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jueves, 20 de noviembre de 2025

Fuentes 15


Fuente Canapé (década 1940), Santuario de Covadonga, construida por Luis Menéndez-Pidal sobre los restos del canapé del abad Campomanes de 1777 (detalle de la parte posterior), foto: Antonio Erena, 25.08.25

jueves, 24 de abril de 2025

Fuentes 13

Fuente de la Villa, Martos, foto: Antonio Erena, 22.04.25
Reynando en estos Reynos el em-
Perador y Rey don carlos nuestro señor, siendo go-
Vernador desta provincia el magnifico cauallero fre-
y hernan chacon comendador de Montachelos, mando ha-
ser esta fuente año mdxxxvi años.
(inscripción reproducida en la fuente, la original en la Casa de Cultura Francisco Delicado)

miércoles, 12 de febrero de 2025

Fuentes 12

Placa en As Burgas, Orense, foto: Antonio Erena, 12.02.25

Cando penso que te fuches
negra sombra que me asombras,
ó pe dos meus cabezales
tornas facéndome mofa. 

Cando maxino que es ida
no mesmo sol te me amostras
i eres a estrela que brila
i eres o vento que zoa. 

Si cantan, es ti que cantas
si choran, es ti que choras
i es o marmurio do río
i es a noite, i es a aurora.

En todo estás e ti es todo
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

*

Cuando pienso que te huyes,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan, tú eres quien cantas,
si lloran, tú eres quien llora,
y eres murmullo del río
y eres la noche y la aurora.

En todo estás y eres todo,
para mí en mí misma moras,
nunca me abandonarás,
sombra que siempre me asombras.

Rosalía de Castro, «Negra sombra», de Follas novas (1880), traducción: Juan Ramón Jiménez

jueves, 28 de noviembre de 2024

martes, 25 de junio de 2024

lunes, 13 de mayo de 2024

Fuentes 8

Pilar de Martingordo, Torredonjimeno, foto: Antonio Erena, 03.05.24
REINANDO LA MA / GESTAD DEL SEÑOR DON / CARLOS IV QVE DIOS / GVARDE I SIENDO ALCAL / DE MAIOR I CAPITAN / [ilegible] DESTA BILLA EL / SEÑOR DON JOSE M. DE LAND [?] / A ACVÑA ABOGADO / DE LOS REALES CONSEJOS / DE SV MUY ILUSTRE COLEGYO / SE HIZO REEDIFICAR [ilegible] / [ilegible] / [ilegible] / DE 1791

(Texto de las cartelas del pilar relativas a su construcción. Fuente: Alfredo Ureña Uceda. Patrimonio Arquitectónico y Urbanismo en Torredonjimeno. Desde los inicios de la Edad Moderna hasta la actualidad, IEG, 2008, pág. 211).

jueves, 4 de mayo de 2023

Tenantes

Francisco del Castillo el Mozo (atrib.), portada del palacio de los Cobaleda-Nicuesa, Jaén, foto: Antonio Erena, 01.05.23
… y todas estas piedras antiguas con letras notables que de presente se han hallado en esta Peña de Martos y pudieron ser traídas, las han mandado ahora juntar y traer de diversas partes y lugares y quitarlas de otros edificios y torres donde estaban puestas y ponerlas todas juntas por maravillosa orden y artificio en el suntuoso edificio público de casas de cabildo y cárcel, que en la plaza de esta villa ha mandado al presente hacer y edificar de nuevo el Ilustre Ayuntamiento y república tuccitana de Martos, a cuya diligencia y cuidado deben mucho todos los curiosos de saber estos deleites y provechos de antigüedades, por haberlas así juntado y puesto en la muralla y pared principal de este edificio, donde con facilidad se pueden leer y sacar las letras y cifras de ellas, por cuya causa será este edificio de los notables y celebrados que haya en España. Donde se hallarán más de cuarenta piedras antiguas con letras esculpidas y columnas y mármoles de diversos colores, y asimismo estatuas antiguas y otras modernas esculpidas por el singular arquitecto y escultor Francisco de Castillo, natural de la ciudad de Jaén y muy conocido en España por haber sido maestro de los edificios que el Papa Julio Tercio, de feliz recordación, mandó edificar en la ciudad de Roma, fuera de la puerta el Populo, en una viña que fué de su tío el Cardenal de Monte, que en dar a las figuras y estatuas las aptitudines y movimientos y gracias convenientes, pudiera competir con aquellos famosísimos escultores que, si no con Fidias, Praxíteles y Escopas, a lo menos con cualquiera de los demás antiguos, como claro parece y se podrá entender por las figuras de los sátiros que de estuco y otras estatuas de mármol quedaron hechas de su mano en Roma, en aquellos edificios del Papa Julio, y por los que aquí en esta gran Peña de Martos ha esculpido y labrado de su mano propia, como son la estatua de Neptuno con su Tridente en la mano, que está puesta en lo alto de la fuente de la plaza, como remate de aquella obra que cierto es estatua admirable y que tiene grandísima perfección en el arte de la escultura; y alguna de las figuras de los niños que echan el agua por las vinas o zaques que tienen en los hombros, que están esculpidos en la misma fuente: que todo no carece de grande artificio.

     Demás de éstas hay dos singulares estatuas de piedra, una de la justicia y otra de la misericordia, que están puestas en la portada que en la misma casa de Ayuntamiento y cárcel se ha labrado, las cuales tienen en medio el escudo y armas reales de los Reyes de España, todo labrado con mucho ornato de arquitectura. Hay más en aquella portada: cuatro estatuas de unos niños que tan al natural sustentan y tienen en sus brazos los escudos y las demás armas que allí están puestas, que son las de la Peña y villa de Martos, todas las cuales estatuas si acontecieran a hacerse en tiempo de los romanos antiguos fueran por ellos muy estimadas y celebradas; y así va la Peña de Martos resucitando y volviendo en alguna parte de la grandeza y nobleza que antiguamente solía tener.

Diego de Villalta, Historia de la antigüedad y fundación de la Peña de Martos (1579), ed. Joaquín Codes Contreras, Madrid, 1923, pp. 140-141.

martes, 4 de abril de 2023

Fuentes 7 - Templetes 1

El pocito de la Fuensanta en su templete-humilladero (finales s. XV), el brocal del pozo de Mateo Inurria (1897), Córdoba, foto: Antonio Erena, 3.04.23

martes, 14 de febrero de 2023

martes, 7 de febrero de 2023

Poesía

Santiago Rusiñol, Alegoría de la Poesía, c. 1894, Museo Cau Ferrat, Sitges
Nobel, anterior entrada del blog

Nuestras autoridades educativas han decidido eliminar la Filosofía de los estudios para niños y jóvenes. Con ello no hacen sino seguir la corriente masiva que ha eliminado el pensamiento crítico de la vida intelectual, excepto en aquellas materias y lugares en donde la teoría puede servir para algo práctico y monetarizable, es decir, disponible para el poder técnico.

La desaparición de la Filosofía puede servir para que los mentores más inclinados a una educación profunda y perdurable de sus pupilos elijan la poesía como medio de plantear los problemas que siempre han acosado al pensamiento occidental. Así, por ejemplo, concibo perfectamente un curso de Filosofía a partir del prólogo que Andreu Jaume ha escrito para su traducción de Elegías de Duino de Rilke (Lumen). En esas densas páginas ha glosado la tarea del pensamiento occidental durante dos mil años. Leerlas y comentarlas con alumnos comprometidos puede ser algo realmente notable.

La filosofía occidental nació, como todo el mundo sabe, en Grecia y con el fin de domeñar la bestia devoradora de la conciencia de la muerte y el acabamiento. A diferencia de otras culturas, la nuestra está edificada sobre una convicción muy clara y aguda de que hemos de morir, somos mortales, efímeros e intrascendentes. Desde Parménides y Platón el pensamiento buscó cómo fundar el mundo, el universo, las cosas y nosotros mismos sobre algo duradero. Aquello que merecería la pena de ser pensado era lo que no podía desaparecer en unas pocas estaciones. Y, por lo tanto, el ser, lo que es, lo que las cosas no son era el núcleo de la filosofía.

Esta inspección fue perdiendo fuerza a partir del renacimiento hasta llegar totalmente desarbolada a la revolución burguesa. A partir de ese momento fue tomando cada vez más fuerza el nihilismo hasta convertirse en la única ideología aceptada por los distintos poderes del Estado. Nosotros nos hemos habituado a que el Estado sea la máquina que dispensa justicia de vida y aunque se ponga diferentes disfraces (opulentos, misérrimos, técnicos, benéficos o criminales) lo cierto es que no ofrece ningún proyecto, esperanza o visión que vaya más allá de nuestra vida consumida en un trabajo útil para el poder inmediato y una muerte que se oculta en lugares destinados al disimulo.

Quedó sin embargo un rincón inasequible a la destrucción y ese rincón se puede llamar “lírica”, “poesía” o “arte supremo de la palabra”. El último o penúltimo de esa especie, cada día más extinguida, fue Rainer María Rilke. Y su obra final es un monumento llamado Elegías de Duino. Esa obra enorme es la que ha traducido Andreu Jaume de un modo ejemplar, y le ha añadido un conjunto de documentos de especial interés, como cartas o poemas relacionados con la obra, más los comentarios del autor, muchos de ellos inéditos en español.

En estos 10 poemas finales del poeta se plantea la tarea sobrehumana de abandonar el nihilismo, de recuperar la alabanza, el homenaje, la celebración de la vida y de su hermana inmutable, la muerte. Es decir, de integrar la mortalidad como elemento de cimentación y afirmación de la grandeza del mundo que los humanos podemos ensalzar mediante la palabra. Porque este es el poema final de la gloria de la palabra y de la condición lingüística de los mortales. Luego vendrá nuestro tiempo y el dominio de la imagen.

Por supuesto la edición es bilingüe, pero la potencia de los poemas, como en los de Hölderlin, va más allá de la lengua alemana. Inmenso poema, traducción ejemplar para nosotros, pensada para nosotros. Edición perdurable y por lo tanto verdadera.

Félix de Azúa, El penúltimo, El País, 7.02.23

martes, 27 de diciembre de 2022

miércoles, 26 de octubre de 2022

Fuentes 4

La fuente de Don Sancho en el camino de la Celada, Torredonjimeno
Foto: Antonio Erena (14.10.22)
Casulla del infante don Sancho, exposición «Alfonso X, el legado de un rey precursor»
Museo de Santa Cruz, Toledo. Foto: Antonio Erena (02.06.22)
… pero sucedió otra nueva desgracia. Ésta fue que don Sancho, arzobispo de Toledo, con el triste aviso de esta jornada, juntado que hubo toda la caballería que pudo en Toledo, Madrid, Guadalajara y Talavera, se partió a gran prisa para el Andalucía. Los moros de Granada talaban los campos de Jaén, robaban los ganados, mataban y cautivaban hombres, ponían fuego a los poblados; finalmente, no perdonaban a cosa ninguna que pudiese dañar su furor y saña. A éstos, pues, procuró de acometer el arzobispo con mayor osadía que consejo: hervíale la sangre con la mocedad, deseaba imitar la valentía del rey, su padre, y pretendía quitar a los moros la presa que llevaban. Y dado que los más cuerdos eran de parecer que debían de esperar a don Lope de Haro, que sabían marchaba a toda furia, y que en breve llegaría con buen escuadrón de gente, no era justo ni acertado acometer con tan poca gente todo el ejército enemigo; pero prevaleció el parecer de aquellos que decían, si le esperaban, a juicio de todos sería suya la gloria de la victoria. So color de honra buscaron su daño: trabada la batalla, que se dio cerca de Martos, a los 21 de octubre [de 1275], fácilmente fueron los fieles vencidos, así por ser menos en número como por ser soldados nuevos, y los moros muy ejercitados en el arte militar. La huida fue vergonzosa, los muertos pocos para victoria tan señalada. Prendieron al arzobispo don Sancho, y comoquiera que hubiese diferencia entre los bárbaros sobre de cuál de los reyes sería aquella presa y estuviesen a punto de venir a las manos, Atar, señor de Málaga, con la espada desnuda le pasó de parte a parte, diciendo: «No es justo que sobre la cabeza de este perro haya contienda entre caballeros tan principales». Muerto que fue, le cortaron la cabeza y la mano izquierda, en que tenía el anillo pontifical. Este estrago fue tanto de mayor compasión y lástima, que pudieran los bárbaros ser destruidos en aquella pelea, si los nuestros tuvieran un poco de paciencia y no fueran tan amigos de su honra; porque don Lope de Haro sobrevino poco después, y con su propio escuadrón volvió a la pelea, y con maravillosa osadía forzó a los moros a retirarse, pero no pudo vencerlos a causa de la oscuridad de la noche, que sobrevino. El cuerpo, mano y cabeza del arzobispo don Sancho, todo rescatado a precio de mucho oro, enterraron en la Capilla Real de Toledo, título de Santa Cruz, en que estaban sepultados el emperador don Alonso y su hijo don Sancho el Deseado.

Padre Juan de Mariana, Historia General de España, Libro Decimocuarto, Capítulo Primero (fragmento), en Biblioteca de Autores Españoles, Obras del Padre Juan de Mariana, Tomo I, Rivadeneyra, Madrid, 1854, p. 401 (actualización: Antonio Erena).

miércoles, 12 de octubre de 2022

Fuentes 3 (pilar)

Atardecer en el Pilar de Moya, al fondo asoma la Venta de Pan y Melón, donde la tradición señala que pararon san Juan de la Cruz y sus compañeros. Foto: Antonio Erena (11.10.22)
Y un día, viniendo de Córdoba el padre fray Juan de la Cruz y un hermano que se llamaba Pedro de la Madre de Dios, donado de nuestra santa religión, que andaba con el padre fray Juan de la Cruz porque era en aquella ocasión vicario provincial de esta provincia, llegando los tres a un río que se llama el Salado, que está abajo de la villa de Porcuna, dio a correr el hermano Pedro una cuesta abajo y, corriendo como iba, se le quebró la pierna derecha y se cayó allí luego como muerto; y riéndome yo de la caída, antes que llegásemos los dos, me dijo el padre fray Juan: «No se ría, que se ha hecho mucho mal nuestro hermano»; y llegando a donde estaba, nos apeamos, y tenía la pierna como una caña cascada y salidos los huesos, aunque no por fuera de la carne; y el padre fray Juan lo curó allí y le subimos en una de las cabalgaduras. Y llegando a una venta que está cabo Los Villares, parando allí a comer, le dijo el padre fray Juan de la Cruz: «Aguarde, hermano, lo apearemos de esa cabalgadura porque no se lastime»; y respondió el hermano Pedro: «Ya vengo bueno, que no me duele nada»; y se apeó sano y bueno, como si no hubiera habido tal; y diciendo yo: «Éste es milagro», me mandó a mí y al hermano Pedro que no lo dijéramos a nadie.

Informaciones sobre la vida y milagros de San Juan de la Cruz para su beatificación, Manuscrito 12738, Biblioteca Nacional, p. 1047 (transcripción: Antonio Erena).

martes, 28 de junio de 2022

Plazas 1 - Fuentes 2

Plaza de España con la fuente de los Tritones, Atienza (Concurso de Pintura Rápida 2022)
Foto: Antonio Erena (25.06.22)
Atienza de los juglares,
alto navío de ruinas
que nunca has visto los mares:
te traigo —mis azahares—
ramos de espumas marinas.

Castillo, línea quebrada,
dibujada
sobre el azul, que es ya verde,
que palidece, que pierde,
que se arría,
que —sin bandera— se estrella.

Línea aún más voltaica y fría
cuando ya el alba destella,
y su anís de luz vacía
—limón, naranja, grosella—
arde en júbilos de grana.
Para volver al celeste
—norte, sur, este y oeste—
cenit de luz castellana.

Abre, Atienza, tus balcones
—verdes balcones de Atienza—,
ábrelos al aire y trenza
tu piedra heráldica en nudos
y en cordones,
y encréspala en tus escudos.

Diez siglos caen en vellones
sobre tus niños desnudos.
Vuela el águila, y tu plaza
—triángulo— ve en declive.
Lenta, sus círculos traza
y el triángulo en medio inscribe.

Atienza, tus campanarios,
torres casi vegetales,
crecer querrían leales,
pero no alcanzan los nidos
caudales
que esconden itinerarios
en sus ovillos, dormidos.

Más altas van tus almenas.
Huid, sombras agarenas.

Cuatro enemigos paisajes
frente a frente
dominas, cuatro tatuajes,
que el ojo cerrado miente
—Atienza, adiós— todavía.
Adiós, flor de los cristianos.

Del Cid fuiste y ya eres mía.
Yo he de volver otro día
a tocarte con mis manos.

Gerardo Diego, «Atienza», Primera antología de sus versos (1918 – 1941), Colección Austral, Espasa-Calpe, 1980

martes, 26 de abril de 2022

Nereidas

Fuente de las Nereidas en el claustro gótico del monasterio de Samos, foto: Antonio Erena (08.10.21)

Mientras avisan al padre prior de que andamos por aquí, y siendo quien soy, amigo de las fabulosas imaginaciones, me acerco al patio en que está la fuente de las Nereidas. No corre el agua desde las bocas de las ninfas, que la sequía impone su ley. Quizá le gusten al Padre Feijóo tanto como a mí. Fray Benito las imaginaba en su tiempo en el mar. «Cual nos las pintan los antiguos poetas, tal se hayan hoy en los mares, a reserva de la bocina de los tritones, cuyo eco no ha sido reconocido modernamente»... Ahí tenía el padre maestro en Samos, en la fuente que trajo fray Pedro de Vea, a las flores marinas, acaso Leyagore o Melite, las dulces... Si la fuente ésta, en vez de ser gracia barroca, fuese invención medieval, de los días de las famosas peregrinaciones, ¡qué de leyendas no hubiesen podido surgir en el camino! Y no sería la menor la que contase que las cuatro marinas, habiendo dejado la claridad del mar greco-latino por venir, orillas del Tenebroso arriba, a peregrinar a Santiago remontando Ulla y Sar en un abril—, se habían retirado al regreso, por otros ríos subiendo, hasta este rincón, por el Miño al Neira, por el Neira al Samos. Y aquí hicieron largos ayunos y penitencias, que un monje puso en un códice miniado con pluma de ganso. Me detengo un rato largo rato contemplando las fabulosas oceánidas, y echo de menos, en el tranquilo patio, el canto del agua. ¡Dichosa sequía! Sólo hay una hora de agua al día, pero para los monjes, que no para la boca de estas damas griegas de larga cola. Y echo de menos las suaves, femeninas voces...

Álvaro Cunqueiro, «A visperas en Samos» (fragmento), en El pasajero en Galicia, Tusquets, 1989

jueves, 18 de octubre de 2018

Raudales

Jaén, tapa de arqueta de agua, calle Los Peñas, foto: Antonio Erena, 15.10.18
Ciudad de los raudales que has escrito tu nombre sobre las aguas de una ciénaga. Unos te llamaron “Todavía no”, otros “Ya no”, pero ninguna de tus calles supo jamás si sus recuerdos eran algo más que estos despojos. Hoy tampoco quisiera, aun mirándote, ver tu belleza arrasada. Portillo, Arco del Consuelo, Callejón de la Mona, Maestra, Juego de Pelota, Llana, Compañía, Los Muertos, Espiga, Colegio, Campanas, Cuesta del Obispo, Callejón de la Tortuga: tu gente habla el idioma de quienes nunca dejaron de huir porque los detuvo su aislamiento o el ángel de las fondas. Radios partidos, cubos de mugre, calles cuyos portales olieron a lejía porque llevan al altozano de la iglesia, a una plaza que tiene nombre de madre. Ten piedad contigo misma, plaza que desoíste arengas, murmuraciones, escrituras que nunca avalaron las notarías ni el linotipista de los bandos. Ven hasta quienes heredamos la amortización de la sangre, emancipa ya el tiempo de tu historia, fija tu naturaleza en el espacio, sentencia que la intemporalidad del infinito se haga presente en tu retablo de roca pulida por la niebla de este invierno, aposento de tu transparencia geológica. Amor te lo manda, tan temeroso de Dios como de la estupidez de la plebe, desde el altavoz de la noche en manos de la graja.
Juan Manuel Molina Damiani, "Hospedería", diario Jaén, 16.03.18