!... ¡Solo en toda la eternidad permanece inmutable…, inalterable un espíritu! (Pausa.) ¡Como un prisionero arrojado a un profundo y vacío pozo!... ¡Y yo no sé dónde estoy, ni lo que me espera!... ¡Lo único que no me ha sido revelado es que, en la lucha cruel y encarnizada con el diablo..., he de vencer y que, tras esto, materia y espíritu se fundirán en maravillosa armonía, comenzando el reinado de la libertad para el universo!... ¡Esto, sin embargo, no acaecerá hasta que, poco a poco, al cabo de una hilera de millares de años, la Luna, el claro Sirius y la Tierra se tornen en polvo!... ¡Entre tanto, todo será horror, horror!... (Pausa. Sobre el lago surgen dos puntos rojos.) ¡He aquí que ya se acerca mi poderoso adversario!... ¡Veo sus terribles ojos, color carmesí!»...

ARKADINA.- Huele a azufre. Tiene que oler así?

TREPLEV.- Sí.

ARKADINA.- (Riendo.) ¡Qué efecto más notable!

TREPLEV.- ¡Mamá!

NINA.- ¡Se aburre sin el hombre!...

POLINA ANDREEVNA.- (A DORN.) ¡Ya se ha quitado usted el sombrero! ¡Póngaselo, si no quiere coger frío!

ARKADINA.- El doctor se ha descubierto ante el diablo!... ¡El padre de la escoria eterna!

TREPLEV.- (Con súbito acaloramiento y fuerte voz.) ¡Se acabó el espectáculo! ¡Basta!... ¡Telón!

Chéjov, La gaviota, Acto Primero (fragmento), trad. E. Podgursky.

jueves, 12 de enero de 2023

Chico

Búho chico (Asio otus), acuarela de Antonio Ojea, fuente: Pinterest
La paz, la avispa, el taco, las vertientes,
el muerto, los decílitros, el búho,
los lugares, la tiña, los sarcófagos, el vaso, las morenas,
el desconocimiento, la olla, el monaguillo,
las gotas, el olvido,
la potestad, los primos, los arcángeles, la aguja,
los párrocos, el ébano, el desaire,
la parte, el tipo, el estupor, el alma...

Dúctil, azafranado, externo, nítido,
portátil, viejo, trece, ensangrentado,
fotografiadas, listas, tumefactas,
conexas, largas, encintadas, pérfidas...

Ardiendo, comparando,
viviendo, enfureciéndose,
golpeando, analizando, oyendo, estremeciéndose,
muriendo, sosteniéndose, situándose, llorando...

Después, éstos, aquí,
después, encima,
quizá, mientras, detrás, tanto, tan nunca,
debajo, acaso, lejos,
siempre, aquello, mañana, cuánto,
¡cuánto!...

Lo horrible, lo suntuario, lo lentísimo,
lo augusto, lo infructuoso,
lo aciago, lo crispante, lo mojado, lo fatal.
lo todo, lo purísimo, lo lóbrego,
lo acerbo, lo satánico, lo táctil, lo profundo...

César Vallejo, «La paz, la avispa, el taco, las vertientes», de Poemas humanos

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Eolo

Eolo, seguidor de Rubens, p. s. XVII
Museo de Bellas Artes de Asturias (depósito del Museo del Prado)
Martin de Vos, El Aire, s. XVI, Museo del Prado

—Abuela, dime otro cuento.
—¿Y rezar…?
            —Luego, en cenando.
—Anda, empieza;  yo a la lumbre
voy a añadir estos palos
y estas támaras… ¡qué gozo!
Vamos, abuelita.
            —¡Vamos!
Creyeron en una peste
campestres y ciudadanos
que el aire estaba mal…
y no iban descaminados.
Sobre la Pandera, mientras,
sobre el Almodóvar y el Hacho,
se estaba una nube negra
cual si la hubieran clavado.
Se les mete en la cabeza
que de allí les viene el daño,
y se van en procesión
a esos vecinos peñascos
y a Dios le piden que sople,
con la fuerza de su agrado,
viento de salud, que libre
a la ciudad del contagio.
Tanto le dijeron: «Sopla
y sopla y sopla», que al cabo
Dios dijo: «¡Allá va eso!».
Y sopló con brío tanto
que bajaron más de ciento
por las quebradas rodando.
Y hubo «cardenales-papas»
y chichones como tarros.
Huyó la peste, y quedó
para que, de cuando en cuando,
tuerza en las torres las cruces,
eche las tejas abajo,
toque campanas a vuelo,
paraguas vuelva y harapos,
abra las puertas del centro
del hermoso Santuario,
lleve sombreros y gorras
hacia los países altos
y las miradas curiosas
hacia los «países bajos»,
derrumbe las casas viejas
y estrelle a algún ciudadano
un cefirillo con fuerza
de setenta mil caballos.
—¡Pues mejor era la peste!
—No digas eso, muchacho;
Dios sólo del bien y del mal
tiene el secreto sellado.
Quizás por el viento rudo
es este pueblo más sano,
y es el precursor del agua
que fertiliza los campos.
 
Antonio Almendros Aguilar, 
«El viento», de Flor de la Infancia, 1868

martes, 14 de junio de 2022

Camama

Centro comercial Plaza Norte 2, San Sebastián de los Reyes, Madrid
Foto: Antonio Erena (9.06.22)
Todo el mundo sabe
que eres versallesco
pero de camama;
y en tocante a fresco
más que el Guadarrama.

Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw,
«Las Chicas de Madrí» (fragmento), La Chulapona

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ENTREVISTA AL PALEOANTROPÓLOGO JUAN LUIS ARSUAGA

“La vida no puede ser trabajar toda la semana e ir el sábado al supermercado”

Adeline Marcos, El País, 31.05.2019

Las excavaciones en el yacimiento de Atapuerca en Burgos comenzaron a finales de los años setenta. En 1982 se incorporó el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954), que codirige la Fundación Atapuerca junto a Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, además de ser director científico del Museo de la Evolución Humana en Burgos. Poco después, comenzarían a descubrirse restos fósiles humanos que arrojarían luz sobre la historia de la humanidad.

En la actualidad cientos de miles de personas visitan cada año el yacimiento y el museo, que según Arsuaga proporciona modernidad e identidad “de la buena”. “El centro es un buen ejemplo de cómo hacer las cosas”, declara.

Además del descubrimiento de fósiles, el científico se siente especialmente orgulloso de su participación en la creación del parque nacional de la Sierra de Guadarrama en Madrid en 2013. “Es lo más importante que he hecho en toda mi vida, incluso más que descubrir fósiles”, revela.

Junto a la publicación de su último libro Vida, la gran historia, el investigador ha sido nombrado recientemente presidente de la Fundación Gadea Ciencia con un objetivo: “Que la fundación se convierta en algo útil para la sociedad”. Pero para el paleoantropólogo, su cargo más importante es el de docente en la Universidad Complutense de Madrid.

Pregunta. ¿Se imaginó en algún momento qué hallazgos podrían producirse en Atapuerca?

Respuesta. No se podía imaginar y, de hecho, cada año sorprende. Lo mejor que puede ocurrir en un proyecto científico es que te sorprenda. Si no lo hace es que ya ha agotado sus potenciales.

P. ¿Y qué es lo que más le ha sorprendido a lo largo de estos años?

R. El hallazgo de tantos fósiles humanos es obviamente lo más importante en mi trabajo, pero en estos años han ocurrido cosas en Atapuerca y en la ciencia, como los análisis genéticos, con los que nadie contaba y ni siquiera imaginaba. Ahora tenemos estudios de ADN de hace 400.000 años. Ha sido una sorpresa para todo el mundo. En Atapuerca lo más importante ha sido el gran número de hallazgos de restos humanos, que aparecen más que en ningún otro sitio, aún más que en el resto de sitios juntos.

P. ¿Por qué se eligió el yacimiento de Atapuerca?

R. Es una historia que se parece a cualquier otra en el mundo de la ciencia. Uno tantea diferentes posibilidades, explora líneas, vías, algunas parecen más interesantes y ahí se pone más esfuerzo, se progresa y se obtienen resultados. Entonces se invierte más. La historia de Atapuerca no es el resultado de una intuición genial. En realidad Atapuerca no empezó a dar resultados hasta el año 1992, cuando se hizo el primer gran hallazgo. Pero los comienzos fueron muy duros, como lo son para un astrónomo, un biólogo molecular o un botánico. Al principio es una rueda que gira muy despacio. La ciencia tiene un método común. No hay tanta diferencia entre estudiar terremotos y buscar fósiles. Consiste en explorar lo desconocido y nadie sabe cómo hacerlo.

P. A pesar de trabajar con lo desconocido, ¿piensan en lo que sí podrían descubrir?

R. No, pero excavamos donde ya sabemos lo que hay. Estos yacimientos son para obtener más de lo mismo. Y luego está lo desconocido. Hay mundos nuevos que son los fascinantes y los ya conocidos que todavía se pueden conocer mejor. En Atapuerca tenemos eso, los mundos ya conocidos y otros que no conocemos bien.

P. Pero luego hay hallazgos, como el de una mandíbula en Israel que reescriben lo que ya sabíamos…

R. Bueno, no hay que hacerles tanto caso a los autores… Hay que matizar. A veces me preocupa cuando se dice que un hallazgo obliga a reescribir la evolución humana. Sería un desastre. Es como si antes no hubiéramos sabido nada. Si descubriéramos una nueva ciudad romana, ¿cambiaría todo lo que sabíamos sobre los romanos? ¡Hombre, no, estaría bueno! Se iluminan ciertas épocas o momentos de la evolución humana, pero sin pasarse.

P. Aunque habrá veces que sí sea el caso…

R. Sí, es verdad que a veces se producen descubrimientos que no cambian lo que ya se sabía, pero que amplían el conocimiento. Por ejemplo, en el año 1994 se pensaba que Europa había sido poblada hace medio millón de años, pero ese mismo año encontramos fósiles humanos en gran abundancia de hace 900.000 años. Es decir, 400.000 años más antiguos. Eso es como llegar a un continente desconocido, pero el descubrimiento de América no cambió Asia o Europa, simplemente añadió algo. La ciencia crece.

P. En cuanto a la pieza de maxilar hallada en Israel, su descubrimiento fue suficiente para determinar que el Homo sapiens salió antes de África. ¿Cómo es posible?

R. Es como encontrarse un reloj en un templo azteca. ¿Qué dirías? Esto es muy fuerte. Solo un reloj lo cambia todo. ¿Cómo pueden saber que hacían tecnología avanzada? Hombre, si hacían relojes… Hay casos que son obvios. Hay noticias que obligan a revisar muchas cosas. En realidad no aparecen relojes, sino perfeccionamientos o ampliaciones de lo que sabemos. En contra de lo que se piensa, la ciencia es sumamente cautelosa y conservadora. Las publicaciones científicas son muy sobrias.

P. ¿Por qué nos atrae tanto la antropología?

R. Porque nos interesan nuestros orígenes. Solo hay dos explicaciones: la religión y la ciencia. La gente quiere saber de dónde viene y por qué estamos aquí. Se suele decir que las tres preguntas de la filosofía vasca reflejan al ser humano: ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿Adónde vamos a ir a comer? Pero además tenemos preocupaciones intelectuales: ¿qué hacemos aquí? ¿Qué nos ha creado? Hay quien busca una explicación religiosa, mística o extraterrestre, pero todo el mundo necesita saber por qué está aquí. Esa pregunta, inherente al humano, es la más importante que uno se puede hacer. Una vez que solucionas el tema de la comida, lo siguiente es eso [risas]. Los niños que nazcan en los próximos milenios van a hacerse la misma pregunta.

P. Y en realidad nunca se contestará del todo… ¿o sí?

R. La religión da una explicación falsa y los científicos lo explicamos. La felicidad personal de cada uno se la busca cada cual. Pero si quieres saber de dónde venimos, yo te lo explico. Si quieres saber por qué estamos aquí, yo te lo explico…

P. No sé si preguntárselo [risas]... ¿Por qué estamos aquí?

R. Mi nuevo libro va justamente sobre eso. La evolución, desde el origen del cosmos hasta el origen de la vida, pasa por diferentes umbrales: la aparición de la Tierra, la vida en ella, las células complejas, la conciencia, la mente simbólica, el pensamiento abstracto, etcétera. Cada uno de esos pasos pudo o no haberse realizado. A lo mejor no era necesario que ocurrieran o quizá eran inevitables. La pregunta es si la historia de la vida y la historia humana tienen una dirección, una flecha. El propio lector, con la información que le doy, decide si cada paso es algo que tenía que suceder o pudo no haber ocurrido nunca.

P. ¿Así que el lector se responde a sí mismo?

R. Sí, le dejo que decida por sí mismo. El lector es tan inteligente que puede llegar a sus propias conclusiones. Así yo no me hago responsable de la filosofía de los demás. Yo aporto todas las informaciones sobre lo que han pensado los diferentes genios. Yo cuento lo que hay, doy mi opinión, y lo que han dicho los más listos sobre los diferentes pasos que nos han hecho llegar hasta aquí.

P. ¿Ahora mismo podría decirme a mí por qué estamos aquí?

R. Tú estás aquí porque tu padre y tu madre se acostaron una noche. Pero hay que buscar la explicación. Y eso está en el libro.

P. Pero cuanta más información tenemos, más complejo nos parece el mundo…

R. Es que es muy complejo y contradictorio… Los que intentan simplificar lo complejo son muy peligrosos. Si cogemos, por ejemplo, el código genético que tenemos, el ADN, ¿es el único posible? ¿Podrían existir otros códigos genéticos? ¿Por qué tenemos este y no otro que podría ser mejor? ¿Por qué no?

P. Hablando de ADN, me viene a la cabeza el hallazgo de Denny, la hija de una neandertal y un denisovano. Con estos descubrimientos siempre sale a debate una pregunta recurrente: ¿Podrían ser Homo sapiens, neandertales y denisovanos la misma especie?

R. No, no lo somos. Ahora mismo, ¿tú estás hablando en español o en árabe?

P. Español, que yo sepa.

R. ¿Sabes que la palabra alcalde viene de ‘al-qadi’, de origen árabe? Pero no por eso es árabe lo que hablamos. Que tengamos palabras de origen árabe no convierte el español en árabe. Que tengas un 2% de genes neandertales no te convierte en una neandertal. En biología, como en las lenguas, todas las poblaciones tienen algunos genes de otras especies. Como no nos creó un dios, es esperable que las especies absorban genes unas de otras. Solo un creacionista podría pensar que las especies son puras, separadas y que no tienen contacto con otras.

P. Esas tres especies vivieron a la vez, pero solo compartimos un pequeño porcentaje de genes. ¿Es eso lo que nos distingue?

R. Tenemos genes de todas partes. Mira los españoles. Tenemos un montón de genes africanos y de las estepas. Mira los osos de Cantabria. Tienen un 2% de genes de osos de las cavernas. Es como si dijeras que el español fue creado por Dios como una lengua distinta del francés. En ese caso sí sería sorprendente que tuviéramos una palabra en común. Dios no se repite. Pero los idiomas son un producto de la evolución lingüística y, teniendo en cuenta que somos vecinos, no me sorprende que digamos cruasán aunque no seamos franceses, sino españoles. Ese mismo razonamiento aplícalo a la biología.

P. ¿Qué hay de los análisis genéticos que se venden ahora para conocer nuestro origen? Yo por ejemplo, que soy francesa, no tengo nada francés. Esto le habrá pasado a mucha gente. ¿Cómo se lo explicaría a esas personas?

R. Es que lo francés no existe, es un concepto político. Realmente no existen el gen francés ni el vasco. Son en realidad diferentes proporciones o mezclas.

P. Si la gente lo supiera, ¿cree que afectaría a los nacionalismos?

R. En principio, no tendría por qué. Que tengamos genes distintos no debería cambiar nada. El nacionalismo actual es más cultural. ¿Sabías que el apellido más común de Cataluña es Fernández, por ejemplo? El nacionalismo renunció hace tiempo al componente biológico y ahora se basa en la cultura. Utilizan otros elementos para definir la identidad. Ya puestos, yo no soy nacionalista y mi familia es vasca y vascoparlante.

P. Centrándonos en España, ¿con qué obstáculos se enfrentan la antropología, la arqueología y la paleontología?

R. Como decía Groucho Marx, ¿comparado con qué? Si lo comparamos con Argelia, pues vamos bastante bien. Si lo comparamos con Francia o Italia, ya vamos bajando. Pero se ha progresado. Tenemos un patrimonio inmenso y lo tenemos que saber contar. Hay que invertir. Las instituciones deben saber que esto es una industria o un recurso económico, en todo caso. Esa es la lucha que tenemos. Hay trabajo que hacer.

P. En parte, conocer nuestro pasado nos hace entender y valorar más nuestro presente, ¿no cree?

R. Sí, y nos hace más felices, espero. Aprendemos, disfrutamos, vivimos otras vidas. Yo siempre digo que la vida no puede ser trabajar toda la semana e ir el sábado al supermercado. Eso no puede ser. Esa vida no es humana. Tiene que haber algo más pero aquí, en esta vida. Y esa otra cosa se llama cultura. Es la música, la poesía, la naturaleza, la belleza… Es lo que hay que apreciar y disfrutar porque, si no, esto es una mierda.

P. Nuestros antepasados seguramente sabían apreciar mejor la vida...

R. Hombre, claro. No trabajaban toda la semana ni iban el sábado al supermercado.

P. ¿Qué hemos hecho mal entonces?

R. Alguna cosa hemos hecho mal, pero aún estamos a tiempo. Tenemos a Mozart. No está mal. Apreciar la belleza es una cuestión de educación y sensibilidad. Busque lo que es bello en la vida. Hay mucha belleza.

martes, 17 de mayo de 2022

Brumas 7

Baeza y Úbeda desde el pico Aznaitín
Foto: José Joaquín Quesada (08.05.22)
I

Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara!
 
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
 
¡De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!

II
 
Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
 
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
 
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.
 
III

Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
 
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
 
La Virgen habló:
Déjala que beba,
San Cristobalón.
 
IV
 
Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
 
A Santa María
un ramito verde
volando traía.
 
¡Campo de Baeza,
soñaré contigo
cuando no te vea!
                                               (1917)
 
Antonio Machado, «Apuntes, Tierra de olivar» (fragmento),
Nuevas Canciones (1924)

miércoles, 4 de mayo de 2022

Solitario

Luis Aldehuela, Monumento a Solitario, carretera Andújar-Puertollano, km 27
Foto: Antonio Erena (29.04.22)
No. Poblamos la sierra porque el hombre la teme y no la frecuenta. Porque es hostil a su débil fisiología y sus pobres sentidos adormilados. Porque significa para ellos un medio odioso, asfixiante en verano, gélido en el invierno y amenazador siempre.
Y al temer a la sierra, al rehuirla, nos la cede entera. Como es, con sus defectos y con su hermosura: violenta, peligrosa, despiadada, aunque fabulosamente bella…
El hombre se pierde, se desorienta en sus vericuetos de laberinto; se olvida incluso de que es inteligente cuando se encuentra cara a cara con la sierra. Quizá por eso la haya abandonado sin discutirnos el derecho a habitarla. Por eso también, desgraciadamente, procura vencerla y dominarla descuajando sus lomas, recortando sus manchones, convirtiendo en páramos pelados sus laderas.
Pero, por hoy, es nuestra; aunque temporalmente y rifle en mano, se asomen a sus bordes, para aniquilarnos, unos pocos ejemplares humanos que no serían siquiera capaces de cruzar un horcajo en noche encapotada.
La sierra es nuestra aunque ellos en los libros gordos donde anotan sus cosas se distribuyan artificiosamente la propiedad del suelo. Tan nuestra que, mientras algunos de los que se dicen sus dueños apenas la conocen, nosotros vivimos en ella, comemos de ella, sobre ella dormimos y en ella nacemos. Tan nuestra, que casi somos tierra de su tierra a fuerza de hozar bajo su piel y revolcarnos en sus charcas fangosas.
¡Y a fe que es bonita!... Y a veces, hasta amable. Nuestros enemigos de dos pies ni la sienten ni la aman; pero si una mañana de primavera, con azuladas neblinas en los bajos y la salpicadura multicolor de las peonías en las vegas humildes o de las adelfas arropando el arroyo, bajaran a los barrancos que tanto evitan, se quedarían confusamente extasiados, abrirían bien los ojos atrofiados y dejarían de habitar en sus chozos mugrientos o en su sucias aglomeraciones de manada, malolientes a estiércol de gallina y a podridas verduras.
¡Cómo huele en cambio la sierra!... ¡A qué perfumes, honrados y gozosos de intemperie!... ¡Cómo vive y se agita de noche, cuando ellos duermen y los seres libres vagamos a nuestro antojo bajo las estrellas!

Jaime de Foxá, Solitario, 4.ª ed. septiembre de 1992, p. 50 (fragmento)