viernes, 29 de junio de 2018

jueves, 28 de junio de 2018

Exilios 5

Luis Cernuda (21.09.1902-5.11.1963) leyendo a orillas del Sil en Villablino (2.08.1935)
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta,
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

Luis Cernuda, Quisiera estar solo en el sur
de Un río, un amor (1929)

martes, 26 de junio de 2018

Selección

Julen Lopetegui niño junto a su padre, el harrijasotzaile (levantador de piedras)
José Antonio Lopetegui (Aguerre II), que sostiene a sus hermanas delante del ayuntamiento de Asteasu
Cupo (bis), anterior entrada del blog

domingo, 24 de junio de 2018

San Juan

Puerta de la Imagen, fortaleza de la Mota, Alcalá la Real
Foto: Rafael Galán
La mañana de San Juan                     al tiempo que alboreaba,
gran fiesta hacen los moros                por la Vega de Granada.
Revolviendo sus caballos                   y jugando de las lanzas,
ricos pendones en ellas                      broslados por sus amadas,
ricas marlotas vestidas                       tejidas de oro y grana.
El moro que amores tiene                  señales de ello mostraba,
y el que no tenía amores                    allí no escaramuzaba.
Las damas moras los miran                de las torres del Alhambra,
también se los mira el rey                   de dentro de la Alcazaba.
Dando voces vino un moro                con la cara ensangrentada:
—Con tu licencia, el rey,                   te daré una nueva mala:
el infante don Fernando                    tiene a Antequera ganada;
muchos moros deja muertos,             yo soy quien mejor librara;
siete lanzadas yo traigo,                     el cuerpo todo me pasan;
los que conmigo escaparon                en Archidona quedaban.
Con la tal nueva el rey                       la cara se le demudaba;
manda juntar sus trompetas,              que toquen todas el arma,
manda juntar a los suyos,                   hace muy gran cabalgada,
y a las puertas de Alcalá,                   que la real se llamaba,
los cristianos y los moros                   una escaramuza traban.
Los cristianos eran muchos,               mas llevaban orden mala;
los moros, que son de guerra,            dádoles han mala carga,
de ellos matan, de ellos prenden,        de ellos toman en celada.
Con la victoria, los moros                  van la vuelta de Granada;
a grandes voces decían:                     —¡La victoria ya es cobrada!

La mañana de San Juan... (romance)

miércoles, 20 de junio de 2018

Casas 11

Cortijada de los Villares, Torredonjimeno, c. 1990
Foto: Antonio Erena
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

Quevedo, Sonetos, (Parnaso español, CXV)