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lunes, 6 de abril de 2026

Ayer y hoy 46

Juan Moreno de Tejada (atrib., sobre dibujo de Luis Paret), Emblema de la Maestranza de Caballería de Sevilla, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inv. GR-1301
Cada año se da un paso más; cada temporada, unos pocos avisan de que ese no es el camino, de que el apoyo a la tauromaquia no supone que valga todo para defenderla de sus enemigos, de que esa avalancha de espectadores jaraneros que buscan amortizar el precio de la entrada con la concesión volcánica de trofeos no es la solución. Es más, ese enjambre de pañuelos que blanquea los tendidos puede ser la antesala de una muerte de éxito, esa que esperan, como depredadores al acecho, quienes son conscientes de que esos ‘aficionados modernos’ abandonarán las plazas el día que la seriedad dé paso a un simulacro de corrida y buscarán otro espectáculo más divertido.

Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.

Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.

Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.

O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.

El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.

Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.

Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.

¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.

La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…

Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.

Antonio Lorca, «La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)», El País, 06.04.26

jueves, 12 de marzo de 2026

Lecturas 26

Voltaire, Cándido o el optimismo, colección Millenium, 56, El Mundo, Unidad Editorial, 1999
Los ingenuos. Los frágiles. Las almas cándidas. Esos a los que llaman flojos y tibios y buenistas y cosas peores. Los que no gritan. Los que escuchan. Los que se ponen en la piel de otros, a los que no conocen. Los que cuidan y preguntan qué tal estás con una curiosidad sincera. Los honestos que van de frente y sin doblez. Los que se revuelven aunque les critiquen, porque siempre critican. Los que hacen aquello que creen que tienen que hacer.

Los que dudan y, en cambio, tienen clara la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Los que hacen preguntas pero no son equidistantes: los que se hacen preguntas para no ser equidistantes. Los que podrían dormir tranquilos y, sin embargo, se desvelan. Los que sufren y conviven con un malestar que no es por ellos, o no es solo por ellos, sino que es también por los demás. Los que se atreven a decir no estoy bien y algo me pasa. Los que se inquietan por la deriva del mundo. Los que saben dónde está la injusticia, y se rebelan.

Los que discuten que siempre gane el más fuerte y el que más se aproveche. Los que piensan que sirven de algo sus pequeños gestos, sus gestos minúsculos que no importan a nadie, y construyen a su alrededor un lugar pequeño pero seguro, un refugio sin algoritmos. Los discretos. Los que bailan. Los que se ríen. Los que no pasan los días enfadados, ahogados por la bilis de sus reproches. Los que se dan cuenta de sus rencores y saben qué hacer con la rabia. Los que conocen su sitio y desde qué altura han de mirar a los demás.

Los que tratan de cambiar algo por mucho que asuman que el mundo más global lo dominan en realidad muy pocas manos. Los que confían en la condición humana y se acuerdan de que, incluso tras el espanto de la Segunda Guerra Mundial, Camus escribió de la solidaridad entre los hombres y se congratuló de quienes cumplieron con su deber, más allá de su ideología. Los que tienden la mano. Los que no lo dan todo por perdido porque distinguen el realismo de la resignación.

Los que oyen el griterío y piensan que aun así vale la pena. Los que recuerdan, ahora más que nunca, que la alegría se ha vuelto revolucionaria, aunque no llegue a serlo tanto como otro principio sencillo y universal: tratar de ser buena gente.

José Luis Sastre, «Ser buena gente», El País, 11.03.26.

martes, 3 de marzo de 2026

Desolación 25

Jan Steen, The Effects of Intemperance (Las consecuencias de los excesos, 1663-1665), National Gallery, Londres

Las botellas que llevan 15 años abasteciendo de agua potable a Bernuy-Zapardiel (Ávila, 90 habitantes) sirven incluso al vaciarse: se rellenan del imbebible líquido que sale del grifo y acaban en los umbrales de las puertas para que los perros no meen en ellas. Los vecinos se han acostumbrado al camión que cada 15 días reparte palés de botellas porque el suministro está contaminado por nitratos y arsénico, cuya concentración en los acuíferos de Castilla y León supera a menudo un porcentaje crítico. Un estudio del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, publicado por el Ministerio de Sanidad, indica que en 2024 hubo 195 pueblos afectados, lo que alcanza a 33.168 habitantes. Las plataformas vecinales y los ecologistas advierten de que, además de los plaguicidas y fertilizantes, la proliferación de macrogranjas porcinas y plantas de biogás y sus purines asociados pueden agravar el problema.

Huele mal. El viento mueve el hedor de las cercanas granjas de cerdos por las calles vacías de Bernuy, donde solo hay unas almas en el bar. El camarero, Luis Encinas, de 52 años, comenta que ya antes de rebasar los niveles actuales “el agua sabía a cloro que jodía”. Su parroquiano Miguel Ángel González, de 50, corta tortilla y chorizo con una navaja y menciona el arsénico —“ya nos hemos acostumbrado”— antes de dirigirse a su garaje, donde infinidad de botellas esperan turno. “Somos cinco y se beben sin querer”. Con el vino, bromea, no hay fallo.

La peste se intensifica cerca de la laguna de Lavajuelo, entre los pueblos abulenses Arévalo (8.200 habitantes) y Aldeaseca (210), al norte de la provincia, donde las lluvias invernales han resucitado una balsa antaño desecada para ganar terreno agrícola. Luis Martín, ornitólogo, otea tras su telescopio con la nariz arrugada y señala una de las aún pequeñas granjas de cerdos, anticipo de las venideras cuando avancen los tres proyectos en marcha de plantas de biogás, una energía verde que emana del tratamiento de purines y restos orgánicos o cadáveres de animales. Pocos empleos, mucha potencial afección medioambiental, resume Martín, molesto con la ubicación de esas instalaciones: una loma cuyas aguas resbalan hacia esa laguna, donde las precipitaciones. que se contaminan también, recalan en los acuíferos subterráneos.

Manuel Iglesias, geólogo por la Universidad de Salamanca, afirma que las macrogranjas “son un problema por el exceso de deshechos, los acuíferos son difíciles y el del Duero tiene zonas más permeables y menos permeables”, de modo que según donde acaben los purines pueden perjudicar más o menos a estas balsas subterráneas. “En la huerta siempre se ha echado la mierda de los marranos pero depende de lo superficial que sea el acuíferos y que haya ríos, la clave es el control”, resume.

“NoMetaNo”, reza una pintada en un muro de una fábrica contigua, como protestan muchas asociaciones en la comunidad donde hay ya tramitándose hasta 95 de estas instalaciones y unos cinco millones de cerdos, el doble que personas, con decenas de macrogranjas en tramitación. “Las plantas de biometano van a centralizar toda la mierda y contaminar con miles de camiones que traerán purines de otros lados”, censura Martín. Su compañero de lucha Agustín Canales, de 57, lamenta que en Arévalo, donde a veces se libran de agua con concentración 50 miligramos por litro que marcan el límite aceptable, mucha gente compra garrafas porque no se fía. “Hay Ayuntamientos que conservan la dignidad y defienden a los vecinos y otros que se venden y nos enfrentan, son correligionarios”, reprueba. Su municipio, gobernado por el PP, como la Junta, promulgó una moción contra esos proyectos, aunque estos activistas temen que ceda porque los echaron del último Pleno.

“Cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente”, aseguró el alcalde, Vidal Galicia, a quien ahora los carteles reivindicativos del colectivo, pegados sobre anuncios de eventos taurinos, le recuerdan la frase con ilustraciones de ríos contaminados y peces muertos. Aurora Vilarino, de la coordinadora de Stop Biogás España, Stop Biogás Castilla y León y presidenta de la asociación de vecinos de Milagros (Burgos, 420 habitantes), lo resume así: “Estos proyectos son una espiral donde unos pocos ganan y los demás perdemos calidad de vida y futuro sostenible. Los políticos deben defender nuestro territorio, no venderlo. Somos personas viviendo en territorio, no territorio”. Koldo Hernández, coordinador de Agua en Ecologistas en Acción, esgrime que “es algo recurrente que afecta al medio ambiente, a la salud y a la calidad de vida, urge reducir la contaminación para evitar que la solución sea la resignación o que el arreglo recaiga en los sistemas de potabilización de pequeños Ayuntamientos sin recursos”.

La también activista arevalense Blanca Alonso, de 59, celebra el éxito de las movilizaciones, con 4.300 firmas contra el biogás y manifestaciones con 800 personas, pero lamenta que los empresarios y hosteleros, pese a que el combo de cerdos y biometano no los beneficia, “tienen miedo a posicionarse”. “Vamos a presentar un contencioso-administrativo para intentar parar las licencias”, agrega. Su colega Sara Martín, de 54, destaca las infecciones oculares que ella y los hijos de unos amigos, con quienes no habían hablado del tema hasta que les sucedió lo mismo, sufrieron a raíz del agua de la ducha: “El médico me recetó colirios y me reconoció que podría venir por ese motivo, llevo 20 años cocinando con agua embotellada, 400 euros anuales, porque las tuberías de mi casa nueva cogieron color ¡y eso es lo que nos bebemos”. El grupo llama a la movilización: “Hay gente que dice ¿Por qué os movéis si ya está hecho? Para que vean que no concordamos”.

«La Ávila que no puede beber agua del grifo por la contaminación de los acuíferos: “Se va a agravar por las macrogranjas” Al menos 195 pueblos de Castilla y León carecieron de suministro de agua potable en 2024 por la agricultura intensiva y la proliferación de purines del creciente sector porcino», Juan Navarro, El País, 02.03.26

martes, 10 de febrero de 2026

Ayer y hoy 43 - Sin palabras 16

Comparecencia del alcalde de Ponferrada y sus concejales por el caso Nevenka, fuente: El País, 10.02.26
"La declaración completa del alcalde de Móstoles", Libertad Digital, 06.02.26 (YouTube)

Señores justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el alcalde de la villa de Móstoles.

Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo, capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armándonos contra unos pérfidos que, so color de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey; procedan Vuestras Mercedes pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentando a esto, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.

Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.

Móstoles, dos de Mayo de mil ochocientos ocho.

Andres Torrejón                         Simón Hernández

Bando de Andrés Torrejón y Simón Hernández, alcaldes de Móstoles, el 2 de mayo de 1808, fuente: "Museo de la Ciudad de Móstoles, Recorrido por la Historia de Móstoles", Ayuntamiento de la Villa de Móstoles (página web)

lunes, 24 de noviembre de 2025

Mondo brutto 31

Una multitud se dirige por Gran Vía hacia Cibeles para ver el encendido de las luces navideñas, Madrid, foto: Antonio Erena, 22.11.25

María de Orube no puede salir de su casa porque el propietario del edificio ha quitado la rampa que le permitía a ella superar con su silla de ruedas el obstáculo de los escalones del portal. Tampoco puede descansar muchas veces, por el ruido constante de las obras de reforma en los pisos contiguos, y porque la sobresaltan con frecuencia las llamadas y mensajes de los propietarios impacientes por que se marche de esta casa que ha sido la suya desde que era niña, porque el edificio entero lo hizo construir su abuelo en 1928, aunque ella tiene un contrato de alquiler. Es uno de esos edificios nobles del último tramo de la Gran Vía, los que se abren a la bella perspectiva de la plaza de España y de la única periferia no horrenda de Madrid, la que da al Campo del Moro y a la Casa de Campo, y termina en el horizonte azulado del Guadarrama, en el que parece que quedó impresa para siempre la mirada de Velázquez.

En la plaza de España y en los alrededores del Palacio de Oriente se terminó hace pocos años una reforma paisajista de extraordinaria sensibilidad, poblando de plantas autóctonas y de paseos propicios a las caminatas lo que había sido uno de los espantos usuales del urbanismo español, las rampas y avenidas como autopistas que fragmentaban ese espacio de la ciudad y lo hacían invivible e incaminable, y además abolían las vistas que ahora se abren en abanico hacia la calle Ferraz y el templo de Debod, en ese cerro ahora casi campestre donde estuvo hasta el verano de 1936 el cuartel de la Montaña. La reforma hacía posible la secuencia de un paseo por el presente y la naturaleza y además por el tiempo, porque los edificios históricos despliegan ante la mirada una amplitud de más de dos siglos. Arropado por árboles y plantas silvestres, el monumento a Cervantes ya no quedaba perdido como en una desolación de extrarradio. En un ejercicio de la usual brutalidad municipal, el Ayuntamiento derechista de Madrid impuso un gran espacio vacío y sin árboles que ocupa una gran parte de la plaza, y que se alquila para ferias y celebraciones privadas. También impusieron casi a última hora una bandera gigante y un mástil como de cohete espacial de Elon Musk, a fin de informar de que Madrid está en España —y no en Venezuela, supongo—.

No sé si María de Orube puede ver la mancha verde de la plaza de España desde alguna de las ventanas de su casa. Lo que es improbable es que pueda seguir mucho tiempo viviendo en ella. Los nuevos propietarios del edificio, hasta hace poco ocupado por vecinos tan de siempre como María, lo están reformando para dedicarlo entero al alquiler de pisos turísticos. Por ahora carecen de licencia, y en teoría todos los alquileres son de temporada. Pero María oye subir y bajar a cada momento los ascensores, y las voces de gente que llega o sale a deshoras o celebra fiestas hasta la madrugada, y se habrá acostumbrado a ese ruido ominoso que ya es uno de los rasgos acústicos de esta época en las ciudades, el de las ruedas de las maletas que rebotan por las aceras y luego por los corredores de los edificios invadidos.

En un reportaje sobre ella, acompañado por fotos elocuentes de Álvaro García, Álvaro Sánchez-Martín cuenta el cruce de trampas legales y simple negligencia y corrupción con que el Ayuntamiento y la Comunidad están favoreciendo la codicia de los grandes propietarios y los fondos financieros para expulsar de sus viviendas a vecinos que pagan con puntualidad su alquiler y tienen contratos legítimos. Hay una ley de la Comunidad de Madrid llamada de alquileres de temporada, supuestamente ideada para evitar ocupaciones de unos días. Pero la ley tiene una trampa, y es que no indica el tiempo mínimo que se considera temporada, de modo que puede ser lo mismo unos meses que una semana o un día. Cuando María pidió que repusieran la rampa para su silla de ruedas, la respuesta de la propiedad fue terminante: “Si no te gusta, te vas”.

La pregunta es adónde. El Ayuntamiento de Madrid tiene un llamado Plan Reside, cuya finalidad parece ser expulsar a los ya residentes para que turistas con mucho dinero puedan residir en las viviendas desalojadas por ellos. María de Orube tiene 82 años espléndidos, con un pelo blanco luminoso y un cara de gran firmeza ósea, y si se mueve en silla de ruedas no es por una prematura fragilidad de los años, sino porque en 2006 tuvo la mala suerte de encontrarse en la Terminal 4 de Barajas el día en que los criminales de ETA pusieron una bomba, con el gran logro patriótico de matar a dos trabajadores inmigrantes. Uno supondría que la condición de víctima del terrorismo le aseguraría al menos una cierta estabilidad, un grado suficiente de protección en la vida. Pero su indefensión contra el atentado de hace 20 años es muy parecida a la que sufre contra los buitres inmobiliarios que quieren despojarla de un derecho casi tan valioso como el de la vida, tan elemental como el derecho al alimento o la salud, el simple derecho a un refugio personal y seguro contra la intemperie.

Para los ancianos, los enfermos, los discapacitados, los niños, las mujeres embarazadas, los pobres, los sintecho, las personas de alma frágil, una ciudad como Madrid es cada día más inhabitable. Hasta los pájaros y los perros huyen despavoridos del escándalo de los coches y las motos trucadas para irritar más los oídos. Los repartidores de paquetes o de comidas van de un lado a otro sin sosiego en la confusión del tráfico, en la prisa despiadada de las aceras. A las tiendas se les permite mantener a todo volumen la calefacción o el aire acondicionado y las puertas de par en par, con objeto de favorecer más aún el despilfarro de energía. María de Orube, que ha vivido siempre en la Gran Vía, cuando logre salir a la calle no reconocerá nada, como si se viera por error en un país extranjero o futuro. Hay una extraña capacidad española para borrar cualquier rastro del pasado inmediato, una vocación no ya de amnesia sino de cruda lobotomía pública. La Gran Vía que ven los ojos de una persona de su edad es una especie de zafio shopping mall al aire libre, al aire contaminado del tráfico, atufado por los olores de comida basura. Sin políticas serias de vivienda de alquiler social una reforma tan admirable como la de la plaza de España es un acicate para los propietarios de los edificios próximos y una nueva posibilidad gratuita de ocio para los privilegiados.

Quien se siente amenazado por la ciudad privatizada e inhóspita, el viejo, el discapacitado, la embarazada, el que ha de moverse en silla de ruedas y no para de encontrar obstáculos, tienen el reflejo de salir huyendo, de esconderse en el lugar seguro, en el sagrado de su casa. Recluida en ella, María de Orube podrá permitirse el recuerdo de una Gran Vía vecinal y civilizada, con las cafeterías de aire americano, las marquesinas iluminadas y los carteles gigantes de los cines, la Gran Vía de aquellas mujeres enlazadas alegremente del brazo que retrató Català-Roca en una foto memorable de los años cincuenta. Cada uno tiene derecho a su propia forma de nostalgia, igual que a la atmósfera particular de su casa, construida a lo largo de los años con detalles que son como los hilos con que un gusano labra su capullo de seda. Pero a María, igual que a tantos como ella, ya no le queda ni esa madriguera sin la que no es posible la vida. En el techo se anuncian las humedades de una piscina ilegal construida en la última terraza del edificio. Cada llamada de teléfono, cada ruido en la escalera, en el ascensor, es una amenaza. Más grave que no tener dónde caerse muerto es no tener dónde caerse vivo.

Antonio Muñoz Molina, «Quién quedará viviendo aquí», El País, 22.11.25

sábado, 11 de octubre de 2025

Aniversarios 83

Antonio Almendros Soto, El arco de San Lorenzo, en Alfonso Sancho Sáez, Almendros Aguilar, una vida  y una obra en el Jaén del siglo XIX, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 1982, p. 47
R E A L E S   Ó R D E N E S .
     Excmo. Sr.: Vista la comunicación del Inspector de Antigüedades de la provincia de Granada solicitando la conservación de la capilla conocida con el nombre de Arquito de San Lorenzo, en la ciudad de Jaén, la cual parece se trataba de demoler por disposición del Municipio de aquella localidad:
     Vistos los informes que acerca de este particular emiten las Reales Academias de la Historia y la de Bellas Artes de San Fernando:
     Considerando que la capilla de que se trata ostenta una preciosa ornamentación de tracería gótica y alicatados moriscos, y que es una preciosa joya de arte encerrada dentro del torreón anejo al Arco de San Lorenzo:
     Considerando que al mérito artístico de la referida capilla va adherido el recuerdo de hechos históricos y fundaciones piadosas y venerandas, requisitos que exige la ley para que permanezcan incólumes fuera del alcance de impremeditadas mejoras los monumentos que atestigüen las glorias, la fé y la piedad de todos los pueblos civilizados;
   S. M. el Rey (Q. D. G.), de conformidad con lo informado por las citadas Reales Academias de la Historia y la de Bellas Artes de San Fernando, y con lo propuesto por la Dirección general de Instrucción pública, Agricultura é Industria, ha tenido á bien declarar monumento nacional, histórico y artístico, la capilla conocida con el nombre de Arquito de San Lorenzo, de la ciudad de Jaén, y disponer se solicite del Ministerio del digno cargo de V. E. la excepción de la venta de dicho edificio y la cesión del mismo á este de mi cargo para su entrega á la Comisión provincial de Monumentos de dicha ciudad, encargada de su conservación y custodia.
     De Real orden lo digo á V. E. para su conocimiento y efectos consiguientes. Dios guarde á V. E. muchos años.
Madrid 11 de Octubre de 1877.
                                                                                                            C. TORENO.

Sr. Ministro de Hacienda.

Informe que se cita en la anterior comunicación de la Academia
de la Historia.

     «Excmo. Sr.: Cumplo esta Real Academia la honrosa obligación de informar á V. E. acerca de si debe declararse monumento histórico y artístico el Arco de San Lorenzo, de la ciudad de Jaén; punto que somete á su dictamen la Dirección general de Instrucción pública en oficio de 25 de Setiembre próximo pasado.
     A la preciosa capilla que lleva el nombre vulgar de Arquito de San Lorenzo, según se expresa en su erudita representación de 25 de Agosto dirigida á Y. E. el Inspector de Antigüedades de la provincia de Granada D. Manuel Góngora, capilla que ostenta una preciosa ornamentación de tracería gótica y alicatados moriscos, y que es, propiamente hablando, una joya de arte encerrada dentro del adusto torreón anejo al Arco de San Lorenzo, va adherido el recuerdo del célebre Condestable Miguel Lucas de Iranzo, cuya entretenida ó interesante crónica publicó esta Real Academia hace algunos años.
     Después de la trágica muerte de aquel, acaecida en 1473 á consecuencia del motín de la plebe de Jaén contra los judíos refugiado en la Catedral, donde el generoso magnate quiso libertarlos; su familia, esto es, su virtuosa viuda y su hijo Don Luis, abrazó la vida religiosa, consagrándose a actos de caridad y devoción.
     Ella fundó el convento de Santa Isabel la Real de Granada, y pasó muchos años retirada en el de Santa Clara de Écija.
     El D. Luis, marino de los Reyes Católicos, dejando también el siglo, profesó en San Francisco del Monte, y fundó en Jaén el hospital de la Madre de Dios, posteriormente Casa de niños expósitos, la cual celebraba el culto en la capilla del Arco de San Lorenzo, objeto de este informe. Esta capilla fué enriquecida con muy indignes mercedes é indulgencias que para ella obtuvo de Su Santidad el Gran Capitán Gonzalo de Córdova, buen amigo del fundador. Después de ser capilla de aquel piadoso instituto, lo fué del primer Seminario conciliar del Obispado, establecido en aquel mismo edificio de la Casa de expósitos. Estas son, en relación sumarísima, las memorias del monumento que se intenta aniquilar. En él concurren todos los requisitos que señala la ley en los que quiere permanezcan incólume fuera del alcance de desatinadas mejoras de Autoridades populares poco ilustradas, de esas que, como dice el algente decreto de la República, «por un mal entendido celo no vacilan en sembrar de. ruinas el suelo de la patria con mengua de la honra nacional.»
     Previene este decreto que los Gobernadores suspendan inmediatamente la ejecución de las medidas de los Ayuntamientos en que se intenten semejantes destrucciones; pero el Gobernador de Jaén no ha cumplido este sagrado deber á pesar de habérselo preceptuado el telegrama del Sr. Ministro de Fomento.
     Causa rubor que miéntras todos los pueblos civilizados se precian de conservar con religioso respeto los monumentos que atestiguan las glorias, la fé y la piedad de su pasado, y los muestran con justo orgullo á los extraños, obteniendo rendimientos materiales de gran consideración de Tos sacrificios pecuniarios, siempre reproductivos, que se imponen para restaurarlos y hacerlos perpétuos, haya aun en España Autoridades populares que se avergüencen de esos mudos testigos de su antigua cultura, y prefieran la insípida uniformidad mal llamada ornato público á la hermosa variedad que lo antiguo y lo moderno ofrecen en armonioso conjunto.
      La Academia, Excmo. Sr., respeta las atribuciones legítimas que en materia de ornato y policía urbana consigna la ley Municipal vigente; pero sabe también que otras leyes especiales, cuya observancia ha sido inculcada á los Ayuntamientos y á las Autoridades de todas jerarquías bajo una sanción muy severa, y que la Municipalidad de Jaén por lo visto desconoce, ponen los monumentos que interesan á las artes y á la historia pátria en una muy elevada esfera, de excepcional amortización, á donde no es permitido que llegue la piqueta demoledora; y bajo este supuesto, de la reconocida ilustración de V. E. se promete muy confiadamente que tendrá á bien excitar el celo del Sr. Ministro de Hacienda para que se sirva declarar monumento histórico y artístico, y exceptuado por lo tanto de la desamortización y de todo detrimento, el referido Arco de San Lorenzo de Jaén.
     Entiende, por último, esta Academia que seria altamente conveniente que V. E. por su parte se sirviese reiterar al Gobernador de Jaén con toda urgencia y por telegrama la orden de suspender inmediatamente y bajo su responsabilidad la ejecución del derribo, en mal hora acordado por el Ayuntamiento.
      La Academia tiene el honor de devolver á V. E. la comunicación del Sr. Góngora, juntamente con los tres interesantes dibujos que á la misma acompañan.
      V. E. resolverá lo más acertado.
     Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 6 de Octubre de 1877.-==Excmo. Sr.: Pedro Sabau, Secretario.==José Amador de los Rios, Director interino.==Excmo. Sr. Ministro de Fomento.»

Informe de la Real Academia de San Fernando.

     «Excmo. Sr.: No cesa esta Real Academia de ocupar la ilustrada atención de V. E. con reclamaciones; pero es porque tampoco cesa la tiranía tan deplorable de algunas Autoridades populares que parece han declarado guerra á muerte á todo recuerdo de la antigua civilización española.
     Hoy es un temerario proyecto del Ayuntamiento de Jaén el que vuelve á poner en manos de la Academia la pluma denunciadora de tales atentados.
     La Comisión de Monumentos históricos y artísticos de la localidad, movida de un loable celo y cumpliendo un precepto que con sanción ele grave responsabilidad Jo imponen el reglamento de 1865 y el vigente decreto de la República de 16 de Diciembre de 1873, da parte á esta Corporación de haber acordado el referido Ayuntamiento el derribo del histórico Arco de San Lorenzo, cuyo torreón encierra una peregrina joya de estilo gótico morisco, debida sin duda á hábiles manas de ornamentistas mudejares.
     Es una capilla de gran devoción entre aquel pueblo, y la más antigua de la ciudad, donde se halla sepultado Juan de Olid, el fundador de la primera Casa de niños expósitos que hubo en Jaén, y Secretario del célebre Condestable Miguel Lucas de Iranzo.
     La capilla lo era del referido establecimiento benéfico contiguo al arco, y fué enriquecida con indulgencias á petición del Gran Capitán Gonzalo de Córdova, con las cuales acreció su fama, llegando á ser objeto de mandas piadosas en todos los testamentos de las personas calificadas de aquel pueblo.
     Después de sor capilla de la Casa de expósitos, fue capilla del primer Seminario conciliar del Obispado, establecido en el edificio mismo de la fundación piadosa. 
     No es de extrañar, pues, que haya sido por tantos respetada.
   Lo que sí sorprende es que, habiéndola conservado incólume un Ayuntamiento republicano, de aquellos para quienes se dictó el sabio decreto de Noviembre de 1873, una Municipalidad monárquica atente contra su existencia.
     El Arco de San Lorenzo en su aspecto exterior es ya de por sí un objeto de arte digno de respeto.
     Su severa y espaciosa ojiva servía de sostenimiento al ábside de la antigua parroquia de San Lorenzo, hundida en el primer tercio del presente siglo.
     La capilla, que esta dentro del cubo ó torreón de dicho arco, tiene un primoroso altar de alicatado morisco, con dos pináculos flanqueantes de estilo gótico del siglo XV, y un arco escarzano-calcetado del más vistoso efecto.
    Debe, Excmo. Sr., conservarse á toda costa este monumento: en él concurren todos los requisitos que señala la ley, en los que quiere permanezcan incólumes, fuera del alcance de desatinadas mejoras de Autoridades populares poco ilustradas; de esas que, como dice el decreto de la República ya citado, «por un mal entendido celo no vacilan en sembrar de ruinas el sucio de la patria con mengua de la honra nacional.»
     Previene este decreto que los Gobernadores suspendan incidentalmente la ejecución de las medidas de los Ayuntamientos en que se intenten semejantes destrucciones; y que cuando los Gobernadores no cumplan con tan sagrado deber, las Comisiones de Monumentos y las Academias denuncien al Ministerio del digno cargo de V. E. su conducta.
     En este triste caso se hallan la Comisión de Jaén y esta Real Academia, la cual cumple por sí y por su delegada la Comisión provincial lo que les está severa y terminantemente prevenido.
     Al hacerlo así, para obviar trámites dilatorios que podrían retrasar la resolución de la Academia, se promete de V. E. evacúe juntamente el informe que respecto al mérito del monumento prescribe el art. 2.° del mismo decreto.
     No cree la Academia necesario ocupar con más reflexiones el recto é ilustrado ánimo de V. E.; pero al terminar su respetuosa reclamación debe encarecer la necesidad de que la Real orden que de ese departamento emane prohibiendo severamente tocar al histórico Arco de San Lorenzo de Jaén salga con toda la urgencia que reclama el desatentado acuerdo de aquel Ayuntamiento, el cual, no sólo ha resuelto la demolición, sino que además ha anunciado ya en el Boletín oficial para el dia 30 del actual la subasta de los materiales que produzca el derribo.
     Es gran mengua y causa rubor que mientras todos los pueblos civilizados se precian de conservar con religioso respeto los monumentos que atestiguan las glorias, la fé y la piedad de su pasado, y los muestran con justo orgullo á los extraños, y hasta obtienen rendimientos materiales de gran consideración de los sacrificios pecuniarios, siempre reproductivos, que se imponen para restaurarlos y hacerlos perpetuos, haya aun en España Autoridades populares que se avergüencen de esos mudos testigos de su antigua cultura, y procuren acabar con ellos, y prefieran la uniformidad de la desolación y la barbarie disfrazada con el nombre de ornato publico, de que huye el viajero ilustrado, á la hermosa variedad que lo antiguo y lo moderno ofrecen en armónico conjunto.
     V. E. resolverá lo más acertado.
     Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 23 de Setiembre de 1877.==Excmo. Sr.==El Director accidental, Valentín Carderera y Solano,==Excmo. Sr. Ministro de Fomento.»

Gaceta de Madrid, AÑO CCXVI.- Núm. 295. Sábado 20 de Octubre de 1877. Tomo IV.- Pág. 215.

miércoles, 25 de junio de 2025

Miradas 29

Un grupo de armaos de la Macarena con el antiguo senatus llamado popularmente el Pájaro, foto: Nicolás Müller (1951), fuente: Fotos antiguas de la Semana Santa sevillana (Facebook)

CAPÍTULO 35. De los bienes espirituales sabrosos que distintamente pueden caer en la voluntad. Dice de cuántas maneras sean.
 
1. A cuatro géneros (de bienes) podemos reducir todos los que distintamente pueden dar gozo a la voluntad, conviene a saber: motivos, provocativos, directivos y perfectivos; de los cuales iremos diciendo por su orden, y primero, de los motivos, que son: imágenes y retratos (de Santos, oratorios y ceremonias.

2. Y cuanto a lo que toca a las imágenes y retratos), puede haber mucha vanidad y gozo vano, porque, siendo ellas tan importantes para el culto divino y tan necesarias para mover la voluntad a devoción, como la aprobación y uso que tiene de ellas nuestra Madre la Iglesia (muestra), (por lo cual siempre conviene que nos aprovechemos de ellas para despertar nuestra tibieza), hay muchas personas que ponen su gozo más en la pintura y ornato de ellas que no en lo que representan.

3. El uso de las imágenes para dos principales fines le ordenó la Iglesia, es a saber: para reverenciar a los Santos en ellas, y para mover la voluntad y despertar la devoción por ellas a ellos; y cuanto sirven de esto son provechosas y el uso de ellas necesario. Y, por eso, las que más al propio y vivo están sacadas y más mueven la voluntad a devoción, se han de escoger, poniendo los ojos en esto más que en el valor y curiosidad de la hechura y su ornato. Porque hay, como digo, algunas personas que miran más en la curiosidad de la imagen y valor de ella que en lo que representa; y la devoción interior, que espiritualmente han de enderezar al santo invisible, olvidando luego la imagen, que no sirve más que de motivo, la emplean en el ornato y curiosidad exterior, de manera que se agrade y deleite el sentido y se quede el amor y gozo de la voluntad en aquello. Lo cual totalmente impide al verdadero espíritu, que requiere aniquilación del afecto en todas las cosas particulares.

4. Esto se verá bien por el uso abominable que en estos nuestros tiempos usan algunas personas que, no teniendo ellas aborrecido el traje vano del mundo, adornan a las imágenes con el traje que la gente vana por tiempo va inventando para el cumplimiento de sus pasatiempos y vanidades, y del traje que en ellas es reprendido visten las imágenes, cosa que a ellas fue tan aborrecible, y lo es; procurando en esto el demonio y ellos en el canonizar sus vanidades, poniéndolas en los santos, no sin agraviarles mucho. Y de esta manera, la honesta y grave devoción del alma, que de sí echa y arroja toda vanidad y rastro de ella, ya se les queda en poco más que en ornato de muñecas, no sirviéndose algunos de las imágenes más que de unos ídolos en que tienen puesto su gozo. Y así, veréis algunas personas que no se hartan de añadir imagen a imagen, y que no sea sino de tal y tal suerte y (hechura, y que no estén puestas sino de tal o tal manera, de suerte) que deleite al sentido; y la devoción del corazón es muy poca; y tanto asimiento tienen en esto como Micas en sus ídolos o como Labán, que el uno salió de su casa dando voces porque se los llevaban (Jue. 18, 24), y el otro, habiendo ido mucho camino y muy enojado por ellos, trastornó todas las alhajas de Jacob, buscándolos (Gn. 31, 34).

5. La persona devota de veras en lo invisible principalmente pone su devoción, y pocas imágenes ha menester y de pocas usa, y de aquellas que más se conforman con lo divino que con lo humano, conformándolas a ellas y a sí en ellas con el traje del otro siglo y su condición, y no con este, porque no solamente no le mueve el apetito la figura de este siglo, pero aun no se acuerda por ella de él, teniendo delante los ojos cosa que a él se parezca. Ni (en) esas de que usa tiene asido el corazón, porque, si se las quitan, se pena muy poco; porque la viva imagen busca dentro de sí, que es Cristo crucificado, en el cual antes gusta de que todo se lo quiten y que todo le falte. Hasta los motivos y medios que llegan más a Dios, quitándoselos, queda quieto. Porque mayor perfección del alma es estar con tranquilidad y gozo en la privación de estos motivos que en la posesión con apetito y asimiento de ellos. Que, aunque es bueno gustar de tener aquellas imágenes que ayuden al alma a más devoción (por lo cual se ha de escoger la que más mueve), pero no es perfección estar tan asida a ellas que con propiedad las posea, de manera que, si se las quitaren, se entristezca.

6. Tenga por cierto el alma que, cuanto más asida con propiedad estuviere a la imagen o motivo, tanto menos subirá a Dios su devoción y oración; aunque es verdad que, por estar unas más al propio que otras y excitar más la devoción unas que otras, conviene aficionarse más a unas que a otras por esta causa sólo y no con la propiedad y asimiento que tengo dicho, de manera que lo que ha de llevar el espíritu volando por allí a Dios, olvidando luego eso y esotro, se lo coma todo el sentido, estando todo engolfado en el gozo de los instrumentos, que, habiéndome de servir sólo para ayuda de esto, ya por mi imperfección me sirve para estorbo, y no menos que el asimiento y propiedad de otra cualquiera cosa.
 
San Juan de la Cruz, La subida del Monte Carmelo (1579 - 1583), Libro Tercero, Cap. 35 (fragmento), edición online en Documenta Catholica Omnia.

lunes, 2 de junio de 2025

Parecidos razonables 39 - Profesiones 4 (fontanera)

Leire Díez, junto a un hombre no identificado, en mayo de 2022, foto: A. Pérez Meca
Joan Cusack como Debbie y Christopher Lloyd como Fétido en La familia Addams. La tradición continúa (Barry Sonnenfeld, 1993)

martes, 27 de mayo de 2025

Desolación 24

Paseo de la Constitución, Baeza, el pasado mes de enero, fuente diario Ideal, 17.01.25
En unos minutos y sin demasiado esfuerzo —los dos tenían experiencia en trabajos de construcción— talaron lo que había crecido con extrema lentitud durante dos siglos, al ritmo solemne de los procesos de la naturaleza, con la paciencia gradual con la que crecen y se edifican las obras más valiosas, las naturales y las humanas, los bosques y las catedrales, los arrecifes de coral, las ciudades crecidas orgánicamente sin que nadie las haya planificado, las formas civilizadas de convivencia.

En la bella Baeza, que forma con Úbeda un espejismo doble de clasicismo italiano en medio de los olivares de Jaén, un ayuntamiento regentado por bárbaros decretó hace unos meses la tala de los árboles enormes que daban sombra y vida al paseo de la Constitución. La tala no se hizo de noche ni fue anónima, y, sin embargo, los concejales arboricidas no corren el menor peligro de ser acusados ante un tribunal. Dejan desierto y pelado un paisaje que uno lleva viendo toda la vida y están talando al mismo tiempo este momento presente y el recuerdo.

Antonio Muñoz Molina, «Como el árbol talado» (fragmentos), El País24.05.25

* * *

Al día siguiente quedé con mi amiga para tomar café en el Bombay después de comer. Nos gustaba ese sitio en la calle Real, bajo la imponente torre de las campanas de la catedral, uno de los contados de la capital al que no había alcanzado la moda de los cristales biselados y las cerámicas estridentes. Así aprovechábamos para entrar al templo, sin que en cada ocasión dejara de sorprendernos la atmósfera mágica de sus perfectas proporciones, en especial las de su sacristía y sala capitular, dos de los espacios más elegantes de la arquitectura española. No mucho más restaba que ver en la muy noble y leal ciudad, ignorada por sus vecinos y arrasada con método por los alcaldes de sus últimos cien años. En este periodo se había destruido lo que se tardó dos mil años en moldear: habían caído iglesias, conventos, palacios, teatros, casas populares, calles y plazas enteras; hasta el ambiente era distinto, abandonados los barrios históricos y desplazada la gente del casco antiguo hasta las partes modernas, trazadas al azar, sembradas de bloques de pisos cada uno de una clase, sin orden ni concierto. Cuando algunas voces se alzaban, las de los aguafiestas de siempre, ya era demasiado tarde. Pero lo mismo había sucedido con la mayoría de las ciudades y los pueblos de la provincia, siempre en la cola de las estadísticas. No éramos genios de la conservación. Sólo las pocas que habían sabido proteger su patrimonio empezaban a gozar de los beneficios del turismo y de un prestigio que ya traspasaba las fronteras, después de la reciente declaración de dos de ellas, las más representativas, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Antonio Erena Camacho, El secreto del escultor, Gráficas La Paz, Torredonjimeno, 2012, p. 52.