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martes, 21 de marzo de 2023

Primavera 4

Pierre-Antoine Quillard, Las cuatro estaciones: primavera (1725-1729), Colección Carmen Thyssen, Museo Thyssen, Madrid, foto: Antonio Erena, 22.02.23
Pierre-Antoine Quillard, ficha en el Museo Thyssen
Elly Ameling canta Frühlingsglaube, D. 686 de Schubert

Die linden Lüfte sind erwacht,                                 
Sie säuseln und wehen Tag und Nacht,
Sie schaffen an allen Enden.frischer Duft, o neuer Klang!
Nun, armes Herze, sei nicht bang!
Nun muß sich alles, alles wenden.
 
Die Welt wird schöner mit jedem Tag,
Man weiß nicht, was noch werden mag,
Das Blühen will nicht enden;
Es blüht das fernste, tiefste Tal:
Nun, armes Herz, vergiß der Qual!
Nun muß sich alles, alles wenden.
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Las suaves brisas se han despertado,
murmuran y se acunan noche y día,
van y vienen por todas partes.
¡Oh fresco aroma, oh virgen sonido!
Ahora, pobre corazón, ¡no seas miedoso!
Ahora, todo, todo cambiará,
 
El mundo será más bello cada día,
no sabemos qué ha de pasar,
la primavera no tendrá fin;
florece el valle más lejano y profundo:
ahora, pobre corazón, ¡olvida el dolor!
Ahora, todo, todo cambiará.
 
Frühlingsglaube (Fe primaveral), Johann Ludwig Uhland (1787-1862), fuente Kareol (página web)

jueves, 19 de enero de 2023

Viaje de invierno

Caspar David Friedrich, Arbustos en la nieve (Gebüsch im Schnee), c. 1827-28, Galerie Neue Meister im Albertinum, Dresde 
Julius Patzac interpreta Viaje de invierno (Winterreise) de Franz Schubert (audio)

I
Among twenty snowy mountains,  
The only moving thing  
Was the eye of the blackbird.  
 
II
I was of three minds,  
Like a tree  
In which there are three blackbirds.  
 
III
The blackbird whirled in the autumn winds.  
It was a small part of the pantomime.  
 
IV
A man and a woman  
Are one.  
A man and a woman and a blackbird  
Are one.  

V
I do not know which to prefer,  
The beauty of inflections  
Or the beauty of innuendoes,  
The blackbird whistling  
Or just after.  
 
VI
Icicles filled the long window  
With barbaric glass.  
The shadow of the blackbird  
Crossed it, to and fro.  
The mood  
Traced in the shadow  
An indecipherable cause.  
 
VII
O thin men of Haddam,  
Why do you imagine golden birds?  
Do you not see how the blackbird  
Walks around the feet  
Of the women about you?  
 
VIII
I know noble accents  
And lucid, inescapable rhythms;  
But I know, too,  
That the blackbird is involved  
In what I know.  
 
IX
When the blackbird flew out of sight,  
It marked the edge  
Of one of many circles.  
 
X
At the sight of blackbirds  
Flying in a green light,  
Even the bawds of euphony  
Would cry out sharply.
 
XI
He rode over Connecticut  
In a glass coach.  
Once, a fear pierced him,  
In that he mistook  
The shadow of his equipage  
For blackbirds.  
 
XII
The river is moving.  
The blackbird must be flying.  
 
XIII
It was evening all afternoon.  
It was snowing  
And it was going to snow.  
The blackbird sat  
In the cedar-limbs.
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I
Entre veinte montañas nevadas,
la única cosa que se movía
era el ojo del mirlo.
 
II
Yo tenía tres pensamientos,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

III
El mirlo giraba en los vientos otoñales.
Era una pequeña parte de la pantomima.
 
IV
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.
 
V
Yo no sé cuál preferir,
la belleza de las inflexiones
o la belleza de las insinuaciones,
el mirlo silbando
o justo lo de después.

VI
Los carámbanos cubrieron la alargada ventana
con salvaje cristal.
La sombra del mirlo
la cruzó, de un lado a otro.
El ánimo
trazó en la sombra
un motivo indescifrable.
 
VII
Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué os imagináis pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda alrededor de los pies
de las mujeres que os rodean?
 
VIII
Yo conozco nobles acentos
y lúcidos, ineludibles ritmos;
pero yo sé, también,
que el mirlo está involucrado
en lo que sé.
 
IX
Cuando el mirlo se perdió de vista,
marcó el borde
de uno de muchos círculos.
 
X
A la vista de los mirlos
volando en una luz verde,
incluso los tratantes de la eufonía
gritarían agudamente.
 
XI
Él viajó sobre Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez, un temor lo traspasó,
en eso confundió
la sombra de su equipaje
con mirlos.
 
XII
El río se está moviendo.
El mirlo debe estar volando.
 
XIII
Fue de noche toda la tarde.
Estaba nevando
e iba a seguir nevando.
El mirlo se posó
en las ramas del cedro.

Wallace Stevens, «Trece maneras de mirar un mirlo» (“Thirteen Ways of Looking at a Blackbird”), de Poemas reunidos de Wallace Stevens (The Collected Poems of Wallace Stevens), 1954, trad.: Antonio Erena.

lunes, 16 de abril de 2018

Canción

Pinzón vulgar macho (Fringilla coelebs), llamado en Torredonjimeno 'gorrión montés', sobre espino albar
Ilustración: Francisco J. Hernández
Pinzón cantando (Youtube)
El cantante de la semana 83, entrada de ayer del blog

Ging heut morgen übers Feld,
Tau noch auf den Gräsern hing;
Sprach zu mir der lust'ge Fink:
"Ei du! Gelt? Guten Morgen! Ei gelt?
Du! Wird's nicht eine schöne Welt?
Zink! Zink! Schön und flink!
Wie mir doch die Welt gefällt!"
Auch die Glockenblum' am Feld
Hat mir lustig, guter Ding',
Mit den Glöckchen, klinge, kling,
Ihren Morgengruß geschellt:
"Wird's nicht eine schöne Welt?
Kling, kling! Schönes Ding!
Wie mir doch die Welt gefällt! Heia!"
Und da fing im Sonnenschein
Gleich die Welt zu funkeln an;
Alles Ton und Farbe gewann
Im Sonnenschein!
Blum' und Vogel, groß und klein!
"Guten Tag, ist's nicht eine schöne Welt?
Ei du, gelt? Schöne Welt?"
Nun fängt auch mein Glück wohl an?
Nein, nein, das ich mein',
Mir nimmer blühen kann!

Esta mañana caminé por el campo
cuando el rocío cubría cada brizna de hierba.
El alegre pinzón me dijo:
"¡Eh! ¿No te parece? ¡Buenos días! ¿No te parece?
¡Tú! ¿No te parece bello el mundo?
¡Pío! ¡Pío! ¡Bello y brillante!
¡Cuánto me gusta el mundo!"
También, las campanillas en el campo,
alegremente y de buen humor,
tocaron con campanas ¡ding, dong!
su saludo matutino:
"¿No es bello el mundo?
¡Mundo bello! ¡Ding, dong! ¡Bello!
¡Cuánto me gusta el mundo!"
Y después, bajo la luz del sol,
el mundo de repente comenzó a brillar.
¡Los sonidos y el color revivieron
bajo la luz del sol!
¡Flores y pájaros, pequeños y grandes!
“¡Buenos días! ¿No es bello el mundo?
¡Eh! ¿No creéis que es bello el mundo?"
¿Ahora también comenzará mi felicidad?
¡No, no, la felicidad que yo quiero
jamás podrá florecer!

Gustav Mahler, Lieder eines fahrenden Gesellen
(Canciones de un compañero de viaje)
 2. Ging heut morgen übers Feld
(Esta mañana caminé por el campo)
Traducción: Elena Accinelli