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martes, 18 de junio de 2024

Geometrías 6

Garduña (Martes foina) , puente sobre el Tajo, Serradilla, Cáceres, foto: Antonio Erena, 12.06.24

Un momento en una agenda,
una décima de segundo más,
vuela, 
va saltando de hoja en hoja,
mil millones de instantes de que hablar.
 
Una ráfaga de aire frío
un molino de viento hace girar,
sigue, 
va rodando sobre su eje
describiendo una trayectoria más.
 
Es que no hay nada mejor que imaginar,
la física es un placer;
es que no hay nada mejor que formular,
escuchar y oír a la vez.
Mide el ángulo formado por ti y por mí,
es la solución a algo muy común aquí.
Ahora tú no dejes de hablar,
somos coordenadas de un par,
incógnita que aún falta por despejar.
 
Busca un libro que diga «cómo»,
luego otro que se titula Así,
sigue un tercero llamado Nada,
es la fórmula de un círculo sin fin.
 
Y es que no hay nada mejor que revolver
el tiempo con el café;
es que no hay nada mejor que componer
sin guitarra ni papel.
Paralelas vienen siguiéndome,
espacio y tiempo juegan al ajedrez.
 
Incógnita que aún falta por despejar.
Y es que no hay nada mejor que imaginar…
No es que no hay nada mejor que revolver...
No es que no hay nada mejor que formular...
Y es que no hay nada mejor que componer
sin guitarra ni papel.
 
Nada mejor, nada mejor…
Ahora, ahora tú no dejes de hablar…
 
Antonio Vega, Una décima de segundo, letra de la canción de Nacha Pop (1984)

lunes, 20 de marzo de 2023

Ríos 4

El río Guadalquivir en Córdoba, al fondo el puente romano, foto: Antonio Erena, 9.03.23
Pasas y estás como una pisada antigua sobre el mármol,
y hay en tu fondo un velo de argenterías fenicias,
y en la noche de la Albolafia
surgen de oscuro labio enamorado
las suras como negras palomas implorantes.
Eres el rey, turbio césar que se desangra
sobre su propia púrpura de barros,
carne deshecha las rojizas gredas,
y flotas sobre tu huyente melancolía,
y fugaz permaneces
con tus manos de plateado exvoto acariciando
el toro, la columna, el santuario
y los pétreos plegados de la estatua.
Tu cuerpo generoso se queda entre los juncos
como en un verde acetre de vegetales oros,
herido entre las zarzas por la voz y la noche
que la guitarra vierte sombría y encelada,
mientras los que se aman, de una orilla a otra orilla,
con las tendidas manos sollozantes hundidas en tu agua,
escuchan silenciosos tu bronco latido solitario
de astro centelleante entre los naranjales.
Brizas la inocente madera de las barcas
y abres un surco de congelado asombro
ante la esteva sacra que guía la bogante rueda de los molinos,
donde descansa erguida
la dorada y bermeja palmera de los Mártires:
el cielo ya en los ojos torcaces de Victoria
y Acisclo como un bello ostensorio labrado.
Tal audaz caminante
que un punto se detiene en la suave colina
y fija la mirada en la ciudad que adora y aleja para siempre,
así tú te remansas por los jardines tristes,
por las torres guardianas, por humildes tejares;
y tu rumor real, que baja victorioso
como guerrero esbelto de laureles
desde la áspera cueva de las sierras natales,
anida dulcemente en la cárdena adelfa
que tu mano instrumenta como roja viola apasionada.
Cuando sube la noche a su ajimez de luna
y el licuor de tus ópalos se agita intensamente,
los jóvenes ahogados del estío
levantan en silencio sus lívidas cabezas
que rojos ungüentarios perfuman de estoraques,
y sus miradas líquidas,
donde engastan los sábalos alhajas cinerarias,
contemplan el ciprés, la celosía, el patio,
los muros con la lepra verde de la alcaparra;
y suspiran y tejen coronas de amaranto,
de granadilla y mirto de hojas chorreantes
que van frescas, intactas, por tus crines undosas
hasta la sien vencida del amante que vive,
a tu orilla, la noche mortal del paraíso.
 
Pablo García Baena, «Río de Córdoba»
, en Un navío cargado de palomas y especias, Antología, ed. Guillermo Carnero, Junta de Andalucía, 2018

martes, 17 de abril de 2018

Intersección

Ría de Betanzos, embarcaciones de la romería de Os Caneiros junto al puente de la línea férrea Ferrol-Betanzos en la unión de los ríos Mandeo y Mendo, foto: Xavier de Paz, 18.08.16

lunes, 13 de noviembre de 2017

Locus amoenus 7

El puente de las Herrerías sobre el río Guadalquivir, cerca de su nacimiento
Fuente: loqueseocultabajoelsol.blogspot.com, 7.08
Ayer y hoy (y mañana) 6, anterior entrada del blog

Rey de los otros, río caudaloso,
que en fama claro, en ondas cristalino,
tosca guirnalda de robusto pino
ciñe tu frente, tu cabello undoso:

pues dejando tu nido cavernoso
de Segura en el monte más vecino
por el suelo andaluz tu real camino
tuerces soberbio, raudo y espumoso,

a mí, que de tus fértiles orillas
piso, aunque ilustremente enamorado,
tu noble arena con humilde planta,

dime si entre las rubias pastorcillas
has visto, que en tus aguas se han mirado,
beldad cual la de Clori, o gracia tanta.

              Luis de Góngora, Sonetos, XXII (1582)

¡Detente aquí, viajero! En estas peñas
nace el que es y será rey de los ríos,
entre pinos gigantes y bravíos,
que arrullan su nacer y ásperas breñas.

Él reflejó otro tiempo las enseñas,
las armas, los corceles y atavíos
de razas imperiosas, cuyos bríos
postráronse en sus márgenes risueñas.

Él se ensancha entre olivos y trigales,
cruza pueblos de hechizos y poesía
y al mar corre a rendirle sus cristales.

Mas, como lleva sal de Andalucía,
sus aguas vuelve a las del mar iguales,
para llegar más lejos todavía.

Y así van sus caudales,
triunfantes en el seno de las olas,
a las playas de América españolas.

             Joaquín y Serafín Álvarez Quintero,
Guadalquivir, En su nacimiento, en Cazorla

jueves, 5 de octubre de 2017

Borrasca

Vista del atardecer en Madrid desde el puente peatonal sobre la A-1 junto a la entrada principal de La Moraleja, foto: Antonio Erena, 01.10.17

lunes, 20 de febrero de 2017