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jueves, 7 de noviembre de 2024

viernes, 12 de junio de 2020

Perritos 29 - Música popular 105

Billie Holiday (7.04.1915 - 17.07.1959) con su perro Mister en el Downbeat Jazz Club de Nueva York
Foto: William P. Gottlieb, c. febrero 1947, Biblioteca del Congreso
Billie Holiday canta Strange Fruit, Abel Meeropol (vídeo)
Best of Billie Holiday (álbum, audio)
Billie Holiday en el programa Jazz entre amigos (Parte 1) de Rtve

Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.


Los árboles del sur soportan fruta extraña,
sangre en las hojas y sangre en la raíz,
cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur,
fruta extraña colgando de los álamos.

Escena pastoral del sur galante,
los ojos hinchados y la boca torcida,
aroma de magnolias, dulce y fresco,
luego el repentino olor a carne quemada.

Aquí hay fruta para que la arranquen los cuervos,
para recoger la lluvia, para aspirar el viento,
para pudrirse al sol, para caer de los árboles,
aquí hay una extraña y amarga cosecha.

Abel Meeropol, Strange Fruit
(traducción: Antonio Erena)

viernes, 15 de mayo de 2020

Música popular 102

Nina Simone (21.02.1933 - 21.04.2003)
Foto: Jack Robinson (30.10.69)
The ballad of Nina Simone, My Baby Just Cares for Me y otras canciones

Hay demasiados negros en el autobús. De día en día, Conejo se fija más en ellos. No siempre hubo tantos negros. Conejo recuerda que, cuando era chico, en Brewer había calles que recorría con la respiración contenida, pese a que aquellas gentes a nadie hacían daño y se limitaban a mirar. Pero, ahora, arman más ruido. Y sus cabezas, en lugar de parecer calvas, tienen aspecto frondoso. Pero esto no es malo, no. Es más acorde con la Naturaleza, esa Naturaleza de la que nos estamos alejando tanto. En el taller hay dos negros, Farnsworth y Buchanan, y poco después de que fueran contratados, uno ya ni siquiera se daba cuenta de que lo fueran. Mal asunto ser negro, siempre mal pagados, con ojos que no son como los nuestros, unos ojos inyectados en sangre, castaños, con líquido que parece vaya a rebosar de un momento a otro. No sabía dónde había leído que ciertos antropólogos afirman que los negros no son más primitivos, sino, contrariamente, los hombres que se desarrollaron más tardíamente, es decir, los hombres más recientes, más nuevos. En ciertos aspectos son más duros, y en otros más delicados. Desde luego, son menos listos, pero ser listo no nos ha llevado muy lejos, nos ha llevado a la bomba atómica y a la lata de cerveza. Por otra parte, tampoco podemos decir que Bill Cosby sea imbécil.

John Updike, El regreso de Conejo (Rabbit Redux), Editorial Noguer, 1975, págs. 17-18, traducción Andrés Bosch

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¡Que viene el Coco!

Donald Trump (de espaldas) después de su discurso de triunfo ayer martes, foto: Damon Winter (The New York Times)
La rebelión de las masas, Iñaki Gabilondo
"La Bruja", Fernando Sánchez Dragó
¿Por qué es peligroso Trump?, Rubén Amón

Me voy solo de caza por los montes lejanos y solitarios,
camino asombrado de mi ligereza y mi alegría…
Al caer la tarde busco un sitio seguro donde pasar la noche,
enciendo una hoguera,
aso la pieza que acabo de cobrar
y me duermo sobre un montón de hojas secas, con el perro y la escopeta a mi lado.

El clíper yanqui con su altivo tajamar corta la espuma y se desliza rápido por el agua.
Mis ojos buscan la tierra:
me inclino sobre la proa
o grito gozosamente desde la cubierta.

Los pescadores de almejas se levantaron al alba y esperaron a que yo llegase.
Me recogí los pantalones sobre los tobillos y me fui con ellos.
¡Fue un gran día!
Si hubieses venido conmigo, habrías comido sancocho de almejas.

He estado en la boda de un armador de trampas.
Fue en el lejano oeste y al aire libre.
La novia era india piel roja.
Su padre y sus amigos estaban allí cerca, con las piernas cruzadas y fumando en silencio.
Llevaban mocasines y mantas amplias y gruesas sobre los hombros.
A la orilla del río esperaban los novios.
El armador estaba vestido casi todo de pieles,
la barba y las guedejas exuberantes
le protegían el pescuezo.
Tenía cogida por la mano a la novia.
Era una moza de pestañas muy largas,
de cabeza desnuda
y de trenzas ásperas y rectas que descendían por las caderas voluptuosas hasta los pies.

El esclavo furtivo se paró frente a mi casa.
Oí crujir las ramas secas bajo sus pies;
por la puerta entreabierta de la cocina lo vi cojear y, casi desmayado, sentarse sobre un tronco.
Traje agua, lavé su cuerpo sudoroso y sus pies ensangrentados;
le ofrecí un cuarto junto al mío,
le di ropas limpias y gruesas
(aún recuerdo sus ojos espantados y su azoramiento)
y le puse compresas en las rozaduras del cuello y los tobillos.
Estuvo conmigo una semana hasta que se repuso y pudo caminar hacia el norte.
Cuando comía, sentado a la mesa junto a mí,
el fusil cargado descansaba en un rincón.

Walt Whitman, Hojas de hierba, Canto a mí mismo, 10, trad. León Felipe

jueves, 13 de octubre de 2016

Supremacía 1

Arthur Rothstein, Vecinos en la puerta de la oficina de correos (Inhabitants in Front of the Post Office), Shenandoah National Park, Nethers, Virginia, 1935
Viaje al territorio Trump, 1, Marc Bassets, El País
Viaje al territorio Trump, 2
Viaje al territorio Trump, 3

Shall we gather at the river,
Where bright angel feet have trod,
With its crystal tide forever
Flowing by the throne of God?

Yes, we’ll gather at the river,
The beautiful, the beautiful river;
Gather with the saints at the river
That flows by the throne of God.

On the margin of the river,
Washing up its silver spray,
We will talk and worship ever,
All the happy golden day.

Ere we reach the shining river,
Lay we every burden down;
Grace our spirits will deliver,
And provide a robe and crown.

At the smiling of the river,
Mirror of the Savior’s face,
Saints, whom death will never sever,
Lift their songs of saving grace.

Soon we’ll reach the silver river,
Soon our pilgrimage will cease;
Soon our happy hearts will quiver
With the melody of peace.

................................................................

¿Nos reuniremos en el río,
donde han hollado los brillantes pies del ángel,
con su constante y cristalina marcha
fluyendo del trono de Dios?

Sí, nos reuniremos en el río,
en el hermoso, el precioso río;
nos reuniremos con los santos en el río
que mana del trono de Dios.

En la margen del río,
limpios con su espuma de plata,
por siempre hablaremos y adoraremos
toda la feliz edad de oro.

Antes de alcanzar el brillante río
dejaremos atrás todo problema;
la gracia se entregará a nuestros espíritus
y se les proveerá de manto y corona.

En la sonrisa del río,
espejo de la cara del Salvador,
los santos, a quienes la muerte nunca doblegará,
elevan sus canciones de gracia salvadora.

Pronto alcanzaremos el plateado río,
pronto nuestra peregrinación terminará;
pronto nuestros felices corazones se estremecerán
con la melodía de la paz. 

Robert Lowry, 1864 (Trad. Antonio Erena)