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miércoles, 17 de mayo de 2023

Horror vacui

Gaspar de Crayer, Felipe IV en armadura de desfile (Philip IV in Parade Armor), c. 1628, Met, Nueva York
Aniversarios 18, anterior entrada del blog

¡Oh tú, temprano sol que en el oriente
de tus primeros años has nacido
coronado de luz resplandeciente,
 
salve! Y en tanto que a tu grato oído
de mi voz, por cantarte, los acentos  
labios son de metal contra el olvido,
 
con presagios de ilustres vencimientos
escucha el fin que a tu principio encierra,
rendidos a tus pies los elementos.
 
La tierra te consagra el que a la tierra  
sujetó, cuando, próvida en su celo,
los líquidos tesoros desencierra,
 
y, lloviendo al revés, salpicó el cielo,
desangrando a Neptuno en rica fuente
por venas de cristal sangre de hielo.  
 
El mar te rinde aquel cuyo tridente
tantas veces venció su orgullo fiero,
segunda vez a límite obediente,
 
aquel del mar Neptuno verdadero,
que en varias partes no se distinguía  
cuándo segundo fue, cuándo primero.
 
Del dulce viento la región vacía
favorable te ofrece aquella ave
que en éxtasis de amor vientos bebía.
 
Ave amorosa, pues, que con süave  
pluma llegó hasta el sol, en su sosiego
volando dulce y suspendiendo grave.
 
El fuego te asegura el que del fuego
nombre tomó, y el luminoso espacio
arrebatado vio, turbado y ciego.  
 
Vive, ¡oh Felipe! en celestial palacio,
pues a tu admiración el cielo atento,
la tierra te da Isidro, el fuego Ignacio,
Francisco el mar, cuando Teresa el viento.
 
Pedro Calderón de la Barca, A Felipe IV

lunes, 19 de junio de 2017

Aniversarios 18

Velázquez, Felipe IV, Meadows Museum, Dallas
Los Reyes, espectadores y protagonistas de 'Las Meninas' en el tercer aniversario de la proclamación de Felipe VI, Europa Press
Felipe VI y la indolencia marianista, Rubén Amón

Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde,
siempre de negro hasta los pies vestido.

Es pálida su tez como la tarde,
cansado el oro de su pelo undoso,
y de sus ojos, el azul, cobarde.

Sobre su augusto pecho generoso,
ni joyeles perturban ni cadenas
el negro terciopelo silencioso.

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas.

Manuel Machado, Felipe IV (el poeta se inspira y confunde en los retratos
muy similares de Felipe IV y su hermano el infante don Carlos, ambos
en el Prado, el último tenido también entonces por retrato del rey)

miércoles, 25 de mayo de 2016

Striptease

Leone y Pompeo Leoni, Carlos V y el Furor
Museo del Prado

Leone y Pompeo Leoni, Carlos V y el Furor (sin la armadura)
Museo del Prado

martes, 26 de abril de 2016

Grandes fastos - Perritos II

Bartolomé González, La reina doña Margarita de Austria, Museo del Prado
A LOS TÚMULOS QUE HICIERON LAS CIUDADES DE JAÉN, ÉCIJA Y BAEZA
EN LAS HONRAS DE LA REINA DOÑA MARGARITA DE AUSTRIA

Oh bien haya Jaén, que en lienzo prieto
de luces mil de sebo salpicado
su túmbulo paró, y de pie quebrado
en dos antiguas trovas sin conceto.

Écija se ha esmerado, yo os prometo,
que en vultos de papel y pan mascado
gastó gran suma, aunque no han acabado
entre catorce abades un soneto.

Todo es obras de araña con Baeza,
donde, fiel vasallo, el Regimiento
pinos corta, bayetas solicita:

hallaron dos, y toman una pieza
para el tumbo real o monimento.
¡Nunca muriera doña Margarita!


                                           Luis de Góngora y Argote

jueves, 17 de marzo de 2016

Año Cervantes 1

Instituto de Medicina Legal, Ciudad de la Justicia, Madrid, foto: Claudio Álvarez
Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla,
porque ¿a quién no suspende y maravilla
esta máquina insigne, esta rareza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
                                                             
Miguel de Cervantes, Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla