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martes, 10 de febrero de 2026

Ayer y hoy 43 - Sin palabras 16

Comparecencia del alcalde de Ponferrada y sus concejales por el caso Nevenka, fuente: El País, 10.02.26
"La declaración completa del alcalde de Móstoles", Libertad Digital, 06.02.26 (YouTube)

Señores justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el alcalde de la villa de Móstoles.

Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo, capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armándonos contra unos pérfidos que, so color de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey; procedan Vuestras Mercedes pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentando a esto, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.

Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.

Móstoles, dos de Mayo de mil ochocientos ocho.

Andres Torrejón                         Simón Hernández

Bando de Andrés Torrejón y Simón Hernández, alcaldes de Móstoles, el 2 de mayo de 1808, fuente: "Museo de la Ciudad de Móstoles, Recorrido por la Historia de Móstoles", Ayuntamiento de la Villa de Móstoles (página web)

martes, 28 de octubre de 2025

Alúas

Hormiga de ala (Camponotus sylvaticus, macho, las que se usaban para cazar eran las hembras), foto: Antonio Erena, Jaén, 27.10.25
27. Otrosí, que ninguno pueda cavar ni cave en los ejidos de esta villa para sacar aludas ni otra cosa alguna, así hombres como muchachos, so pena de doce maravedís aplicados al dicho almotacén.

Juan María de la Obra Sierra, «Ordenanzas Municipales de Torredonjimeno, 1538», en Salvador Hernández Armenteros, El arca del agua, Madara Editoras, Torredonjimeno, 2025, pág. 438 (actualización: Antonio Erena).

sábado, 11 de octubre de 2025

Aniversarios 83

Antonio Almendros Soto, El arco de San Lorenzo, en Alfonso Sancho Sáez, Almendros Aguilar, una vida  y una obra en el Jaén del siglo XIX, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 1982, p. 47
R E A L E S   Ó R D E N E S .
     Excmo. Sr.: Vista la comunicación del Inspector de Antigüedades de la provincia de Granada solicitando la conservación de la capilla conocida con el nombre de Arquito de San Lorenzo, en la ciudad de Jaén, la cual parece se trataba de demoler por disposición del Municipio de aquella localidad:
     Vistos los informes que acerca de este particular emiten las Reales Academias de la Historia y la de Bellas Artes de San Fernando:
     Considerando que la capilla de que se trata ostenta una preciosa ornamentación de tracería gótica y alicatados moriscos, y que es una preciosa joya de arte encerrada dentro del torreón anejo al Arco de San Lorenzo:
     Considerando que al mérito artístico de la referida capilla va adherido el recuerdo de hechos históricos y fundaciones piadosas y venerandas, requisitos que exige la ley para que permanezcan incólumes fuera del alcance de impremeditadas mejoras los monumentos que atestigüen las glorias, la fé y la piedad de todos los pueblos civilizados;
   S. M. el Rey (Q. D. G.), de conformidad con lo informado por las citadas Reales Academias de la Historia y la de Bellas Artes de San Fernando, y con lo propuesto por la Dirección general de Instrucción pública, Agricultura é Industria, ha tenido á bien declarar monumento nacional, histórico y artístico, la capilla conocida con el nombre de Arquito de San Lorenzo, de la ciudad de Jaén, y disponer se solicite del Ministerio del digno cargo de V. E. la excepción de la venta de dicho edificio y la cesión del mismo á este de mi cargo para su entrega á la Comisión provincial de Monumentos de dicha ciudad, encargada de su conservación y custodia.
     De Real orden lo digo á V. E. para su conocimiento y efectos consiguientes. Dios guarde á V. E. muchos años.
Madrid 11 de Octubre de 1877.
                                                                                                            C. TORENO.

Sr. Ministro de Hacienda.

Informe que se cita en la anterior comunicación de la Academia
de la Historia.

     «Excmo. Sr.: Cumplo esta Real Academia la honrosa obligación de informar á V. E. acerca de si debe declararse monumento histórico y artístico el Arco de San Lorenzo, de la ciudad de Jaén; punto que somete á su dictamen la Dirección general de Instrucción pública en oficio de 25 de Setiembre próximo pasado.
     A la preciosa capilla que lleva el nombre vulgar de Arquito de San Lorenzo, según se expresa en su erudita representación de 25 de Agosto dirigida á Y. E. el Inspector de Antigüedades de la provincia de Granada D. Manuel Góngora, capilla que ostenta una preciosa ornamentación de tracería gótica y alicatados moriscos, y que es, propiamente hablando, una joya de arte encerrada dentro del adusto torreón anejo al Arco de San Lorenzo, va adherido el recuerdo del célebre Condestable Miguel Lucas de Iranzo, cuya entretenida ó interesante crónica publicó esta Real Academia hace algunos años.
     Después de la trágica muerte de aquel, acaecida en 1473 á consecuencia del motín de la plebe de Jaén contra los judíos refugiado en la Catedral, donde el generoso magnate quiso libertarlos; su familia, esto es, su virtuosa viuda y su hijo Don Luis, abrazó la vida religiosa, consagrándose a actos de caridad y devoción.
     Ella fundó el convento de Santa Isabel la Real de Granada, y pasó muchos años retirada en el de Santa Clara de Écija.
     El D. Luis, marino de los Reyes Católicos, dejando también el siglo, profesó en San Francisco del Monte, y fundó en Jaén el hospital de la Madre de Dios, posteriormente Casa de niños expósitos, la cual celebraba el culto en la capilla del Arco de San Lorenzo, objeto de este informe. Esta capilla fué enriquecida con muy indignes mercedes é indulgencias que para ella obtuvo de Su Santidad el Gran Capitán Gonzalo de Córdova, buen amigo del fundador. Después de ser capilla de aquel piadoso instituto, lo fué del primer Seminario conciliar del Obispado, establecido en aquel mismo edificio de la Casa de expósitos. Estas son, en relación sumarísima, las memorias del monumento que se intenta aniquilar. En él concurren todos los requisitos que señala la ley en los que quiere permanezcan incólume fuera del alcance de desatinadas mejoras de Autoridades populares poco ilustradas, de esas que, como dice el algente decreto de la República, «por un mal entendido celo no vacilan en sembrar de. ruinas el suelo de la patria con mengua de la honra nacional.»
     Previene este decreto que los Gobernadores suspendan inmediatamente la ejecución de las medidas de los Ayuntamientos en que se intenten semejantes destrucciones; pero el Gobernador de Jaén no ha cumplido este sagrado deber á pesar de habérselo preceptuado el telegrama del Sr. Ministro de Fomento.
     Causa rubor que miéntras todos los pueblos civilizados se precian de conservar con religioso respeto los monumentos que atestiguan las glorias, la fé y la piedad de su pasado, y los muestran con justo orgullo á los extraños, obteniendo rendimientos materiales de gran consideración de Tos sacrificios pecuniarios, siempre reproductivos, que se imponen para restaurarlos y hacerlos perpétuos, haya aun en España Autoridades populares que se avergüencen de esos mudos testigos de su antigua cultura, y prefieran la insípida uniformidad mal llamada ornato público á la hermosa variedad que lo antiguo y lo moderno ofrecen en armonioso conjunto.
      La Academia, Excmo. Sr., respeta las atribuciones legítimas que en materia de ornato y policía urbana consigna la ley Municipal vigente; pero sabe también que otras leyes especiales, cuya observancia ha sido inculcada á los Ayuntamientos y á las Autoridades de todas jerarquías bajo una sanción muy severa, y que la Municipalidad de Jaén por lo visto desconoce, ponen los monumentos que interesan á las artes y á la historia pátria en una muy elevada esfera, de excepcional amortización, á donde no es permitido que llegue la piqueta demoledora; y bajo este supuesto, de la reconocida ilustración de V. E. se promete muy confiadamente que tendrá á bien excitar el celo del Sr. Ministro de Hacienda para que se sirva declarar monumento histórico y artístico, y exceptuado por lo tanto de la desamortización y de todo detrimento, el referido Arco de San Lorenzo de Jaén.
     Entiende, por último, esta Academia que seria altamente conveniente que V. E. por su parte se sirviese reiterar al Gobernador de Jaén con toda urgencia y por telegrama la orden de suspender inmediatamente y bajo su responsabilidad la ejecución del derribo, en mal hora acordado por el Ayuntamiento.
      La Academia tiene el honor de devolver á V. E. la comunicación del Sr. Góngora, juntamente con los tres interesantes dibujos que á la misma acompañan.
      V. E. resolverá lo más acertado.
     Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 6 de Octubre de 1877.-==Excmo. Sr.: Pedro Sabau, Secretario.==José Amador de los Rios, Director interino.==Excmo. Sr. Ministro de Fomento.»

Informe de la Real Academia de San Fernando.

     «Excmo. Sr.: No cesa esta Real Academia de ocupar la ilustrada atención de V. E. con reclamaciones; pero es porque tampoco cesa la tiranía tan deplorable de algunas Autoridades populares que parece han declarado guerra á muerte á todo recuerdo de la antigua civilización española.
     Hoy es un temerario proyecto del Ayuntamiento de Jaén el que vuelve á poner en manos de la Academia la pluma denunciadora de tales atentados.
     La Comisión de Monumentos históricos y artísticos de la localidad, movida de un loable celo y cumpliendo un precepto que con sanción ele grave responsabilidad Jo imponen el reglamento de 1865 y el vigente decreto de la República de 16 de Diciembre de 1873, da parte á esta Corporación de haber acordado el referido Ayuntamiento el derribo del histórico Arco de San Lorenzo, cuyo torreón encierra una peregrina joya de estilo gótico morisco, debida sin duda á hábiles manas de ornamentistas mudejares.
     Es una capilla de gran devoción entre aquel pueblo, y la más antigua de la ciudad, donde se halla sepultado Juan de Olid, el fundador de la primera Casa de niños expósitos que hubo en Jaén, y Secretario del célebre Condestable Miguel Lucas de Iranzo.
     La capilla lo era del referido establecimiento benéfico contiguo al arco, y fué enriquecida con indulgencias á petición del Gran Capitán Gonzalo de Córdova, con las cuales acreció su fama, llegando á ser objeto de mandas piadosas en todos los testamentos de las personas calificadas de aquel pueblo.
     Después de sor capilla de la Casa de expósitos, fue capilla del primer Seminario conciliar del Obispado, establecido en el edificio mismo de la fundación piadosa. 
     No es de extrañar, pues, que haya sido por tantos respetada.
   Lo que sí sorprende es que, habiéndola conservado incólume un Ayuntamiento republicano, de aquellos para quienes se dictó el sabio decreto de Noviembre de 1873, una Municipalidad monárquica atente contra su existencia.
     El Arco de San Lorenzo en su aspecto exterior es ya de por sí un objeto de arte digno de respeto.
     Su severa y espaciosa ojiva servía de sostenimiento al ábside de la antigua parroquia de San Lorenzo, hundida en el primer tercio del presente siglo.
     La capilla, que esta dentro del cubo ó torreón de dicho arco, tiene un primoroso altar de alicatado morisco, con dos pináculos flanqueantes de estilo gótico del siglo XV, y un arco escarzano-calcetado del más vistoso efecto.
    Debe, Excmo. Sr., conservarse á toda costa este monumento: en él concurren todos los requisitos que señala la ley, en los que quiere permanezcan incólumes, fuera del alcance de desatinadas mejoras de Autoridades populares poco ilustradas; de esas que, como dice el decreto de la República ya citado, «por un mal entendido celo no vacilan en sembrar de ruinas el sucio de la patria con mengua de la honra nacional.»
     Previene este decreto que los Gobernadores suspendan incidentalmente la ejecución de las medidas de los Ayuntamientos en que se intenten semejantes destrucciones; y que cuando los Gobernadores no cumplan con tan sagrado deber, las Comisiones de Monumentos y las Academias denuncien al Ministerio del digno cargo de V. E. su conducta.
     En este triste caso se hallan la Comisión de Jaén y esta Real Academia, la cual cumple por sí y por su delegada la Comisión provincial lo que les está severa y terminantemente prevenido.
     Al hacerlo así, para obviar trámites dilatorios que podrían retrasar la resolución de la Academia, se promete de V. E. evacúe juntamente el informe que respecto al mérito del monumento prescribe el art. 2.° del mismo decreto.
     No cree la Academia necesario ocupar con más reflexiones el recto é ilustrado ánimo de V. E.; pero al terminar su respetuosa reclamación debe encarecer la necesidad de que la Real orden que de ese departamento emane prohibiendo severamente tocar al histórico Arco de San Lorenzo de Jaén salga con toda la urgencia que reclama el desatentado acuerdo de aquel Ayuntamiento, el cual, no sólo ha resuelto la demolición, sino que además ha anunciado ya en el Boletín oficial para el dia 30 del actual la subasta de los materiales que produzca el derribo.
     Es gran mengua y causa rubor que mientras todos los pueblos civilizados se precian de conservar con religioso respeto los monumentos que atestiguan las glorias, la fé y la piedad de su pasado, y los muestran con justo orgullo á los extraños, y hasta obtienen rendimientos materiales de gran consideración de los sacrificios pecuniarios, siempre reproductivos, que se imponen para restaurarlos y hacerlos perpetuos, haya aun en España Autoridades populares que se avergüencen de esos mudos testigos de su antigua cultura, y procuren acabar con ellos, y prefieran la uniformidad de la desolación y la barbarie disfrazada con el nombre de ornato publico, de que huye el viajero ilustrado, á la hermosa variedad que lo antiguo y lo moderno ofrecen en armónico conjunto.
     V. E. resolverá lo más acertado.
     Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 23 de Setiembre de 1877.==Excmo. Sr.==El Director accidental, Valentín Carderera y Solano,==Excmo. Sr. Ministro de Fomento.»

Gaceta de Madrid, AÑO CCXVI.- Núm. 295. Sábado 20 de Octubre de 1877. Tomo IV.- Pág. 215.

domingo, 25 de mayo de 2025

Domingo de Jesús

Jesús Nazareno regresa a su iglesia de San Francisco, Domingo de Jesús, Priego de Córdoba, foto: Antonio Erena, 25.05.25
Almas piadosas, clamad
Con espíritu sereno:
Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Los honrados ascendientes
Que su nombre nos legaron,
A Jesús nos enseñaron
A venerar reverentes:
Y a fuer de buenos creyentes
Pedimos con humildad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Por eso le dedicamos
Plegarias, votos, ofrendas,
Que son auténticas prendas
De lo que en Él esperamos:
Por eso todos clamamos
En cualquier necesidad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Si cuando el Padre padece
Se compadecen sus hijos,
Pongamos los ojos fijos
En la imagen que aparece:
¿Quién no pena y aborrece
De sus culpas la maldad...?
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Almas devotas, clamad
Con espíritu sereno;
Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Las imágenes sagradas
Del Nazareno divino,
Están mostrando que vino
Tras de ovejas extraviadas:
En la cruz van figuradas
Que agobia a su Majestad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Llevaba de muy buen grado
Jesús en la cruz a cuestas,
Las consecuencias funestas
De nuestro enorme pecado:
Y habiéndolas Él cargado,
Nos perdonó la Deidad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Al que a Jesucristo siga
Con su propia cruz cargado,
Penitente y resignado
El peso se le mitiga:
Para que confíe y diga
(No obstante su indignidad.)
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            El que tierno se mostrara
Con su dolorida Madre,
Muéstrasenos como Padre
Bajo la cruz en la cara:
Es la expresión viva y clara
De su entrañable bondad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            Es tan noble y desprendido,
De entrañas tan generosas,
Que en las mujeres piadosas
Declinará su plañido:
No lloréis por mí afligidas
No: por vosotras llorad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.
 
            ¡Quién fuera tan fervoroso
Como la dicha Verónica
De quien refiere la Crónica
Que limpió su rostro hermoso!
Y la imagen... ¡don precioso!
Mereció su caridad.
            Padre Jesús Nazareno,
Perdón, clemencia, piedad.

Carlos Valverde López, "Gozos a Nuestro Padre Jesús Nazareno" (de su Novena a Nuestro Padre Jesús Nazareno), en Enrique Alcalá Ortiz, Hablan del Nazareno de Priego (edición digital), Priego de Córdoba, 2005, pp. 163-165.

lunes, 24 de febrero de 2025

Aniversarios 74

Ilustración (f. 2) en el Libro de la Escuadra y Hermandad de Jesús de Nazareno de Torredonjimeno de 1699, cofradía fundada el 24 de febrero de 1595 (la escuadra 40 años más tarde, en 1635), archivo Antonio Erena Camacho
«En el dulce nombre de Jesus. Cuentan las sagradas escrituras en el Exodo en el cap. 8 [capítulo 17, versículo 8] que caminando el Pueblo hebreo por el desierto a la tierra de promisión donde Dios los llebaba, oppusoseles allí un copioso ejercito del Rey de Amalech, para detenerles el paso. Vinieron a las manos allí un pueblo y el otro y entretanto que la batalla suvió Moyses a un monte en compañía de Aaron su hermano, y de Hur, persona de cuenta y familiar suyo; púsose Moysés en oración pidiendo a Dios diese victoria a su pueblo, y dize el texto que en tanto que Moysés tenía las manos estendidas lebantadas en alto, benía Ysrael y llevava lo mejor de la batalla, assi embajando los brazos y dejando caer las manos benzía Amalech. Y llebánlo peor los hebreos hasta que considerando esto por Arón y Hur ayudaronle a tener los brazos lebantados y las manos alzas. Y así benzió el pueblo Ysraelitico y gozó de los despojos de la batalla. Los Padres Antiguos acostumbraban a orar [con] las manos estendidas y apartados unos de otros. Aora los cristianos cuando hazemos orazión juntamos las manos, y es el misterio que quando oraban las manos estendidas los Padres Antiguos Dios no se havia hecho hombre, no se avian juntado en unidad de personas las dos naturalezas, divina y humana. Mas después de juntas y hecho Dios hombre juntamos las manos horando los cristianos. Esplicando este misterio advierten a esto los Sagrados Doctores que estando Moyses puesto en oración y teniendo lebantados los brazos hacían figura y semejanza de cruz. Y de aquí benían a llebar los hebreos lo mejor de la batalla y benzer a sus enemigos en tanto que Moyses estava de aquella manera, para que se entienda que si quieren los Católicos Cristianos haver victoria de nuestros enemigos a de ser por medio de la Cruz de nuestro Señor y Maestro Jesucristo. Y considerando esto Nos los Vezinos y Moradores de la villa de la Torre de Don Ximeno de la orden de Calatrava en el partido de la Andaluzía deseando exaltar y lebantar la Cruz de Nuestro Dios y Señor Jesucristo nos juntamos y congregamos en la Yglesia de Nuestra Señora de la Piedad y en el Monasterio de monjas de ella que es de la observancia del Glorioso Santo Domingo (...) a hazer Cofradía y Hermandad de nazarenos a ymitación de Jesús esperanza nuestra cuando iba por aquella calle desangrado por la Cruz a cuestas. Y en la dicha Congregación y Cabildo izimos y elegimos Gobernador, Consiliarios, Diputados y Mayordomo a cuio cargo están y an de estar las ynsignias, limosnas y zera y otras cosas de la dicha Cofradía. Y porque para el ornato y buen gobierno de ellos conbiene que aya estatutos y constituciones para que los obserben y guarden los cofrades de la dicha Hermandad y que el gobernador de ellos los haga guardar y cumplir, habiendo tratado y practicado sobre los más conbenientes, estando en la dicha Yglesia Viernes por la tarde, día del Apostol Santo Mathias a veinte y quatro días del mes de febrero del año de nuestro Salbador Jesucristo de mil quinientos y noventa y zinco, hoy a saber».

Inicio del acta fundacional de la Cofradía de Jesús Nazareno de Torredonjimeno, trasladada del libro original de la hermandad al de 1699, en Antonio Erena Camacho, Noticias de la Cofradía de Jesús Nazareno de Torredonjimeno. Cuatrocientos años de una hermandad andaluza, Gráficas La Paz, Torredonjimeno, 2004, págs. 32-33.

martes, 21 de enero de 2025

Desubicación

Fotografía antigua de la torre de Boabdil de Porcuna (el coche un Rolls Royce 20/25), pizzería Apadana, calle Pradillo, 6, Madrid, foto: Antonio Erena, 20.01.25
CAPÍTULO IV 
QUE EL REY MAHOMAD BOABDIL FUE PRESO

Los ánimos de los cristianos en breve se conhortaron de la gran tristeza y lloro que les causó aquel desastre, por otro mayor daño que hicieron en los moros, con que su atrevimiento se enfrenó. Peleaban entre sí los dos reyes moros Albohacen [Muley Hacén] y Boabdil con grande pertinacia y porfía; solamente concordaban en el odio implacable y deseo que tenían de hacer mal a los cristianos. Ponían la esperanza de aventajarse contra la parcialidad contraria en perseguir y hacer daño a los nuestros, y por esta vía ganar las voluntades y favor del pueblo. Por esto y por la victoria susodicha que ganó su padre, Boabdil en competencia se resolvió de acometer por otra parte las tierras de cristianos. Juntó un buen número de gente de a caballo y de a pie, así de los suyos como de la parcialidad contraria; hizo entrada por la parte de Écija; llevaba intento y esperanza de apoderarse de Lucena, villa más grande y rica que fuerte. Dióle este consejo Alatar, su suegro, persona que de muy bajo suelo, tanto, que fue mercero, a lo menos esto significa su nombre, por su gran esfuerzo pasó por todos los grados de la milicia y llegó a aquella honra de tener por yerno al rey, además de las muy grandes riquezas que había llegado; y estaba acostumbrado a hacer presas en tierra de cristianos, en particular en la campiña de Lucena.

Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles, que era señor de aquel pueblo, junto con otros lugares que por allí tenía, luego que supo lo que los moros pretendían, advirtió a su tío el conde de Cabra del peligro que corría. A causa del estrago pasado quedaba muy poca gente de a caballo por aquella comarca, fuera de que los moradores de Lucena estaban amedrentados, y los muros no eran bastantes para resistir a los bárbaros. Llegaron los moros a 21 de abril [de 1483]. El alcaide recogió los moradores a la parte mas alta del lugar. Fortificó otrosí con pertrechos, guarneció con soldados, que llegó hasta doscientos de a caballo y ochocientos de a pie de los lugares comarcanos, lo más bajo de la villa, por entender que los moros acometerían por aquella parte. Fue mucho el esfuerzo de los soldados, tanto, que los enemigos perdieron la esperanza de ganar la villa; mas por alguna gente que perdieron en el combate y otros que les hirieron, en venganza volvieron su rabia contra los olivares.

Demás de esto, Amete, abencerraje, con trescientos de a caballo dio la tala a la campiña de Montilla. Tenía éste con el alcaide de Lucena Diego de Córdoba conocimiento y familiaridad a causa que los años pasados los abencerrajes echados de Granada, estuvieron en Córdoba mucho tiempo. Hecho pues lo que le encomendaron, vuelto a Lucena, convidó al alcaide para tener habla con él, con intento, debajo de color de amistad, de ponerle asechanzas y engañarle. Un engaño fue burlado con otro. Dio esperanza el alcaide de rendir el pueblo; con que entretuvo al enemigo hasta tanto que llegase el conde de Cabra. Como el bárbaro supo que se acercaba, alzados sus reales, comenzó a retirarse la vuelta de su tierra con la presa, que era muy grande. Los cercados, avisados de lo que pasaba, salieron de la villa, acometieron a la retaguardia para impedirles el camino y entretenerlos.

Entre tanto, como llegase el conde de Cabra, se determinó cargar a los enemigos, que iban turbados con el miedo, revueltos entre sí y sin ordenanza. Apenas los venideros creerán esto, que con ser los moros diez tantos en número, no pudieron sufrir la primera vista de los contrarios. Dios les quitó el entendimiento; y la fama, como de ordinario acontece, de que el número de los nuestros era mucho mayor los hizo atemorizar. Está un arroyo legua y media de Lucena en el mismo camino real de Loja; las riberas frescas con muchos fresnos, sauces y tarais, y a la sazón por las lluvias del verano llevaba mucha agua; la gente de a pie, pasado el arroyo, se pusieron en huida sin otro ningún cuidado más de llevar la presa delante; la gente de a caballo, aunque atemorizada por la misma causa, hizo rostro. El rey bárbaro procuró animarlos, díjoles: «¿Dónde vais, soldados?¿Qué furor os ha cegado los entendimientos? ¿Por ventura estáis olvidados que estos son los mismos que poco ha fueron vencidos por menor número de los nuestros? Tendréis pues vos y ellos en esta pelea los ánimos que suelen tener los vencedores y vencidos. Mirad por la honra, por vos mismos y por lo que dirá la fama. ¿Pensáis que a las manos entorpecidas pondrán en salvo los pies?» Poco aprovecharon estas palabras.

Marcharon a prisa los cristianos; acometió por el un costado don Alonso de Aguilar, que desde Antequera con cuarenta de a caballo y algunos pocos peones mezclados acudió a la fama del peligro. Los bárbaros, sea que sospechasen que el número era mayor, o lo que yo más creo, por haberlos amedrentado Dios, dieron las espaldas y se pusieron en huida. El rey se apeó de un caballo blanco en que iba aquel día, procuró esconderse entre los árboles y matas de aquel arroyo con deseo de escapar si pudiese. Halláronle allí tres peones, y él mismo porque no le matasen, dio aviso de quién era. Así le prendieron, y el alcaide, que seguía el alcance, le mandó llevar a Lucena. El estrago que hicieron los nuestros hasta la noche en los que huían fue tal, que mataron más de mil de a caballo, y entre ellos al mismo Alatar, viejo de noventa años, y como cuatro mil peones, parte quedaron muertos, parte presos; juntamente les quitaron la presa.

Con el aviso de esta victoria los reyes, que a la sazón se hallaban en Madrid, acordaron partir entre sí los negocios, que eran muy grandes. La reina doña Isabel fue a la raya de Navarra para apresurar lo del casamiento de su hijo, por el gran deseo que tenían de impedir a los franceses la entrada en España y la posesión del reino de Navarra. El rey don Fernando se partió al Andalucía para cuidar de la guerra. Salió de Madrid a 28 de abril; llegado a Córdoba, se trató de hacer la guerra con mayores fuerzas y apercibimientos que antes, en especial que los moros por la prisión del rey Chiquito se tornaron a unir debajo de su rey Albohacen, que volvió al señorío de Granada, dado que muchos de los ciudadanos, aunque sin cabeza, todavía perseveraban en su primera afición, personas a quien ofendía la vejez, crueldad y avaricia de aquel rey.

Juntaron los nuestros a toda diligencia seis mil de a caballo y hasta cuarenta mil infantes; con este ejército volvieron a la guerra, iba por su caudillo el mismo rey don Fernando; hizo destruir los arrabales de Íllora, y tomó por fuerza y echó por el suelo a Tajara, pueblo cerca de Granada, en cuya batería don Enrique Enríquez, tío del rey y mayordomo de la casa real, fue herido, y para curarle le enviaron a Alhama. Después de esto llegaron a la vega de Granada, en que hicieron grande destrozo, quemaron y talaron todo lo que hallaban, y para mayor seguridad de los gastadores, asentaron los reales en un puesto fuerte, desde donde los enviaban guarnecidos de soldados y con escolta a hacer daño en los campos comarcanos, con tanto menor peligro suyo y mayor perjuicio de los enemigos.

El rey Albohacen, por no fiarse de los ciudadanos, no se atrevió a salir de la ciudad, sólo algunos pocos soldados se mostraban por los campos con intento de prender a los que se desmandasen y pelear a su ventaja. Envió otrosí aquel rey desde Granada sus embajadores; prometía si le entregaban a Boabdil, su hijo, que daría en trueque al conde de Cifuentes y otros nueve de los más principales cautivos que tenía; otras condiciones ofrecía para hacer confederación, pero insolentes y demasiadas. Era de su natural feroz, y ensoberbecíale más la victoria que poco antes ganara. El rey don Fernando rechazó las condiciones, ca decía no ser venido para recibir leyes, sino para darlas, y que no había que tratar de paz en tanto que no dejaba las armas.

Los nuestros eran aficionados a Boabdil; el favor y la misericordia tienen a las veces ímpetus vehementes. El marqués de Cádiz y otros no cesaban de persuadir al rey que le pusiese en libertad; que por este medio sustentase los bandos y parcialidades entre aquella gente, cosa muy perjudicial para ellos y muy a propósito para nuestros intentos. Acabadas pues las talas y puesta guarnición en Alhama, y por cabeza don Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, con orden, no sólo de defender el pueblo, sino también de hacer salidas y robar las tierras comarcanas, el rey don Fernando volvió a Córdoba. Allí por su mandado trajeron el rey preso del castillo de Porcuna, pueblo que los antiguos llamaron Obulco. Como él se vio en presencia del rey, hincó la rodilla y pidióle la mano para besarla. Abrazóle el rey y hablóle con mucha cortesía. Parecióle era justo tenerle respeto y honrarle como a rey, dado que fuese bárbaro y su prisionero. Trataron de concertarse; finalmente, se hizo con estas condiciones: que Boabdil diese en rehenes a su hijo mayor con otros doce hijos de los más principales moros para seguridad que no faltaría en la devoción, obediencia y homenaje del rey de Castilla; mandáronle otrosí que pagase cada un año doce mil escudos de tributo, y viniese a las Cortes del reino cuando fuese avisado; demás de esto, que por espacio de cinco años pusiese en libertad cuatrocientos esclavos cristianos. Con esto le otorgaron libertad y licencia de quedarse en su secta y le enviaron a su tierra.

Padre Juan de Mariana, Historia General de España, Tomo III, ed. Javier Martínez Romeo a partir de la de 1780, págs. 237-239.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Twins 1

Luisa Roldán con Luis Antonio y Tomás de los Arcos, San Servando y San Germán (1687, catedral de Cádiz, la policromía posterior), exposición "Luisa Roldán. Escultora real", Valladolid, fotos: Antonio Erena, 11.12.24

lunes, 18 de noviembre de 2024

Entierro

Juan Rodríguez Jaldón, El entierro (1941), Ayuntamiento de Carmona, foto: Jl FilpoC, Wikimedia Commons
En el pueblo había muchas cofradías, especialmente de Semana Santa, y cada una de ellas tenía sus correspondientes insignias de gallardetes y banderas.

Era derecho, adquirido en vida por el cofrade difunto, que las insignias asistieran a su entierro. Estas insignias iban precediendo la procesión funeral hasta la iglesia parroquial.

Se había introducido, con el tiempo, una corruptela, y es que se alquilaban tales insignias aun cuando el difunto no había sido cofrade. La módica cantidad que se cobraba por este alquiler iba a ingresar los fondos de la cofradía para atender sus gastos específicos.

Las insignias cofradieras eran portadas en el entierro generalmente por ancianos necesitados o tarados físicamente, a los que se les gratificaba con cierta cantidad de dinero, mayor o menor, según fuera el entierro a la iglesia parroquial, al límite de la población —llamado «las cuatro esquinas»— o al cementerio. Esto en muy pocos casos.

Este desfile de hombres ancianos o tarados, mal trajeados, portando estandartes o gallardetes, era una cosa deplorable que ha sido saludablemente suprimida en estos últimos años.

 Juan Montijano Chica, Historia de la Ibérica Tosiria. La actual Torredonjimeno, Madrid, 1983, págs. 253-254.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Gemela

Lápida romana de Cassia Montanilla, monasterio de Ntra. Sra. de la Piedad, Torredonjimeno, foto: Antonio Erena, 06.11.24

CASSIAE. A. F. MONTANILLAE

COLONIA  AVG. GEM.

DECRETO DECVRION.

    [Sac.] Esta Señor Cura, es la piedra que yá he dicho, que tenía reservada, para en llegando este caso; porque con ella se cierra, y corona el edificio á toda perfección, sirviendo en su frontispicio, ó fachada principal, como un Escudo de Armas, que indica sus excelencias y sus más antiguos timbres: Pues se halla en Torreximeno diciendo publicamente, que tuvo esta ilustre Villa, no menos que la de Martos, los honores de Colonia, con su renombre Augusta, y dictado de Gemela: que es la prueba mas fuerte y eficaz, que se puede apetecer, de que las dos hacian una en tiempo de los Romanos, de lo que se originó el plural Tucci Tuccorum, con que los mismos Romanos la nombraban en su lengua, y que quando le añadieron la excelencia de Colonia, le dieron el dictado de Gemela, para expresar la hermandad con que hallaron las dos Villas, en cuya atención hicieron la Colonia de las dos, aunque están algo distantes materialmente entre sí, que es puntualmente todo el concepto de mi idéa: por lo que yá me parece que la tengo concluida, y sin que le falte cosa de quantas el arte pide, desde el cimiento al remate.

    Cur. No hay duda que lo estaria con esa ultima piedra, que pretende ponerle por remate, si le hubiera hecho las informaciones de no ser advenediza, sino original y propria del mismo Torreximeno; o que se halló en sitio fixo, que quite toda sospecha de que pudo ser llevada del mismo pueblo de Martos, quando se fundó el convento. Lo que es muy verisimil sucediese; yá porque no era difícil, atenta la inmediación que tienen los dos pueblos entre sí; y yá por la certeza que tenemos de que la Villa de Martos obtuvo los honores de Colonia con los renombres de Augusta Gemela, que son los que se ven en dicha Lapida; por lo que es muy verosimil que la lleváran de ella. Si esto sucedió así, como es de sospechar que sucedió, queda descoronillada enteramente su Obra; pues se le cae esa piedra sin poderse tener en su lugar.

Fray Alejandro del Barco, Las colonias gemelas, Imprenta de Blas Román, Madrid, 1788, ed. facsímil, Gráficas la Paz, Torredonjimeno, 1982, págs. 223 y 224.

domingo, 27 de octubre de 2024

Columna

Lápida apócrifa relativa a la mítica fundación de Martos (principios s. XVI), Lapidarium de Martos, foto: Francisco Miguel Merino Laguna, agosto 2011 (página web Francis, www.redjaen.es)
Texto: "Antigua peña llamada famosísima columna de Hércules, tu nombre proviene de un linaje famoso" (trad.: Antonio Erena)


     El nombre primitivo que dieron los túrdulos a este pueblo fue el de Tucci; aunque también es cierto se tituló con el nombre de columna esclarecida de Hércules. Y esto fue, sin duda, con alusión a la valentía de su gran peña, pues como sus pobladores vinieron de las inmediaciones del estrecho de Gibraltar y estaban acostumbrados a llamar columna de Hércules (p. m. 18) al monte Calpe, la similitud de éste con aquél les mereció igual denominación. Así pensaron perpetuarla en esta inscripción latina, que hoy se conserva entre otras:
HERCVLIS ANTIQVA CLA
RISSIMA RVPE COLVMNA
DICERIS A CLARO STEMMA
TE NOMEN HABENS.

      Pero prevaleció el nombre de Tucci, como se ve en las inscripciones copiadas al capítulo 8 en honor de los emperadores. No alcanzo por qué motivo dejaron los túrdulos tan recomendado el nombre de Tucci en muchos pueblos del Andalucía. Dos se encuentran en lo antiguo en los túrdulos con este mismo título; Ptucci llamaron a otro; Ituci y Acatucci a otros; de modo que en la terminación de Tucci convienen todos, ignorando qué timbre explicaría en su lengua túrdula este término, que quisieron perpetuarlo en tantos pueblos.

Fray Juan Lendínez, Augusta Gemela Ilustradaed. de Antonio Erena Camacho, Instituto de Estudios Giennenses, Diputación Provincial de Jaén, 2023, págs. 68 y 69.

sábado, 26 de octubre de 2024

Omnia vincit amor

Domingo de Ramos en la catedral de San Cristóbal, Barcelona, Venezuela, fuente: Noticias de Aquí Anzoátegui, 11.04.22 (diario web)
Parecidos razonables, 17 (anterior entrada del blog)

A la llegada de los nuevos misioneros a Barcelona siguió la distribución que hizo el discretorio de las misiones de sus personas. Tocó al P. [Cristóbal] Lendínez por suerte, junto con otro compañero, los adelantamientos de un pueblo que estaba principiado en una gran llanura cercana al nacimiento del río Unare. Éste fue el teatro en que los dos nuevos obreros evangélicos manifestaron su celo por la extensión del Evangelio. Hallaron en él sólo dos casas de paja en que vivían cuarenta personas. Y, con su aplicación caritativa a la conversión de los infieles, trabajo de caminos, hambres y sedes en buscarlos por selvas y montes, su paciencia en doctrinarlos en las obligaciones de cristianos y, al fin, con el ejemplo de virtudes propias de varones apostólicos, tuvieron el consuelo de ver fundado un pueblo con iglesia, calles y casas de regular fábrica, con doscientos sesenta y seis vecinos entre españoles, indios palenques y caribes. Diósele al pueblo el título del Santísimo Cristo de Pariaguán por una imagen de Cristo que se colocó en su iglesia y altar mayor, y por el indio que se eligió por gobernador, a quien llamaban Pariaguán. Fue el P. Lendínez el principal director de la fábrica de dicho santo templo. Y según me informó el M. R. P. Fr. Antonio Caulín, su condiscípulo y compañero en la misión, se fabricó la iglesia de tres naves a la similitud de la iglesia parroquial de San Pedro de la villa de Torredonjimeno. Y que sus columnas (que se hicieron de madera incorruptible) las labró por su propia mano, con las puertas y ventanas, el expresado mi hermano. Veo aquí cumplido lo que dice el adagio: omnia vincit amor. El amor al divino culto hizo a mi buen hermano carpintero sin haber tenido tal facultad (ni sus principios) en el siglo.

Fray Juan Lendínez, Augusta Gemela Ilustrada, ed. de Antonio Erena Camacho, Instituto de Estudios Giennenses, Diputación Provincial de Jaén, 2023, págs. 559-560.

viernes, 25 de octubre de 2024

Augusta Gemela

José López Arjona, Medallón para el monumento conmemorativo del Bimilenario de la fundación de la Colonia Augusta Gemela Tuccitana (1983), plaza de la Constitución, Torredonjimeno, foto: Antonio Erena, 22.10.24
Presentación del libro Augusta Gemela Ilustrada (página web de la Diputación de Jaén)

lunes, 13 de mayo de 2024

Fuentes 8

Pilar de Martingordo, Torredonjimeno, foto: Antonio Erena, 03.05.24
REINANDO LA MA / GESTAD DEL SEÑOR DON / CARLOS IV QVE DIOS / GVARDE I SIENDO ALCAL / DE MAIOR I CAPITAN / [ilegible] DESTA BILLA EL / SEÑOR DON JOSE M. DE LAND [?] / A ACVÑA ABOGADO / DE LOS REALES CONSEJOS / DE SV MUY ILUSTRE COLEGYO / SE HIZO REEDIFICAR [ilegible] / [ilegible] / [ilegible] / DE 1791

(Texto de las cartelas del pilar relativas a su construcción. Fuente: Alfredo Ureña Uceda. Patrimonio Arquitectónico y Urbanismo en Torredonjimeno. Desde los inicios de la Edad Moderna hasta la actualidad, IEG, 2008, pág. 211).

jueves, 18 de abril de 2024

Cartelas

Juan de Aranda Salazar (diseño) y Martín de Ximena Jurado (texto latino), primera cartela (derecha) en el exterior del santuario de las Sagradas Reliquias (1644), Arjona, foto: Antonio Erena, 18.04.24
A LOS SANTOS BONOSO Y MAXIMIANO MARTIRIZADOS POR PUBLIO DACIANO, PREFECTO DE LAS ESPAÑAS, CUYOS CUERPOS FUERON REVESTIDOS UNA NOCHE EN ESTE LUGAR CON CELESTIAL RESPLANDOR Y SEPULTADOS CON SIGILO, Y POR ÚLTIMO EN EL PRESENTE SIGLO, ILUMINADOS CON MILAGROSOS, FRECUENTES Y BRILLANTES FULGORES QUE MOSTRABAN EN EL AIRE SIGNOS TRIUNFALES DE CRUCES, Y POR DIVINA INSPIRACIÓN ENCONTRADOS DESPUÉS DE MIL TRESCIENTOS VEINTE AÑOS. POR ESTOS Y OTROS DONES AUGUSTÍSIMOS Y DIVINÍSIMOS, ANTE LOS CUALES SE SUSPENDE LA MENTE HUMANA, EL EMINENTÍSIMO Y REVERENDÍSIMO DON BALTASAR DE MOSCOSO Y SANDOVAL, PRESBÍTERO CARDENAL DE LA SANTA IGLESIA ROMANA DEL TÍTULO DE LA SANTA CRUZ DE JERUSALÉN, EN EL AÑO 25 DE SU EPISCOPADO DE JAÉN, POR VOTO DE SUS HIJOS A AQUELLOS A QUIENES SE DEBEN MAYORES Y MÁS AUGUSTOS DONES, PARA ALABANZA, HONOR Y JUSTA VENERACIÓN Y PARA MEMORIA DE ELLOS, CON GRAN PIEDAD, ERIGIÓ TEMPLO Y ALTARES, CON DEDICACIÓN DEL OBSEQUIO EN EL AÑO DE CRISTO DE 1644 Y 24 DEL REINADO DE FELIPE IV REY DE LAS ESPAÑAS. EL SENADO Y EL PUEBLO DEL MUNICIPIO ALBENSE URGAVONENSE ARJONENSE DEDICÓ ESTA PIEDRA.

Juan de Aranda Salazar (diseño) y Martín de Ximena Jurado (texto), segunda cartela (izquierda) en el exterior del santuario de las Sagradas Reliquias (1644), Arjona, foto: Antonio Erena, 18.04.24
A LOS BIENAVENTURADOS DEL DIOS ÓPTIMO MÁXIMO, SANTÍSIMOS Y TRIUNFADORES DE LA IMPÍA REBELIÓN DEL PREFECTO ROMANO DE SEVILLA, EN LA GUERRA CIVIL DE ANDALUCÍA, MILITANDO BAJO LAS BANDERAS DE LOS EMPERADORES, CUANDO APENAS HABÍAN SALIDO DE LA PUBERTAD, Y ADEMÁS TRIUNFADORES DEL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS Y DE LOS MISMOS EMPERADORES DIOCLECIANO Y MAXIMIANO, EN LA DÉCIMA PERSECUCIÓN GENERAL CONTRA LA IGLESIA DE DIOS, BAJO EL PODER DEL PREFECTO DE LAS ESPAÑAS, PUBLIO DACIANO, EL 21 DE AGOSTO POR EL AÑO DE CRISTO DE 308, A LAS TRES DE LA TARDE, SIENDO BONOSO DE 20 AÑOS Y MAXIMIANO, SU HERMANO, DE 18 AÑOS DE EDAD, FUERON CORTADAS SUS CABEZAS, VENCIENDO GLORIOSAMENTE POR LA FE DE CRISTO, DESPUÉS DE SUFRIR RIGUROSA PRISIÓN Y ATORMENTADOS CON SED CONTINUA EN LA MITAD DEL ESTÍO Y CON EL SUPLICIO DE LA TRÓCLEA. Y EN ESTE MISMO SITIO Y LUGAR, DONDE SE CREE QUE ALCANZARON LA PALMA DEL MARTIRIO, SUS CUERPOS SAGRADOS, QUE YA HABÍAN SIDO NEGADOS POR EL PRESIDENTE A LOS PADRES DE LOS MÁRTIRES, NATURALES DE LA COLONIA ILITURGI FORO JULIO, HOY LLAMADA ANDÚJAR, EN SECRETO SEPULTADOS POR CIERTOS SOLDADOS CRISTIANOS QUE SALIERON DE ESTE ALCÁZAR NOCTURNOS Y CAUTELOSOS, AL VER DICHOS CUERPOS REVESTIDOS DE UN RESPLANDOR ESPECIAL. EL MUNICIPIO ALBENSE URGAVONENSE A SUS INDULGENTÍSIMOS PATRONOS DEDICÓ TEMPLO Y ALTARES Y ESTA PIEDRA E INSCRIPCIÓN POR DECRETO DE LOS DECURIONES.

Textos traducidos en la obra de Isabel Castro Latorre y Juan Eslava Galán, Los Mártires de Arjona, Instituto de Estudios Giennenses, Diputación Provincial de Jaén, 2022, págs. 376-378.

lunes, 8 de abril de 2024

Brumas 10

La Peña de Martos desde Casa Fuerte, Torredelcampo, foto: Antonio Erena, 05.04.24
Misil, anterior entrada del blog

Capítulo XI

De la muerte de don Fernando el Cuarto, rey de Castilla.

Todo el orbe cristiano estaba alterado con el desastre y caída de los templarios. Los culpados fueron castigados, los que no tenían culpa quedaron libres, y por decreto de los prelados de Viena se les señalaron pensiones en cada un año de las rentas de los mismos conventos, con que pudiesen pasar su vida; solamente les quitaron el hábito y insignia de aquella orden. […] El infante don Pedro, hermano del rey, nombrado por general contra los moros, llegada la primavera del año de 1312, aprestado su ejército, fue sobre Alcaudete, que, como dijimos arriba, se perdió y le tomaron los moros. El rey fue en pos dél hasta Martos. Allí sucedió una cosa muy notable. Por su mandado dos hermanos Carvajales, Pedro y Juan, fueron presos. Achacábanles la muerte de un caballero de la casa de los Benavides, que mataron en Palencia al salir del palacio real. No se podía averiguar quién fuese el matador; por indicios muchos fueron maltratados. En particular estos caballeros, oído su descargo, fueron condenados de haber cometido aquel crimen contra la majestad, sin ser convencidos en juicio ni confesar ellos el delito; cosa muy peligrosa en semejantes casos. Mandáronlos despeñar de un peñasco que allí hay, sin que ninguno fuese parte para aplacar al rey, por ser intratable cuando se enojaba y no saber refrenarse en la saña. Los cortesanos, por saber muy bien ésta su condición, se aprovechaban della a propósito de malsinar y derribar a los que se les antojaba. Al tiempo que los llevaban a justiciar, a voces se quejaban de que morían injustamente y a gran tuerto; ponían a Dios por testigo, al cielo y a todo el mundo; decían que pues las orejas del rey estaban sordas a sus quejas y descargos, que ellos apelaban para delante el divino tribunal, y citaban al rey para que en él pareciese dentro de treinta días. Estas palabras, que al principio fueran tenidas por vanas, por un notable suceso, que por ventura fue acaso[1], hicieron después reparar y pensar diferentemente. El rey, muy descuidado de lo hecho, se partió para Alcaudete, donde su ejército alojaba; allí le sobrevino una enfermedad tan grande, que fue forzado dar la vuelta a Jaén, bien que los moros movían prática de entregar la villa[2]. Aumentábase el mal de cada día y agravábase la dolencia de suerte, que el rey no podía por sí negociar. Todavía alegre por la nueva que le vino que la villa era tomada, revolvía en su pensamiento nuevas conquistas, cuando un jueves, que se contaron 7 días del mes de setiembre, como después de comer se retirase a dormir, a cabo de rato le hallaron muerto. Falleció en la flor de su edad, que era de veinte y cuatro años y nueve meses, en sazón que sus negocios se encaminaban prósperamente. Tuvo el reino por espacio de diez y siete años, cuatro meses y diez y nueve días, y fue el cuarto de su nombre. Entendióse que su poco orden en el comer y beber le acarrearon la muerte; otros decían que era castigo de Dios, porque desde el día que fue citado hasta la hora de su muerte, cosa maravillosa y extraordinaria, se contaban precisamente treinta días. Por esto entre los reyes de Castilla fue llamado don Fernando el Emplazado. Su cuerpo depositaron en Córdoba, porque a causa de los calores, que todavía duraban, no pudo ser llevado a Sevilla ni a Toledo do tenían los enterramientos reales. Acrecentose la fama y opinión susodicha, concebida en los ánimos del vulgo, por la muerte de dos grandes príncipes, que por semejante razón fallecieron en los dos años próximos siguientes; esto fueron Filipo, rey de Francia, y el papa Clemente[3], ambos citados por los templarios para delante el divino tribunal al tiempo que con fuego y todo género de tormentos los mandaban castigar y perseguían toda aquella religión. Tal era la fama que corría, si verdadera si falsa no se sabe; más es de creer que fuese falsa; lo que sucedió el rey don Fernando nadie pone duda.

Padre Juan de Mariana, Historia General de España, Libro Decimoquinto, Capítulo XI (fragmento), en Biblioteca de Autores Españoles, Obras del Padre Juan de Mariana, Tomo I, Rivadeneyra, Madrid, 1854, págs. 444 y 445 (actualización y notas: Antonio Erena).


[1] Que quizás sucediera por casualidad.

[2] Plática.

[3] Felipe IV el Hermoso y Clemente V.