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domingo, 26 de abril de 2026

Profesiones 7 (pastor)

Anónimo, Nuestra Señora de la Cabeza (s. XVII), Real Academia de San Fernando, Madrid, inv. AC-00100
Leyenda: «Milagrosa Efigie de Nra. Señora de la Ca[be]za de Sierra / morena. El Emmo. S[r]. Carl. Borja con[ce]dio cien di[a]s de Indulg[A]. / rezando una Salve delante de [es]ta Di[v]in[a] Señora». (El texto debe referirse al cardenal Carlos de Borja y Centellas, 1663-1733, quien fue abad de Alcalá la Real).

Estando un pobre pastor
en el rebaño con sus ovejas
una campana sintió
y con fatiga logró dar con ella.
Era Juan de Rivas
natural de Colomera
se le apareció la Virgen
en el hueco de una piedra.
Sin parar de contemplar
él se creía que era un ensueño
y aunque temblando su voz
estas palabras le iba diciendo.
Pues dime quién eres
que se me espeluzna el vello
si eres obra del Señor
si eres ser que ha bajado del Cielo.
La Virgen por convencerlo
le sanó un brazo que tenía enfermo
y como pago al favor
a Juan de Rivas dio este mandamiento.
Anda ve a Andújar
y dile al Ayuntamiento
que me hagan una ermita
en lo alto de este cerro.

«Aparición de la Virgen de la Cabeza» (letra de la canción popular de Andújar), en María Dolores de Torres (Lola Torres), Cancionero Popular de Jaén, IEG, 1972, p. 441.

lunes, 6 de abril de 2026

Ayer y hoy 46

Juan Moreno de Tejada (atrib., sobre dibujo de Luis Paret), Emblema de la Maestranza de Caballería de Sevilla, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inv. GR-1301
Cada año se da un paso más; cada temporada, unos pocos avisan de que ese no es el camino, de que el apoyo a la tauromaquia no supone que valga todo para defenderla de sus enemigos, de que esa avalancha de espectadores jaraneros que buscan amortizar el precio de la entrada con la concesión volcánica de trofeos no es la solución. Es más, ese enjambre de pañuelos que blanquea los tendidos puede ser la antesala de una muerte de éxito, esa que esperan, como depredadores al acecho, quienes son conscientes de que esos ‘aficionados modernos’ abandonarán las plazas el día que la seriedad dé paso a un simulacro de corrida y buscarán otro espectáculo más divertido.

Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.

Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.

Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.

O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.

El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.

Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.

Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.

¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.

La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…

Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.

Antonio Lorca, «La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)», El País, 06.04.26

domingo, 5 de abril de 2026

miércoles, 1 de abril de 2026

Miércoles Santo 2026

Joaquín Sorolla, Nazareno (Sevilla, 1914), Museo Sorolla, Madrid, inv. 10926

Semana Santa en el Sur,
primavera de recuerdos
mientras se acercan los pasos
devotos de un nazareno.
Cádiz se pone a cantar
y entona por sus callejas
una saeta que trae
aires de La Habana Vieja.
Granada, sombra que espera
al Cristo de los Gitanos.
Sacromonte tú lo llevas
en la palma de tus manos.
Engalanada está Córdoba,
olor a incienso y a flores,
por su noche se pasea
la Virgen de los Dolores.
Málaga Cristo de Mena,
Cristo de pasión viviente,
gotas de cera que caen
de los cirios penitentes.
Barrio de San Sebastián,
iglesia de Santiago,
Almería está en la calle,
la Soledad va llorando.
¡Ay Jesús de los Descalzos!
Jaén busca en ti consuelo,
clavel que a tus pies florece,
luz que alumbra sus anhelos.
Huelva caminando sola
ya le habla al Prendimiento,
verso a verso, ola a ola,
el fandango es su lamento.
Y Sevilla,
Sevilla como un espejo,
como un gran sueño que avanza,
la luna guía al cortejo,
el Gran Poder, la Esperanza.
Semana Santa en el Sur,
primavera de recuerdos,
de lágrimas que se pierden
por las orillas del tiempo.
 
Manuel Carlos Sáenz, "Semana Santa en el Sur", Jaén Hoy (diario online), 31.03.26

viernes, 16 de enero de 2026

Bailando 15 (corro)

Baile en corro, viñeta en el manuscrito de La ciudad de Dios de San Agustín, traducción de Raoul de Presles, t. II, lib. XI a XX (1475-1500), Biblioteca Municipal de Nantes. Ms 181, f. 21r (detalle), en BnF Gallica (página web)
Para la fiesta de San Anton se llevaba á la yglesia quatro achas de cera, las quales ardían delante de un altar de la capilla de Santo Anton en dos candeleros de palo, á la víspera de la vigilia y otro dia de la fiesta á todas las horas; y como luego venia la fiesta de Santa Maria de la Purificación, para esta fiesta daba la yglesia mayor al señor Condestable y á la señora Condesa y á Doña Guiomar Carrillo y á las otras señoras candelas blancas, salvo que las que daban á él y á la señora Condesa eran mayores que las otras, y ponían en ellas sus armas para la procesión, y en este dia el señor Condestable con todas las señoras iba á nona, porque este dia es el primero dia de nona y hay perdones.

                                           *****

Y desque la dicha Señora nació, todo el dia y toda la noche nunca las campanas cesaron de repicar de la dicha ciudad, que no parecia sino que todo el estruendo é alegría del mundo estaba dentro de ella; é desque vino la noche el Comendador de Montizon, hermano del dicho Señor, del un cabo con fasta dozientos cavalleros christianos, y de la otra parte el asistente Fernando de Villafañe con otros dozientos cavalleros moriscos con barbas postizas y tiznadas, con muchas  trompetas y atavales, y añafiles, con muchas antorchas y faraones, andovieron corriendo, y dando gritos por todas las calles, y vinieron delante de la posada del señor Condestable, estando él con otros muchos cavalleros alto en la torre de ella mirando, y alli escaramuzando un rato y faziendo muchos juegos de guerra. Y esto fecho descavalgaron y entraron en palacio do tantas serian las gentes y danzas, y corros y bayles y juegos y momos y personages y de tantas maneras, que no se daban lugar unos á otros, y todos andaban como locos de plazer. Los cuales plazeres, alegrías, corros y juegos duraron y fueron continuados de su propia voluntad de la gente por ocho dias continuos ó mas, que otra cosa no se facia ni trataba, ni veriades por la dicha ciudad sino plazeres y fiestas y juegos y alegrías de muchas maneras.

«Relacion de los fechos del mui magnifico é mas virtuoso señor el señor don Miguel Lucas, mui digno condestable de Castilla», ed. Pascual de Gayangos, Memorial Histórico Español, Academia de la Historia, Madrid, 1855, págs. 168-169 y 263.

martes, 6 de enero de 2026

Revelación

Maestro de Covarrubias, Tríptico de la adoración de los Reyes Magos, finales s. XV - principios s. XVI, colegiata de San Cosme y San Damián, Covarrubias, fuente: Santa María la Real (página web)
El tríptico en Flemish Art in Spain (página web)

lunes, 5 de enero de 2026

Caminito de Belén

Los Magos de Oriente (y Occidente), caricatura creada por el autor con ChatGPT, 05.01.26
Es María la concha de nácar,
fuente de agua fina, vaso de cristal
y escalera por donde se sube
a la gloria eterna de Dios a gozar.
Y escalera por donde se sube
a la gloria eterna de Dios a gozar.
Una estrella los guió,
tres Reyes buscando un rey,
una estrella los guió,
a la puerta de la choza
donde la Virgen parió.

Una letra de "Los campanilleros" (procedente de los auroros o grupos musicales nocturnos que anunciaban el Rosario de la Aurora), en María Dolores de Torres (Lola Torres), Cancionero Popular de Jaén, IEG, 1972, p. 528.

Los disidentes del este de Europa y de Rusia descubrieron con amargura en los años noventa que después del comunismo lo que venía era un capitalismo sin ley, del que se beneficiaban sobre todo los antiguos dirigentes comunistas. En China, se ha comprobado que capitalismo y comunismo, aquellos grandes enemigos de la Guerra Fría, son perfectamente compatibles, a condición de que se prescinda de la democracia. Y no parece que la democracia sea ahora una prioridad, aunque sí una molestia, para las oligarquías que en Estados Unidos controlan desde el Tribunal Supremo hasta la más vil y banal de las redes sociales. Así que no nos queda más remedio que hacernos de nuevo antimperialistas, y esta vez no contra uno, sino contra tres imperios, dotados cada uno de unas capacidades de vigilancia, control y destrucción que no habían existido nunca.

Antonio Muñoz Molina, «Contra el imperio», El País, 31.01.26 (fragmento final)

jueves, 25 de diciembre de 2025

Feliz Navidad 2025 4

Acuarela creada por el autor con Chat GPT sobre fotografía del barro de José Risueño, Descanso en la huida a Egipto (1712-32, Casa Grande de las Escuelas del Ave María, Granada), tomada en la exposición "José de Mora. El barroco espiritual", catedral de Granada, 18.12.25

lunes, 8 de diciembre de 2025

lunes, 24 de noviembre de 2025

Mondo brutto 31

Una multitud se dirige por Gran Vía hacia Cibeles para ver el encendido de las luces navideñas, Madrid, foto: Antonio Erena, 22.11.25

María de Orube no puede salir de su casa porque el propietario del edificio ha quitado la rampa que le permitía a ella superar con su silla de ruedas el obstáculo de los escalones del portal. Tampoco puede descansar muchas veces, por el ruido constante de las obras de reforma en los pisos contiguos, y porque la sobresaltan con frecuencia las llamadas y mensajes de los propietarios impacientes por que se marche de esta casa que ha sido la suya desde que era niña, porque el edificio entero lo hizo construir su abuelo en 1928, aunque ella tiene un contrato de alquiler. Es uno de esos edificios nobles del último tramo de la Gran Vía, los que se abren a la bella perspectiva de la plaza de España y de la única periferia no horrenda de Madrid, la que da al Campo del Moro y a la Casa de Campo, y termina en el horizonte azulado del Guadarrama, en el que parece que quedó impresa para siempre la mirada de Velázquez.

En la plaza de España y en los alrededores del Palacio de Oriente se terminó hace pocos años una reforma paisajista de extraordinaria sensibilidad, poblando de plantas autóctonas y de paseos propicios a las caminatas lo que había sido uno de los espantos usuales del urbanismo español, las rampas y avenidas como autopistas que fragmentaban ese espacio de la ciudad y lo hacían invivible e incaminable, y además abolían las vistas que ahora se abren en abanico hacia la calle Ferraz y el templo de Debod, en ese cerro ahora casi campestre donde estuvo hasta el verano de 1936 el cuartel de la Montaña. La reforma hacía posible la secuencia de un paseo por el presente y la naturaleza y además por el tiempo, porque los edificios históricos despliegan ante la mirada una amplitud de más de dos siglos. Arropado por árboles y plantas silvestres, el monumento a Cervantes ya no quedaba perdido como en una desolación de extrarradio. En un ejercicio de la usual brutalidad municipal, el Ayuntamiento derechista de Madrid impuso un gran espacio vacío y sin árboles que ocupa una gran parte de la plaza, y que se alquila para ferias y celebraciones privadas. También impusieron casi a última hora una bandera gigante y un mástil como de cohete espacial de Elon Musk, a fin de informar de que Madrid está en España —y no en Venezuela, supongo—.

No sé si María de Orube puede ver la mancha verde de la plaza de España desde alguna de las ventanas de su casa. Lo que es improbable es que pueda seguir mucho tiempo viviendo en ella. Los nuevos propietarios del edificio, hasta hace poco ocupado por vecinos tan de siempre como María, lo están reformando para dedicarlo entero al alquiler de pisos turísticos. Por ahora carecen de licencia, y en teoría todos los alquileres son de temporada. Pero María oye subir y bajar a cada momento los ascensores, y las voces de gente que llega o sale a deshoras o celebra fiestas hasta la madrugada, y se habrá acostumbrado a ese ruido ominoso que ya es uno de los rasgos acústicos de esta época en las ciudades, el de las ruedas de las maletas que rebotan por las aceras y luego por los corredores de los edificios invadidos.

En un reportaje sobre ella, acompañado por fotos elocuentes de Álvaro García, Álvaro Sánchez-Martín cuenta el cruce de trampas legales y simple negligencia y corrupción con que el Ayuntamiento y la Comunidad están favoreciendo la codicia de los grandes propietarios y los fondos financieros para expulsar de sus viviendas a vecinos que pagan con puntualidad su alquiler y tienen contratos legítimos. Hay una ley de la Comunidad de Madrid llamada de alquileres de temporada, supuestamente ideada para evitar ocupaciones de unos días. Pero la ley tiene una trampa, y es que no indica el tiempo mínimo que se considera temporada, de modo que puede ser lo mismo unos meses que una semana o un día. Cuando María pidió que repusieran la rampa para su silla de ruedas, la respuesta de la propiedad fue terminante: “Si no te gusta, te vas”.

La pregunta es adónde. El Ayuntamiento de Madrid tiene un llamado Plan Reside, cuya finalidad parece ser expulsar a los ya residentes para que turistas con mucho dinero puedan residir en las viviendas desalojadas por ellos. María de Orube tiene 82 años espléndidos, con un pelo blanco luminoso y un cara de gran firmeza ósea, y si se mueve en silla de ruedas no es por una prematura fragilidad de los años, sino porque en 2006 tuvo la mala suerte de encontrarse en la Terminal 4 de Barajas el día en que los criminales de ETA pusieron una bomba, con el gran logro patriótico de matar a dos trabajadores inmigrantes. Uno supondría que la condición de víctima del terrorismo le aseguraría al menos una cierta estabilidad, un grado suficiente de protección en la vida. Pero su indefensión contra el atentado de hace 20 años es muy parecida a la que sufre contra los buitres inmobiliarios que quieren despojarla de un derecho casi tan valioso como el de la vida, tan elemental como el derecho al alimento o la salud, el simple derecho a un refugio personal y seguro contra la intemperie.

Para los ancianos, los enfermos, los discapacitados, los niños, las mujeres embarazadas, los pobres, los sintecho, las personas de alma frágil, una ciudad como Madrid es cada día más inhabitable. Hasta los pájaros y los perros huyen despavoridos del escándalo de los coches y las motos trucadas para irritar más los oídos. Los repartidores de paquetes o de comidas van de un lado a otro sin sosiego en la confusión del tráfico, en la prisa despiadada de las aceras. A las tiendas se les permite mantener a todo volumen la calefacción o el aire acondicionado y las puertas de par en par, con objeto de favorecer más aún el despilfarro de energía. María de Orube, que ha vivido siempre en la Gran Vía, cuando logre salir a la calle no reconocerá nada, como si se viera por error en un país extranjero o futuro. Hay una extraña capacidad española para borrar cualquier rastro del pasado inmediato, una vocación no ya de amnesia sino de cruda lobotomía pública. La Gran Vía que ven los ojos de una persona de su edad es una especie de zafio shopping mall al aire libre, al aire contaminado del tráfico, atufado por los olores de comida basura. Sin políticas serias de vivienda de alquiler social una reforma tan admirable como la de la plaza de España es un acicate para los propietarios de los edificios próximos y una nueva posibilidad gratuita de ocio para los privilegiados.

Quien se siente amenazado por la ciudad privatizada e inhóspita, el viejo, el discapacitado, la embarazada, el que ha de moverse en silla de ruedas y no para de encontrar obstáculos, tienen el reflejo de salir huyendo, de esconderse en el lugar seguro, en el sagrado de su casa. Recluida en ella, María de Orube podrá permitirse el recuerdo de una Gran Vía vecinal y civilizada, con las cafeterías de aire americano, las marquesinas iluminadas y los carteles gigantes de los cines, la Gran Vía de aquellas mujeres enlazadas alegremente del brazo que retrató Català-Roca en una foto memorable de los años cincuenta. Cada uno tiene derecho a su propia forma de nostalgia, igual que a la atmósfera particular de su casa, construida a lo largo de los años con detalles que son como los hilos con que un gusano labra su capullo de seda. Pero a María, igual que a tantos como ella, ya no le queda ni esa madriguera sin la que no es posible la vida. En el techo se anuncian las humedades de una piscina ilegal construida en la última terraza del edificio. Cada llamada de teléfono, cada ruido en la escalera, en el ascensor, es una amenaza. Más grave que no tener dónde caerse muerto es no tener dónde caerse vivo.

Antonio Muñoz Molina, «Quién quedará viviendo aquí», El País, 22.11.25

sábado, 18 de octubre de 2025

Lucas (2)

Vasco de la Zarza, detalle del paño de San Lucas en el monumento funerario de Alonso Fernández de Madrigal, el Tostado, trasaltar de la catedral de Ávila, foto: Antonio Erena, 22.08.25
     La diferencia que hay entre vuestros viajes y los nuestros es que vosotros tenéis muchos puntos a que concurrir, porque tenéis infinitas comunicaciones; pero ¿qué nos importa a nosotros no tener más que uno, si este punto es Granada, que vale más que toda España junta? Otra diferencia hay y es que vosotros elegís para viajar todo el verano o una parte cualquiera de él. En Jaén hay una época en la cual sería un crimen faltar de la ciudad: ésta es el 15 de agosto. El 15 de agosto es el día de la feria y la feria es en Jaén la fiesta principal o más bien la única[1]. De la feria se está hablando desde que se concluye hasta que vuelve; para la feria son las promesas de un traje a la esposa o a la hija; de un juguete al niño; la feria es la ocasión que se elige para premiar al joven estudioso o a la niña aplicada; la feria es el toque de llamada que reúne en Jaén a los vendedores de torrados[2] y pasas, de rosquillas, de anises, de telas, de juguetes, de cereales y de ganados; la que convoca a los ricos de los pueblos de la comarca y a los jóvenes más distinguidos de la provincia; la feria es la cita más segura de los amantes ausentes; la feria, en fin, es la que trae a Jaén una compañía de cómicos que han pasado de la categoría de aficionados a la de cómicos de la legua. ¿Cómo faltar de Jaén en una época tan notable?[3] Por esto unos hacen los viajes con mucha anticipación para estar aquí con tiempo; y los que lo han hecho más tarde se han despedido de nosotros para el 15 de agosto. Para esta época volverán las de Pr...o de su viaje a Granada y Málaga, y las de Gal...z  de su viaje a Martos. Para esta época se espera a muchas personas notables y también a un íntimo amigo tuyo que está enlazado con una de las principales familias de Jaén. Yo, sin embargo, dejaría la ponderada feria por pasar en Madrid el 14 y 15 de agosto, aunque hubiera de volverme después[4]. Y eso que este año la feria ha de dejar nombre en Jaén[5]. Así es que los giennenses están hablando de la feria desde que se levantan hasta que se acuestan. Nadie se acuerda ni de la carestía del pan, ni de la ley monetaria, ni de la cuestión de palacio, ni de apertura de Cortes, ni del lenguaje de la prensa, ni de las negociaciones con Roma, ni de nuestros triunfos en Portugal, ni de la tranquilidad del país, ni de que somos felices; nadie se acuerda de otra patria que la individual, y esto en lo que tiene relación con el gozo de los sentidos[6]. El asunto de las conversaciones son los proyectos de paseo en la plaza de San Francisco; la reunión en el teatro de la Audiencia; las probabilidades de bailar, por primera vez en Jaén, las contradanzas americanas en casa de las señoras de Ar...a, de Mo...a, de Gal...z; de oír algunas piezas musicales en casa del marqués de N.; y, sobre todo, de contemplar entusiasmados el calor, la serenidad, la ligereza, la habilidad de la cuadrilla que a las órdenes inmediatas del Camará ha de lidiar diez y ocho toros, y alguno de gracia, en las tres tardes de función con que se ha de inaugurar la nueva plaza de toros[7]. Y ahora que hablo de esto no quiero pasar adelante sin destruir una voz que ha corrido por Jaén de que los toreros eran como los cómicos, de afición. Me consta, sé de positivo, doy fe que esto es una impostura. El espada ajustado para las funciones ha lidiado en las mejores plazas y las más acreditadas ganaderías, y tiene confianza en su tauromáquica ciencia, que le harán justicia sin tener que valerse como Montes, el Chiclanero y Cúchares del miserable ardid de dar una onza de oro a los periodistas sólo porque los alaben. El verdadero mérito no usa de estas triquiñuelas. ¡Quién había de creer estos ardides de Paquillo y de Redondo! ¡Picarillos!

     Ya están pedidos todos los billetes para las corridas; pero si quieres venir no te apures por eso: tengo muchos amigos accionistas y me han ofrecido cada uno dos billetes[8]. Me abruman con tanta generosidad. Les doy anticipadas gracias. Las funciones serán dignas de verse porque los empresarios no escasean gastos y quieren deslucir a las brillantes corridas que se van a celebrar en estos días en Andújar y Úbeda. Buenas ganaderías, excelentes caballos, buen servicio de la plaza, hábiles lidiadores... Considera si con tales medios faltara alegría, algazara, voces, suertes arriesgadas, lances difíciles, golpes, atropellos, aplausos, exclamaciones, saludos, premios a los lidiadores y todo lo que da vida y animación a estas fiestas, que todo español debe celebrar, siquiera como a mí me sucede, no me guste ir a ellas. Vente pues, y aunque no sea otra cosa, estaremos a la puerta para ver entrar la gente; y después en el arrastradero para ver sacar los toros. Algo es algo.

El Amigo Ausente (Antonio Almendros Aguilar), «Carta de un amigo que está de viaje a otro que está en Madrid. Andalucía siglo XIX», en El Guadalbullón, periódico científico, agrícola, literario e industrial, Jaén, Tomo II, Núm. 16, 01.07.1847, págs. 242-244 (actualización y notas: Antonio Erena).

[1] La feria de Agosto de Jaén fue languideciendo hasta desaparecer a mediados del siglo pasado, siendo sustituida por la actual de San Lucas, nacida a principios del siglo XIX como simple feria de ganado.
[2] Garbanzos tostados, antes tan apreciados y ya casi desaparecidos de los bares y fiestas andaluzas.
[3] Todo esto que cuenta el autor ha venido sucediendo hasta tiempos bien recientes, dada la ausencia de espectáculos y entretenimientos de cualquier tipo en la capital de la provincia y alrededores.
[4] Madrid celebraba y celebra en estas mismas fechas las fiestas de la Virgen de la Paloma, que tan conocidas se harían años después gracias a la famosa zarzuela.
[5] Por la nueva plaza de toros, que veremos a continuación.
[6] Todos temas de actualidad cuando escribe el autor, entre ellos la negociación del concordato entre España y la Santa Sede, firmado en 1851.
[7] Se inauguró, efectivamente, el 15 de agosto de 1847; luego de su derribo, sobre su solar se construyó la actual, cuya primera corrida se celebró el 18 de octubre de 1960, con la plaza aún sin terminar.
[8] La afición giennense a los toros, como la del propio autor, nunca fue muy entusiasta, siempre han sobrado entradas para las corridas; por ello se las ofrecen sus «amigos accionistas», pero no de balde, claro. Todo ello es de ver en el extenso comentario.

jueves, 21 de agosto de 2025

Twins 4

San Bonoso y San Maximiano (tomados erróneamente por San Servando y San Germán), Isbilya Subastas, 2019
Himno de los Santos Patronos de Arjona del maestro Bonoso Baena (YouTube)

Gloria, gloria
a Bonoso y Maximiano,
héroes invictos
de la ley de Dios.
 
Gloria en ellos 
al nombre de cristiano
que triunfo dieron
al morir los dos,
al morir los dos, 
al morir los dos.
 
Vivan los santos
patronos de Arjona,
cuyas banderas 
nos cubrieron al nacer.
 
Cantemos gozosos,
cantemos triunfantes 
y vivamos siempre 
en una misma fe.
 
Cantemos gozosos,
cantemos triunfantes 
y vivamos siempre 
en una misma fe.
 
Cristóbal Segovia Valero, "Himno de los Santos Patronos de Arjona", con música del maestro Bonoso Baena Córdoba, creado para el reestreno en 1913 de la obra teatral La comedia de los santos de 1828.