![]() |
Janet Baker (21.08.1933) Foto: Godfrey Argent 1969, National Portrait Gallery, Londres |
domingo, 28 de octubre de 2018
El cantante de la semana 90
sábado, 27 de octubre de 2018
Fotogramas 91
![]() |
Los gozos y las sombras (capítulo 6), Rafael Moreno Alba, 1981 |
Cayetano llegó en
seguida y se apartó con él a un rincón, cerca de la radiogramola, en que sonaba
un tango.
-¿Cuánto pides por
la casa y las tierras que el Galán te lleva en arriendo? Me refiero a la
Granja de Freame. Al principio, Carlos no caía en la cuenta.
-No te hagas el
desentendido. El Galán es el padre de Rosario, mi querida.
-¡Ah!
-Quiero comprarte
la finca.
-No se me había
ocurrido venderla.
-Eso no importa.
Te ofrezco por ella cinco mil duros. Bien vendida, no creo que valga arriba de
sesenta mil reales. No encontrarás a nadie que te dé un cuarto más. Te advierto
que haces un negocio redondo. Te pagan de renta catorce duros anuales. Los
cinco mil duros, puestos en el Banco al tres por ciento, te dan diez veces más.
Carlos se encogió
de hombros.
-Ni las setenta
pesetas que me dan ahora, ni las setecientas que pudieran darme, me sacarán de
pobre.
-Eso no es una
razón ni una respuesta.
-Quiero decir que
no me interesa vender nada.
-¿Y un cambio?
Tenemos algunas fincas colindantes. Puedes redondear un predio.
-Tampoco.
Cayetano no
respondió. Sacó tabaco, lió un pitillo, sin ofrecer, y lo encendió.
-Tengo mis motivos
para querer esa finca. Supongo que se te alcanzarán.
-No.
-Están bien
claros. Rosario vive en ella, y tú eres el propietario.
-Rosario vive en
ella desde que nació, y no se te ha ocurrido hasta ahora comprarla.
-Supón que quiero
regalársela.
-Por lo que me has
dicho, habrá otras mejores por el mismo dinero.
-Yo quiero ésa.
Carlos, con la
misma lentitud, y en silencio, sacó de su tabaco, lió y encendió.
-No venderé nada
que haya sido de mis padres.
-¡Eso es una
estupidez! Tendrás que hacerlo si no quieres morir de hambre. Sabes de sobra
que tus rentas no te darán para vivir.
-¿Has echado la
cuenta?
Al céntimo.
Pagadas las contribuciones, te quedan libres unos sesenta duros al mes.
-Me propongo,
justamente, vivir con ese dinero. Llamémoslo... una experiencia.
-¿De miseria?
-De libertad.
-No lo entiendo.
-Si acomodo mi
vida a esos ingresos, puedo hacer lo que me dé la gana, o no hacer nada.
-¿Y llamas a eso
libertad?
-Lo es.
Cayetano bajó la
cabeza, como si meditase.
-También tú eres
un anarquista. Las gentes como tú están de más en el mundo. Pronto no quedarán
ya ni como mal ejemplo.
-¿Y las que son
como tú?
Cayetano le miró
con furia orgullosa.
-Yo me levanto
cada mañana a las siete, y a las ocho estoy en mi puesto. Hago funcionar mi
empresa y doy de comer a varios cientos de familias. Después de ocho horas de
trabajo soy libre, pero he conquistado mi libertad.
Carlos se encogió
de hombros.
-No me interesa
conquistar nada. Me basta con mantener lo que tengo.
-¿Tus propiedades?
-Hablábamos de la
libertad.
-¿Es por eso por
lo que el otro día rechazaste mi ofrecimiento?
-No. Entonces no
sabía aún a qué atenerme sobre lo que iba a hacer. Ahora ya lo sé. Si repitieras
la oferta, la rechazaría otra vez, porque, aceptándola, dejaría de ser libre.
-Según tú, los
mendigos son libres.
-Indiscutiblemente.
-No os entiendo.
Pero me alegro de que ya no mandéis en el mundo. Las gentes como yo haremos más
felices a los hombres.
Sacudió la mano
como para alejar ideas inoportunas.
-Pero no te he
traído aquí para teorizar, sino para pedirte un favor. Creí que te agradaría
hacérmelo, incluso que te complacería. Has podido comprobar mi buena
disposición hacia ti. Y debo advertirte que no suelo pedir favores, pero que
cualquiera de ésos saltaría de alegría si yo, yo, le pidiese algo.
Se levantó.
-Creo que te
pesará.
-Escucha un
momento.
Carlos se levantó
también.
-Quiero que sepas
que no deseo verme mezclado en vuestros líos. O, si prefieres que te lo diga de
otra manera, no estoy dispuesto a que me consideres como uno de ésos, algo así
como súbdito tuyo, ni tampoco como enemigo. Deseo permanecer al margen; ya lo
sabes. Acabo de hablarte de mi libertad.
Cayetano rió.
-Eso no puede ser.
Aquí no hay nadie libre; aquí no hay más que amigos o enemigos. Y el que quiere
estar conmigo..., ya sabe.
-Tiene que
obedecerte, ¿no?
-Llámalo como
quieras. Pero el que no me obedece es mi enemigo.
-Bien. Habrás
visto que no te obedezco.
-Quiero pensar que
no te has dado cuenta de la realidad, o que te engaña tu amistad con doña
Mariana. Quizá cambies de manera de ver las cosas. Salvo si te vas del pueblo,
naturalmente.
-Me quedo porque
me apetece.
-Estás un poco en
Babia, Carlos.
Se sentó en el
brazo del sillón, sonriente.
-He oído decir que
todos los sabios están un poco en Babia. ¿No te has dado cuenta de que, si
quiero, puedo hacerte la vida imposible? Sin ir más allá: ayer he comprado unas
tierras que lindan con tu pazo. Esta mañana fui a verlas; tus árboles les dan
sombra y no dejan crecer la mies. Te llevaré al juzgado y te haré cortar los
árboles.
-No lo harás.
-¿Vas a
impedírmelo por la fuerza?
-No pienso. Pero
vendré al casino todas las tardes, después de comer, y explicaré a tus
súbditos, con todo lujo de detalles, con todos los términos técnicos que hagan
falta, que eres un pobre enfermo, un neurótico aquejado del complejo de Edipo.
-¿Qué?
-¿No sabes lo que
es? Está muy de moda. Cualquier médico de La Coruña podrá explicártelo. Posiblemente tus súbditos, después de saberlo, no te obedezcan
como ahora, y hasta es probable que te compadezcan. Cayetano, de un movimiento
rápido, le agarró por la muñeca; y los jugadores del tresillo, y los del
chamelo, que observaban, dejaron de jugar, se incorporaron y se hizo el
silencio.
-Vas a decirme
ahora mismo qué es eso.
-No.
Gonzalo Torrente Ballester, Los gozos y las sombras I. El señor llega, colección El Libro de Bolsillo, Alianza Editorial, 6ª edición, abril 1982, págs. 197-201.
viernes, 26 de octubre de 2018
Música popular 79
![]() |
Rick Wakeman (18.05.1949) Foto: Michael Putland (1971) |
jueves, 25 de octubre de 2018
miércoles, 24 de octubre de 2018
martes, 23 de octubre de 2018
Informalismo
lunes, 22 de octubre de 2018
domingo, 21 de octubre de 2018
El cantante de la semana 89
![]() |
Jon Vickers (29.10.1926-10.07.2015) como Siegmund Foto: Louis Mélançon |
sábado, 20 de octubre de 2018
Fotogramas 90 - Coches 17
![]() |
Carreteras secundarias, Emilio Martínez-Lázaro, 1997 (El coche un Citroën DS 19 Pallas de 1968) |
viernes, 19 de octubre de 2018
Música popular 78
![]() |
Ricky Nelson (8.05.1940-31.12.1985) |
jueves, 18 de octubre de 2018
Raudales
![]() |
Jaén, tapa de arqueta de agua, calle Los Peñas, foto: Antonio Erena, 15.10.18 |
Ciudad de los raudales que has
escrito tu nombre sobre las aguas de una ciénaga. Unos te llamaron “Todavía
no”, otros “Ya no”, pero ninguna de tus calles supo jamás si sus recuerdos eran
algo más que estos despojos. Hoy tampoco quisiera, aun mirándote, ver tu
belleza arrasada. Portillo, Arco del Consuelo, Callejón de la Mona , Maestra, Juego de
Pelota, Llana, Compañía, Los Muertos, Espiga, Colegio, Campanas, Cuesta del
Obispo, Callejón de la Tortuga :
tu gente habla el idioma de quienes nunca dejaron de huir porque los detuvo su
aislamiento o el ángel de las fondas. Radios partidos, cubos de mugre, calles
cuyos portales olieron a lejía porque llevan al altozano de la iglesia, a una
plaza que tiene nombre de madre. Ten piedad contigo misma, plaza que desoíste arengas,
murmuraciones, escrituras que nunca avalaron las notarías ni el linotipista de
los bandos. Ven hasta quienes heredamos la amortización de la sangre, emancipa
ya el tiempo de tu historia, fija tu naturaleza en el espacio, sentencia que la
intemporalidad del infinito se haga presente en tu retablo de roca pulida por
la niebla de este invierno, aposento de tu transparencia geológica. Amor te lo
manda, tan temeroso de Dios como de la estupidez de la plebe, desde el altavoz
de la noche en manos de la graja.
Juan Manuel Molina
Damiani, "Hospedería", diario Jaén, 16.03.18
miércoles, 17 de octubre de 2018
Lecturas 5
martes, 16 de octubre de 2018
Senderos
Córdoba, jardines del palacio de Orive o de los Villalones, fotos: Antonio Erena (5.10.18)
En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta
con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi
inextricable Ts'ui Pên, opta—simultáneamente—por todas. Crea, así,
diversos porvenires, diversos tiempos, que también, proliferan y se bifurcan.
De ahí las contradicciones de la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un
desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios
desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang,
ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts'ui Pên,
todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras
bifurcaciones. Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen; por
ejemplo, usted llega a esta casa, pero en uno de los pasados posibles usted es
mi enemigo, en otro mi amigo. Si se resigna usted a mi pronunciación incurable,
leeremos unas páginas.
Jorge Luis Borges,
El jardín de
senderos que se bifurcan,
de Ficciones
(fragmento)
lunes, 15 de octubre de 2018
domingo, 14 de octubre de 2018
Obituarios 30 - El cantante de la semana
![]() |
Montserrat Caballé (12.04.1933-6.10.2018) en el Liceo despues de su incendio en 1994, fuente: Rtve |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)