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lunes, 5 de enero de 2026

Caminito de Belén

Los Magos de Oriente (y Occidente), caricatura creada por el autor con ChatGPT, 05.01.26
Es María la concha de nácar,
fuente de agua fina, vaso de cristal
y escalera por donde se sube
a la gloria eterna de Dios a gozar.
Y escalera por donde se sube
a la gloria eterna de Dios a gozar.
Una estrella los guió,
tres Reyes buscando un rey,
una estrella los guió,
a la puerta de la choza
donde la Virgen parió.

Una letra de "Los campanilleros" (procedente de los auroros o grupos musicales nocturnos que anunciaban el Rosario de la Aurora), en María Dolores de Torres (Lola Torres), Cancionero Popular de Jaén, IEG, 1972, p. 528.

Los disidentes del este de Europa y de Rusia descubrieron con amargura en los años noventa que después del comunismo lo que venía era un capitalismo sin ley, del que se beneficiaban sobre todo los antiguos dirigentes comunistas. En China, se ha comprobado que capitalismo y comunismo, aquellos grandes enemigos de la Guerra Fría, son perfectamente compatibles, a condición de que se prescinda de la democracia. Y no parece que la democracia sea ahora una prioridad, aunque sí una molestia, para las oligarquías que en Estados Unidos controlan desde el Tribunal Supremo hasta la más vil y banal de las redes sociales. Así que no nos queda más remedio que hacernos de nuevo antimperialistas, y esta vez no contra uno, sino contra tres imperios, dotados cada uno de unas capacidades de vigilancia, control y destrucción que no habían existido nunca.

Antonio Muñoz Molina, «Contra el imperio», El País, 31.01.26 (fragmento final)

martes, 19 de diciembre de 2023

Desolación 20

Carmen Laffón, El Coto desde Sanlúcar I, Punta de Malandar (1979), Museo Reina Sofía
"Doñana pierde el prestigioso distintivo verde de la mayor organización ambiental del mundo por el declive de su biodiversidad y la mala gestión", Lucía Vallellano, Radio Huelva - Cadena Ser, 18.12.23
Carmen Laffón en el Museo Reina Sofía
Madame Tussauds Doñana (anterior entrada del blog)

NINA.- «¡Gentes! ¡Leones! ¡Aguilas y codornices!... ¡Ciervos astados! ¡Gansos! ¡Arañas! ¡Peces silenciosos que poblabais el agua! ¡Estrellas del mar y demás seres que el ojo humano no alcanza a ver!... ¡Vidas todas, vidas todas, en suma..., que girasteis sobre vuestro triste círculo y os apagasteis!... ¡Hace ya mil siglos que la tierra no contiene ni un solo ser vivo, y que esta pobre luna enciende en vano su farol!... ¡En el prado, ya no despiertan con un grito las grullas, ni se oye el chasquido del escarabajo en la arboleda de los tilos!... ¡Frío, frío!... ¡Vacío, vacío, vacío!... ¡Miedo, miedo, miedo!... (Pausa.) ¡Los cuerpos de los seres vivientes desaparecieron en lo vano, y la materia los transformó en piedra, en agua, en nubes..., mientras sus almas se unían hasta formar una sola!... ¡Esta alma total del universo..., soy yo!... ¡Yo!... ¡En mí vive el alma de Alejandro el Grande, de César, de Shakespeare, de Napoleón y de la última sanguijuela!... ¡En mí, la conciencia humana se unió al instinto de los animales y lo recuerda todo, todo, todo..., volviendo a revivir estas vidas!»... (Aparecen unos fuegos fatuos, semejantes a los que se ven en los pantanos.)

ARKADINA.- (En voz baja.) ¡Es algo decadente!

TREPLEV.- (Con acento suplicante y en tono de reproche.) ¡Mamá!

NINA.- ¡Soy una solitaria! ¡Solo una vez, cada cien años, abro la boca para hablar! ¡Mi voz resuena tristemente en el vacío y nadie me oye!... ¡Tampoco vosotras, pobres lucecitas, me oís!... ¡El putrefacto pantano os hace nacer en la madrugada, y vagáis hasta el amanecer sin pensamiento, sin voluntad y sin percibir el pulso de la vida!... ¡El padre de la escoria eterna..., el diablo, temiendo que renazca en vosotras la vida..., os troca a cada instante (como a las piedras y al agua) en átomos, y os mudáis sin cesar!... ¡Solo en toda la eternidad permanece inmutable…, inalterable un espíritu! (Pausa.) ¡Como un prisionero arrojado a un profundo y vacío pozo!... ¡Y yo no sé dónde estoy, ni lo que me espera!... ¡Lo único que no me ha sido revelado es que, en la lucha cruel y encarnizada con el diablo..., he de vencer y que, tras esto, materia y espíritu se fundirán en maravillosa armonía, comenzando el reinado de la libertad para el universo!... ¡Esto, sin embargo, no acaecerá hasta que, poco a poco, al cabo de una hilera de millares de años, la Luna, el claro Sirius y la Tierra se tornen en polvo!... ¡Entre tanto, todo será horror, horror!... (Pausa. Sobre el lago surgen dos puntos rojos.) ¡He aquí que ya se acerca mi poderoso adversario!... ¡Veo sus terribles ojos, color carmesí!»...

ARKADINA.- Huele a azufre. Tiene que oler así?

TREPLEV.- Sí.

ARKADINA.- (Riendo.) ¡Qué efecto más notable!

TREPLEV.- ¡Mamá!

NINA.- ¡Se aburre sin el hombre!...

POLINA ANDREEVNA.- (A DORN.) ¡Ya se ha quitado usted el sombrero! ¡Póngaselo, si no quiere coger frío!

ARKADINA.- El doctor se ha descubierto ante el diablo!... ¡El padre de la escoria eterna!

TREPLEV.- (Con súbito acaloramiento y fuerte voz.) ¡Se acabó el espectáculo! ¡Basta!... ¡Telón!

Chéjov, La gaviota, Acto Primero (fragmento), trad. E. Podgursky.

martes, 30 de julio de 2019

Nihilismo

Jean-Léon Gérôme, Diógenes, The Walters Art Museum
"All our French poets can turn an inspired line;
who has written six passable in sequence?"
said Valery. That was a happy day for Satan...
I want words meat-hooked from the living steer,
but a cold flame of tinfoil licks the metal log,
beautiful unchanging fire of childhood
betraying a monotony of vision...
Life by definition breeds on change,
each season we scrap new cars and wars and women.
But sometimes when I am ill or delicate,
the pinched flame of my match turns unchanging green,
a cornstalk in green tails and seeded tassel...
A nihilist wants to live in the world as is,
and yet gaze the everlasting hills to rubble.
 
«Todos nuestros poetas franceses pueden entregar una línea inspirada;
¿quién ha escrito seis pasables seguidas?»
—dijo Valéry. Ése fue un día feliz para Satán.
Yo quiero palabras enganchadas del buey vivo,
pero una llama fría de papel de estaño lame el tronco de metal,
bello fuego inmutable de la infancia
traicionando una visión monótona...
La vida, por definición, se alimenta del cambio,
cada temporada desechamos autos nuevos y guerras y mujeres.
Pero, a veces, cuando estoy enfermo o delicado,
la apretada llama de mi fósforo se vuelve verde constante,
un tallo de maíz con colas verdes y sembrados flecos...
Un nihilista quiere vivir en el mundo como es,
y, sin embargo, contemplar las eternas colinas en escombros.
 
Robert Lowell, “The Nihilist as Hero” («El nihilista como héroe»),
de Notebook, trad.: Antonio Erena