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| El autor ante el pantano del Tranco, al fondo la isla y el castillo de Bujaraiza, Semana Santa 1981, foto: José María Sáenz |
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miércoles, 3 de junio de 2026
Ayer y hoy 50
jueves, 14 de mayo de 2026
lunes, 13 de abril de 2026
Locus amoenus 20
| El río Eliche a su paso por Madroñales, Los Villares de Jaén, óleo sobre lienzo hecho por el autor con ChatGPT sobre foto propia de 18.03.26 |
¿Ves, hermosa, la fuente que bullendo
el céfiro menea blandamente?
Amor la agita: mira su corriente
hacia el amado arroyo huir riendo.
Mira volar la abeja susurrante
en torno de las violas olorosas,
y su néctar le ofrecen amorosas,
zagala; que es la flor también amante.
¿No escuchas gorgear los ruiseñores,
de aguda flecha el tierno pecho heridos,
y en melodiosos trinos no aprendidos
explicar sus dulcísimos amores?
¿No ves las palomillas amorosas
exhalar sus arrullos inflamados?
¿Los pichones no ves enamorados
responder en querellas cariñosas?
Todo es amor; la alegre primavera,
al universo nueva vida dando,
naturaleza yerta va inflamando,
que Enero con su escarcha entorpeciera.
Y tú, por más que lo rehuyas dura,
has de rendir a Amor el cuello erguido,
que todo se avasalla ¡ay! a Cupido:
tal es la ley eterna de natura.
Abate Marchena, «Odas, VIII, La primavera», en Obras Literarias de D. José Marchena (El abate Marchena), Tomo I, ed. Marcelino Menéndez Pelayo, Sevilla, 1892.
lunes, 13 de octubre de 2025
lunes, 16 de junio de 2025
Casas 29
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| Venta Antonio, carretera JF 7038 (juntas de los ríos Segura y Madera), término de Santiago-Pontones, sierra de Segura, Jaén, foto: Antonio Erena 13.06.25 |
miércoles, 11 de junio de 2025
Bailando 14
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| Ramón Bayeu, Un baile junto a un puente del canal del Manzanares (1784), Museo del Prado |
jueves, 2 de enero de 2025
Toponimias 18
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| Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina, al fondo el puente Claudio Méndez Casariego, fuente: Gualeguaychú. Orden y Gestión (página web del municipio), 07.12.17 |
jueves, 5 de diciembre de 2024
Gansos
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| Ocas o gansos domésticos (Anser anser), ribera del Tajo, Aranjuez, foto: Antonio Erena, 30.11.24 |
miércoles, 4 de diciembre de 2024
Festón
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| Jarrón con festones (segunda mitad s. XVIII), plaza de Pamplona, jardín del Príncipe, Aranjuez, foto: Antonio Erena, 30.11.24 |
Del fértil seno de la madre España
nace el altivo Tajo en breve cuna;
y, creciendo con rápida fortuna,
ceden los pinos a su adulta saña.
Si rompe cerros, si florestas baña,
río es el Tajo; su corriente es una,
sea en la vega, anchísima laguna,
sea sierpe que enrosca la montaña.
Miradle de Aranjuez en los vergeles,
vedle desde la cántara extremeña;
contempladle al llegar al Océano...
Y así del alma, en cálidos rieles,
la idea brota, y rauda se despeña,
río caudal del pensamiento humano.
Antonio Ros de Olano, Progresión, en Poesías de Antonio Ros de Olano; con un prólogo de D. Pedro A. de
Alarcón, Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1886, fuente: Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes.
nace el altivo Tajo en breve cuna;
y, creciendo con rápida fortuna,
ceden los pinos a su adulta saña.
río es el Tajo; su corriente es una,
sea en la vega, anchísima laguna,
sea sierpe que enrosca la montaña.
vedle desde la cántara extremeña;
contempladle al llegar al Océano...
la idea brota, y rauda se despeña,
río caudal del pensamiento humano.
martes, 3 de diciembre de 2024
Ríos 8
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| Río Tajo, al fondo el Embarcadero Real, Aranjuez, foto: Antonio Erena, 30.11.24 |
Nudez vestir os campos.
As lareiras serão as nossas pátrias
E os contos que contarmos
Assentados ao pé do seu calor
Valerão as canções
Com que outrora entre as verdes ervas rijas
Dizíamos ao sol
O ave atque vale triste e alegre,
Solenes e carpindo.
Por ora o outono está connosco ainda.
Se ele nos não agrada
A memória do estio cotejemos
Com a esperança hiemal.
E entre essas dádivas memoradas
Como um rio passemos.
Pronto el invierno vendrá con su blanca
desnudez vistiendo los campos.
Las chimeneas serán nuestras patrias
y los cuentos que vamos a contar.
Sentados al pie de su calor,
valdrán la pena las canciones
conque otrora, entre las verdes hierbas duras,
decíamos al sol.
El pájaro, no obstante, está triste y feliz,
solemne y lloroso.
Por ahora, el otoño sigue con nosotros.
Si él no nos agrada
el recuerdo del verano comparemos
con esperanza invernal.
Y entre esas dádivas recordadas
como un río pasemos.
Fernando Pessoa, «Breve o inverno virá com sua branca» (17.07.1914), Poemas de Ricardo Reis, Edição Crítica de Luiz Fagundes Duarte, Lisboa, Imprensa Nacional - Casa da Moeda, 1994, p. 41 (trad. Antonio Erena).
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Ríos
sábado, 9 de noviembre de 2024
Fotogramas 205
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| Cuando el río crece (The River), Mark Rydell, 1984 |
jueves, 19 de septiembre de 2024
Ríos 7
| El río Eresma a su paso por Coca, Segovia, foto: Antonio Erena, 09.09.24 |
Los pinos son más viejos.
Sendero abajo,
sucias de arena y rozaduras
igual que mis rodillas cuando niño,
asoman las raíces.
Y allá en el fondo el río entre los álamos
completa como siempre este paisaje
que yo quiero en el mundo,
mientras que me devuelve su recuerdo
entre los más primeros de mi vida.
Un pequeño rincón en el mapa de España
que me sé de memoria, porque fue mi reino.
Podría imaginar
que no ha pasado el tiempo,
lo mismo que a seis años, a esa edad
en que el dormir descansa verdaderamente,
con los ojos cerrados
y despierto en la cama, las mañanas de invierno,
imaginaba un día del verano anterior.
Con el olor
profundo de los pinos.
Pero están estos cambios apenas perceptibles,
en las raíces, o en el sendero mismo,
que me fuerzan a veces a deshacer lo andado.
Están estos recuerdos, que sirven nada más
para morir conmigo.
Por lo menos la vida en el colegio
era un indicio de lo que es la vida.
Y sin embargo, son estas imágenes
—una noche a caballo, el nacimiento
terriblemente impuro de la luna,
o la visión del río apareciéndose
hace ya muchos años, en un mes de septiembre,
la exaltación y el miedo de estar solo
cuando va a atardecer—,
antes que otras ningunas,
las que vuelven y tienen un sentido
que no sé bien cuál es.
La intensidad
de un fogonazo, puede que solamente,
y también una antigua inclinación humana
por confundir belleza y significación.
Imágenes hermosas de una historia
que no es toda la historia.
Demasiado me acuerdo de los meses de octubre,
de las vueltas a casa ya de noche, cantando,
con el viento de otoño cortándonos los labios,
y la excitación en el salón de arriba
junto al fuego encendido, cuando eran familiares
el ritmo de la casa y el de las estaciones,
la dulzura de un orden artificioso y rústico,
como los personajes
en el papel de la pared.
Sueño de los mayores, todo aquello.
Sueño de su nostalgia de otra vida más noble,
de otra edad exaltándoles
hacia una eternidad de grandes fincas,
más allá de su miedo a morir ellos solos.
Así fui, desde niño, acostumbrado
al ejercicio de la irrealidad,
y todavía, en la melancolía
que de entonces me queda,
hay rencor de conciencia engañada,
resentimiento demasiado vivo
que ni el silencio y la soledad lo calman,
aunque acaso también algo más hondo
traigan al corazón.
Como el latido
de los pinares, al pararse el viento,
que se preparan para oscurecer.
Algo que ya no es casi sentimiento,
una disposición de afinidad profunda
con la naturaleza y con los hombres,
que hasta la idea de morir parece
bella y tranquila. Igual que este lugar.
Jaime Gil de Biedma, «Ribera de los alisos», de Moralidades (1966), en Las personas del verbo, Seix Barral, Barcelona,
1988, págs. 131-133.
Sendero abajo,
sucias de arena y rozaduras
igual que mis rodillas cuando niño,
asoman las raíces.
Y allá en el fondo el río entre los álamos
completa como siempre este paisaje
que yo quiero en el mundo,
mientras que me devuelve su recuerdo
entre los más primeros de mi vida.
que me sé de memoria, porque fue mi reino.
Podría imaginar
que no ha pasado el tiempo,
lo mismo que a seis años, a esa edad
en que el dormir descansa verdaderamente,
con los ojos cerrados
y despierto en la cama, las mañanas de invierno,
imaginaba un día del verano anterior.
Con el olor
profundo de los pinos.
Pero están estos cambios apenas perceptibles,
en las raíces, o en el sendero mismo,
que me fuerzan a veces a deshacer lo andado.
Están estos recuerdos, que sirven nada más
para morir conmigo.
era un indicio de lo que es la vida.
Y sin embargo, son estas imágenes
—una noche a caballo, el nacimiento
terriblemente impuro de la luna,
o la visión del río apareciéndose
hace ya muchos años, en un mes de septiembre,
la exaltación y el miedo de estar solo
cuando va a atardecer—,
antes que otras ningunas,
las que vuelven y tienen un sentido
que no sé bien cuál es.
La intensidad
de un fogonazo, puede que solamente,
y también una antigua inclinación humana
por confundir belleza y significación.
que no es toda la historia.
Demasiado me acuerdo de los meses de octubre,
de las vueltas a casa ya de noche, cantando,
con el viento de otoño cortándonos los labios,
y la excitación en el salón de arriba
junto al fuego encendido, cuando eran familiares
el ritmo de la casa y el de las estaciones,
la dulzura de un orden artificioso y rústico,
como los personajes
en el papel de la pared.
Sueño de su nostalgia de otra vida más noble,
de otra edad exaltándoles
hacia una eternidad de grandes fincas,
más allá de su miedo a morir ellos solos.
Así fui, desde niño, acostumbrado
al ejercicio de la irrealidad,
y todavía, en la melancolía
que de entonces me queda,
hay rencor de conciencia engañada,
resentimiento demasiado vivo
que ni el silencio y la soledad lo calman,
aunque acaso también algo más hondo
traigan al corazón.
Como el latido
de los pinares, al pararse el viento,
que se preparan para oscurecer.
una disposición de afinidad profunda
con la naturaleza y con los hombres,
que hasta la idea de morir parece
bella y tranquila. Igual que este lugar.
martes, 30 de julio de 2024
Ayer y hoy 36
| Caballo mecánico sobre el Sena en la inauguración de los Juegos Olímpicos de París, foto: Natalia Kolesnikova, 26.07.24 |
| Ignacio Zuloaga, La víctima de la fiesta (1910), Hispanic Society of America, Nueva York |
miércoles, 19 de junio de 2024
Ríos 6
| Río Ibor, carretera Castañar de Ibor a Deleitosa, foto: Antonio Erena, 12.06.24 |
martes, 18 de junio de 2024
Geometrías 6
![]() |
| Garduña (Martes foina) , puente sobre el Tajo, Serradilla, Cáceres, foto: Antonio Erena, 12.06.24 |
Un momento en una agenda,
una décima de segundo más,
vuela, va saltando de hoja en hoja,
una décima de segundo más,
vuela, va saltando de hoja en hoja,
mil millones de instantes de que hablar.
Una ráfaga de aire frío
un molino de viento hace girar,
sigue, va rodando sobre su eje
un molino de viento hace girar,
sigue, va rodando sobre su eje
describiendo una trayectoria más.
Es que no hay nada mejor que imaginar,
la física es un placer;
es que no hay nada mejor que formular,
escuchar y oír a la vez.
Mide el ángulo formado por ti y por mí,
es la solución a algo muy común aquí.
Ahora tú no dejes de hablar,
somos coordenadas de un par,
incógnita que aún falta por despejar.
Busca un libro que diga «cómo»,
luego otro que se titula Así,
sigue un tercero llamado Nada,
es la fórmula de un círculo sin fin.
Y es que no hay nada mejor que revolver
el tiempo con el café;
es que no hay nada mejor que componer
sin guitarra ni papel.
Paralelas vienen siguiéndome,
espacio y tiempo juegan al ajedrez.
la física es un placer;
es que no hay nada mejor que formular,
escuchar y oír a la vez.
Mide el ángulo formado por ti y por mí,
es la solución a algo muy común aquí.
Ahora tú no dejes de hablar,
somos coordenadas de un par,
incógnita que aún falta por despejar.
luego otro que se titula Así,
sigue un tercero llamado Nada,
es la fórmula de un círculo sin fin.
el tiempo con el café;
es que no hay nada mejor que componer
sin guitarra ni papel.
Paralelas vienen siguiéndome,
espacio y tiempo juegan al ajedrez.
Y es que no hay nada mejor que imaginar…
No es que no hay nada mejor que revolver...
No es que no hay nada mejor que formular...
Y es que no hay nada mejor que componer
sin guitarra ni papel.
Ahora, ahora tú no dejes de hablar…
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jueves, 2 de mayo de 2024
Desolación 21
![]() |
| Desmán ibérico o de los Pirineos (Galemys pyrenaicus), ilust. de Juan M. Varela, fuente: Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles (página web) |
Es pequeño, rechoncho, con
apariencia de rata, excepcional buceador, hocico en forma de trompa, de hábitos
nocturnos y uno de los grandes olvidados de
la naturaleza en España. El desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) comparte con otros mamíferos, como el lince o el oso, ser
exclusivo de la península Ibérica y estar en peligro, pero no atrae tantos
recursos para su conservación, a pesar de que ha perdido el 70% de su área de
distribución desde 1990 y su declive continúa imparable. Si se perdiera,
desaparecería una joya de la evolución ―en el mundo solo existe otro: el desmán
ruso―, que necesita agua limpia y oxigenada; hábitats sin fragmentar en ríos de
corriente rápida que mantengan el caudal en verano, sin grandes presas y con riberas intactas donde refugiarse. Unos requisitos complicados de reunir en
la actualidad, que se agravan con las sequías cada vez más frecuentes debido al
cambio climático. El último diagnóstico realizado por el Ministerio para la
Transición Ecológica este año es tan pesimista, que los modelos predictivos
señalan que la especie se podría extinguir en el corto plazo (entre 10 y 30
años) si no se actúa de forma inmediata.
Ángel Fernández González, biólogo,
consultor ambiental y uno de los mayores expertos en España de la especie,
recuerda cuando desmán vivía tiempos más felices y su abuelo le decía: “No
entiendo cómo te puedes ganar la vida con esa rata”. Le gustaba la pesca y
conocía a los desmanes que vivían en el parque natural de Somiedo (Asturias),
cuando capturaba truchas a vara fija, una técnica antigua que obliga a los
pescadores a permanecer quietos durante mucho tiempo, lo que facilitaba el
encuentro con la esquiva especie. Entonces el micromamífero era abundante allí,
pero ahora ha quedado relegado a un par de cabeceras de ríos. “Su tendencia es
negativa en todos los lugares de España donde sobrevive”, concreta el biólogo,
que está elaborando una actualización del estado de conservación de la especie
encargada por el ministerio.
Ante el desastroso resultado, el
departamento de Teresa Ribera convocó este 11 de marzo al grupo de trabajo de
la especie, formado por las comunidades autónomas y el Estado, al que también se
invita a expertos. “Hubo unanimidad en que la situación requiere una reacción
inmediata”, explica Ricardo Gómez, jefe de servicio de Vida Silvestre de la
subdirección general de Biodiversidad Terrestre y Marina del ministerio. Entre
las medidas que se consideran imprescindibles destaca la lucha contra el visón
americano ―especie exótica invasora y uno de sus principales depredadores―,
catalogar a toda la población en peligro crítico de extinción, porque en la
actualidad solo está considerada así la del Sistema Central, a punto de
expirar, mientras que el resto cuenta con un grado menor de protección. También
se estudian otras actuaciones como fomentar la cría en cautividad, algo que
todavía no se ha logrado.
Las
migajas en núcleos diminutos
“Es nuestro ornitorrinco, parece que
está hecho de trozos de otros animales y se nos está yendo a una velocidad
pasmosa”, corrobora Jorge González Esteban, biólogo y consultor ambiental, que
también trabaja en el proyecto y que participó en el primer inventario de la especie
a principios de los noventa del siglo pasado. En ese momento ya existía
declive, pero “era impensable que llegáramos a un punto como el actual”, porque
la distribución era amplia todavía.
Tampoco se le pasaba por la mente a
Félix Rodríguez de la Fuente cuando grabó al “increíble desmán de los
Pirineos”, que no había sido “filmado jamás en la naturaleza” para un capítulo de la emblemática
serie El Hombre y la Tierra. Lo describía
como “un extraño topo de agua, que captura larvas de insectos acuáticos” y
necesita “aguas cristalinas”. El cambio actual es tan drástico, que “antes el
área de distribución se podía representar como una barra de pan entera, con una
población continua, y ahora solo tenemos migajas repartidas en núcleos
pequeñísimos”, describe González Esteban.
Esas migajas se distribuyen en cinco
emplazamientos en España, Portugal, Francia y Andorra. El occidental se
extiende por el norte de Portugal, Galicia y la parte occidental de Asturias,
León y Zamora; el cantábrico por la zona oriental de Asturias, León, Cantabria
y Palencia; el pirenaico por ambas vertientes de los Pirineos; el del Sistema
Ibérico por La Rioja, Burgos y Soria, y el del Sistema Central, uno de los más
amenazados, por Ávila y Cáceres. Las poblaciones noroccidentales son las que se
encuentran en mejor estado, porque los ríos continúan relativamente conectados.
El investigador del Instituto de
Biología Evolutiva del CSIC, Jose Castresana, señala que existe “muy poco
conocimiento sobre la especie, que es muy singular desde el punto de vista
evolutivo”. En el mundo solo viven dos tipos de desmanes, el ibérico y el ruso.
“Es una joya evolutiva y supone una gran responsabilidad para los países donde
lo tenemos”, sostiene.
Mediante análisis genéticos,
Castresana ha constatado que “el panorama es bastante peor que el esperado”. El
desmán, explica, parte de una de las diversidades genéticas más bajas de todos
los mamíferos, “más que el lince o que el visón europeo [ambas
especies en peligro de extinción]”, lo que los hace menos resistentes para
enfrentarse a cambios ambientales o enfermedades. “Esta característica tiene
que ver con la evolución de la especie y no se ha generado ahora, probablemente
viene de las épocas glaciales, cuando debieron quedar pocos ejemplares”,
aclara.
A ello se une la endogamia, “un
factor que sí es producto de la alteración que ha sufrido su hábitat, que
impide a las poblaciones conectar entre ellas debido a las barreras, de forma
que los desmanes de los tramos altos de los ríos no tienen ningún pariente en
las partes bajas”, describe. Con el análisis del ADN de pelos del animal han
constatado que existen altos niveles de endogamia porque se han estado cruzando
durante décadas entre parientes muy próximos, entre hermanos, primos
hermanos... “Es una situación muy triste, y un problema que se sospechaba, pero
sin llegar a una magnitud como la que hemos visto”, concreta Castresana.
Desconoce si este alto índice de endogamia juega un papel fundamental en la
desaparición de la especie, “pero no es un dato halagüeño, porque puede afectar
a la fertilidad y llevar a la extinción”, asegura el científico.
¿Se está a tiempo de salvar a la
especie? “Como en cuatro años no hayamos puesto en marcha las acciones
principales, nos quedamos sin desmán”, plantea Ramón Pérez de Ayala, miembro de
la ONG conservacionista WWF, que está apoyando el proyecto de recuperación. “El
panorama es peor que cuando empecé a trabajar con el lince, ni siquiera se sabe
cuántos ejemplares hay”, advierte. A pesar de la difícil situación, los
expertos coinciden en que se está en la buena línea y existe un consenso entre
las administraciones para aplicar medidas urgentes. La Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza (UICN) también se ha puesto en marcha y está
organizando una estrategia transnacional entre los cuatro países en los que
habita el desmán ibérico para abordar su conservación. Pero, “habría mejores
perspectivas si hubiéramos empezado en 1990, ahora es el momento de las medidas
desesperadas”, plantea el biólogo Jorge González Esteban.
«El raro mamífero con trompa y patas palmeadas: el desmán ibérico se enfrenta a su extinción», Esther Sánchez, El País, 22.04.24
jueves, 12 de octubre de 2023
lunes, 20 de marzo de 2023
Ríos 4
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| El río Guadalquivir en Córdoba, al fondo el puente romano, foto: Antonio Erena, 9.03.23 |
Pasas
y estás como una pisada antigua sobre el mármol,
y hay en tu fondo un velo de argenterías fenicias,
y en la noche de la Albolafia
y hay en tu fondo un velo de argenterías fenicias,
y en la noche de la Albolafia
surgen de oscuro labio enamorado
las suras como negras palomas implorantes.
Eres el rey, turbio césar que se desangra
sobre su propia púrpura de barros,
carne deshecha las rojizas gredas,
y flotas sobre tu huyente melancolía,
y fugaz permaneces
con tus manos de plateado exvoto acariciando
el toro, la columna, el santuario
y los pétreos plegados de la estatua.
Tu cuerpo generoso se queda entre los juncos
como en un verde acetre de vegetales oros,
herido entre las zarzas por la voz y la noche
que la guitarra vierte sombría y encelada,
mientras los que se aman, de una orilla a otra orilla,
con las tendidas manos sollozantes hundidas en tu agua,
escuchan silenciosos tu bronco latido solitario
de astro centelleante entre los naranjales.
Brizas la inocente madera de las barcas
y abres un surco de congelado asombro
ante la esteva sacra que guía la bogante rueda de los molinos,
donde descansa erguida
la dorada y bermeja palmera de los Mártires:
el cielo ya en los ojos torcaces de Victoria
y Acisclo como un bello ostensorio labrado.
Tal audaz caminante
que un punto se detiene en la suave colina
y fija la mirada en la ciudad que adora y aleja para siempre,
así tú te remansas por los jardines tristes,
por las torres guardianas, por humildes tejares;
y tu rumor real, que baja victorioso
como guerrero esbelto de laureles
desde la áspera cueva de las sierras natales,
anida dulcemente en la cárdena adelfa
que tu mano instrumenta como roja viola apasionada.
Cuando sube la noche a su ajimez de luna
y el licuor de tus ópalos se agita intensamente,
los jóvenes ahogados del estío
levantan en silencio sus lívidas cabezas
que rojos ungüentarios perfuman de estoraques,
y sus miradas líquidas,
donde engastan los sábalos alhajas cinerarias,
contemplan el ciprés, la celosía, el patio,
los muros con la lepra verde de la alcaparra;
y suspiran y tejen coronas de amaranto,
de granadilla y mirto de hojas chorreantes
que van frescas, intactas, por tus crines undosas
hasta la sien vencida del amante que vive,
a tu orilla, la noche mortal del paraíso.
Pablo García Baena, «Río de Córdoba», en Un navío cargado de palomas y especias, Antología, ed. Guillermo Carnero, Junta de Andalucía, 2018
las suras como negras palomas implorantes.
Eres el rey, turbio césar que se desangra
sobre su propia púrpura de barros,
carne deshecha las rojizas gredas,
y flotas sobre tu huyente melancolía,
y fugaz permaneces
con tus manos de plateado exvoto acariciando
el toro, la columna, el santuario
y los pétreos plegados de la estatua.
Tu cuerpo generoso se queda entre los juncos
como en un verde acetre de vegetales oros,
herido entre las zarzas por la voz y la noche
que la guitarra vierte sombría y encelada,
mientras los que se aman, de una orilla a otra orilla,
con las tendidas manos sollozantes hundidas en tu agua,
escuchan silenciosos tu bronco latido solitario
de astro centelleante entre los naranjales.
Brizas la inocente madera de las barcas
y abres un surco de congelado asombro
ante la esteva sacra que guía la bogante rueda de los molinos,
donde descansa erguida
la dorada y bermeja palmera de los Mártires:
el cielo ya en los ojos torcaces de Victoria
y Acisclo como un bello ostensorio labrado.
Tal audaz caminante
que un punto se detiene en la suave colina
y fija la mirada en la ciudad que adora y aleja para siempre,
así tú te remansas por los jardines tristes,
por las torres guardianas, por humildes tejares;
y tu rumor real, que baja victorioso
como guerrero esbelto de laureles
desde la áspera cueva de las sierras natales,
anida dulcemente en la cárdena adelfa
que tu mano instrumenta como roja viola apasionada.
Cuando sube la noche a su ajimez de luna
y el licuor de tus ópalos se agita intensamente,
los jóvenes ahogados del estío
levantan en silencio sus lívidas cabezas
que rojos ungüentarios perfuman de estoraques,
y sus miradas líquidas,
donde engastan los sábalos alhajas cinerarias,
contemplan el ciprés, la celosía, el patio,
los muros con la lepra verde de la alcaparra;
y suspiran y tejen coronas de amaranto,
de granadilla y mirto de hojas chorreantes
que van frescas, intactas, por tus crines undosas
hasta la sien vencida del amante que vive,
a tu orilla, la noche mortal del paraíso.
Pablo García Baena, «Río de Córdoba», en Un navío cargado de palomas y especias, Antología, ed. Guillermo Carnero, Junta de Andalucía, 2018
lunes, 26 de septiembre de 2022
Ríos 3
![]() |
| Cascada del río Cifuentes en Trillo, foto: José Joaquín Quesada, 25.09.22 |
Al llegar a Trillo el paisaje es
aún más feraz. La vegetación crece al apoyo del agua, y los árboles suben,
airosos como en Brihuega. Esta tierra, con agua, parece una tierra muy buena;
hasta se ve algún que otro castaño, de vez en cuando. A la entrada del pueblo
hay una casa muy arreglada, toda cubierta de flores; en ella vive, ya viejo y
retirado, cultivando sus rosales y sus claveles y trabajando su huerta, un
veterano alpinista que se llama Schmidt. Schmidt, que piensa construirse una
casa enfrente de la cascada del Cifuentes, poco antes de caer en el Tajo, fue
un montañero famoso; en la sierra de Guadalajara hay un camino que lleva su
nombre.
La cascada de[l] Cifuentes es una
hermosa cola de caballo, de unos quince o veinte metros de altura, de agua espumeante
y rugidora. Sus márgenes están rodeadas de pájaros que se pasan el día
silbando. El sitio para hacer una casa es muy bonito, incluso demasiado bonito.
El viajero busca un sitio para
pasar la noche, deja su equipaje y se va a dar una vuelta por el pueblo. Desde
el puente ve correr el Tajo, sucio, terroso, con las márgenes imprecisas. En
sus orillas, unos pescadores de caña con aire de campesinos o de muleros, con
traje de pana, faja negra y camisa con botón en el cuello, esperan
pacientemente a que pique alguna trucha. Poco más abajo, unas mujeres lavan la
ropa.
Sobre la cascada
canta el ruiseñor.
A orillas del Tajo
pesca el labrador.
En la tierna huerta
labra el pescador.
Granan los geranios
sobre albo verdor.
Los árboles tienen
aire de señor.
Desde Trillo huele
el mundo a otro olor.
Camilo
José Cela, Viaje a la Alcarria (fragmento),
Plaza & Janés, 2002, pp. 114-115.
miércoles, 7 de septiembre de 2022
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