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lunes, 27 de abril de 2026

Triples (+2) 38

Antonio Esquivel, El general Prim (1849), Real Academia de San Fernando
Ricardo de Madrazo, Antonio Cánovas del Castillo (1896), Congreso de los Diputados
Joaquín Sorolla, José Canalejas (1906), Congreso de los Diputados
Marceliano Santa María, Eduardo Dato (1909), Congreso de los Diputados
Juan Antonio Morales, El almirante Luis Carrero Blanco (1974), Museo Naval, Madrid

Prim (1870), Cánovas (1897), Canalejas (1912), Dato (1921) y Carrero (1973), los cinco presidentes del Consejo de Ministros o del Gobierno de España asesinados en atentado terrorista.

jueves, 9 de abril de 2026

Extraterrestres 22 - 2

Claudia Montes, amiga de José Luis Ábalos, delante del Tribunal Supremo, foto: Zipi Aragón, 08.04.26
La testigo Claudia Montes pasa la mañana sentada con sus abogados en los pasillos del Supremo. Tiene cara de aburrida. El Tribunal Supremo es un sitio petado de historia, pero ojo con meterte ahí pensando que es Glastonbury. La presencia de Claudia Montes, como la de Jésica Rodríguez, obedece a un amargo conflicto político: el supuesto enchufe con el que el acusado José Luis Ábalos la empleó en la administración pública. Las horas se hacen largas y su turno está previsto que sea el último antes del receso para comer.

De repente, Claudia ve entrar en el cuarto de baño a un periodista al que reconoce. Sale ella hacia el baño de mujeres y, desde la puerta, chista cuando el otro sale. El hombre oye el “chsss” y, aturdido, se gira. “No me dejan hablar contigo”, empieza Claudia para justificar la clandestinidad de la charla en el baño de mujeres. Le pide al chico (es un periodista joven de otro medio) que se fije en cómo la mira Koldo cuando ella hable, que ponga atención en si la quiere intimidar o no. Está preocupada por eso.

“Yo consideraba a Koldo García Izaguirre mi jefe”, dice al tribunal una hora después. Claudia ya ha dicho antes de entrar al juicio lo mismo que en el baño de mujeres a un compañero: que teme las miradas de intimidación de Koldo.

La mujer tiene ganas de hablar. Era una madre soltera y militante socialista, empieza su relato, cuando conoció a José Luis Ábalos en un mitin en Gijón en mayo de 2019. Luego, le escribió por Instagram para pedirle trabajo. Y el ministro se puso en marcha. Koldo, más bien. España a veces no funciona y otras veces funciona la mar de bien; cuando pasa eso, suelen acabar todos en el banquillo. Fuera de la ley todo es más cómodo. Quieres un trabajo, le abres un privado a un ministro y te llaman de Renfe para preguntarte de qué quieres trabajar, de maquinista o qué: gorra, silbato y p’alante.

Además, ella y él empezaron una relación virtual que a Claudia le ayudó mucho porque hablaban de política y Ábalos, dijo, la ayudó a “culturizarse políticamente”. Seguramente sea eso lo que se recuerde de Ábalos, su influencia en la teoría crítica del marxismo junto a Marcuse y Adorno. “¿A la de Gijón no la pueden contratar en Renfe, ADIF o alguna de sus subcontratadas?”, le dijo un día Ábalos a Koldo, ya harto de hablar de Rosa Luxemburgo. “Lo arreglo”, respondió su mano derecha.

La contrataron en Logirail, una filial de Renfe. Ella dice que no por influencia de él. Que él le pasó unos enlaces, que es como tener un grupo, que te pidan entradas para un concierto y mandarle un link. Ella dijo haber completado el link que le pasó Ábalos y pasar luego los procesos. Dijo también que dejó de ir a trabajar porque la colocaron en una mesa frente a la pared sin ordenador. Pero no desaprovechaba el tiempo: contó que iba a la biblioteca de Oviedo a leer libros sobre trenes. Nadie le preguntó qué libros y ella no pudo contestar: “Asesinato en el Orient Express”, porque entonces se acaba el juicio y esa mujer sale a hombros como nueva presidenta del Tribunal.

A diferencia de Jésica, es justo decirlo, Claudia Montes terminó trabajando más adelante. Y duro, según la contabilidad de horas extra (80 acumuladas en un año, dijo). También presumió de madrugar porque le encantaba el trabajo, y lo podía justificar porque colgaba cada mañana en Instagram fotos de sus desayunos a horas loquísimas, tipo 4.30 de la madrugada, que habría que preguntar en la comunidad si usaba el extractor porque ahí hay otro juicio. Hay mucha gente contraria a que se cuelguen fotos de comida en Instagram. Pues bien: uno nunca sabe para qué puede servir. Un día estás sentada mirando el móvil a ver si te ponen unos likes a unos huevos rotos, pensando en leer en tu jornada laboral Extraños en un tren, y al otro estás en el Tribunal Supremo presumiendo de la hora a la que colgaste la foto. Lección de vida: entre la validación de los demás y el tiempo, siempre el tiempo.

En el banquillo de acusados, José Luis Ábalos se rasca la frente brillante de sudor y habla con Koldo sin taparse la boca, como Vinicius; Koldo, sin embargo, la cubre con sus manos para responderle. La agente de policía los mira de reojo. Aldama, en la otra esquina, es ya una figura de cera. Ábalos parpadea cada vez más despacio y en algún momento parece que no va a volver a abrir los ojos, luego se muerde el labio inferior y se queda bastante rato con él así, material de meme pero como no es Leonardo Di Caprio, aunque un día pudo serlo, no lo verás nunca.

Empezó declarando por la mañana Óscar Gómez Barbero, tipo alto, de buen pelo cano, elegante. Hay que tener en consideración que por el tribunal pasan esta semana jefazos de importantes empresas, ejecutivos que tuvieron o tienen cargos de responsabilidad, para tratar de explicar por qué dos chicas fueron colocadas en sus empresas públicas y permitieron que esas chicas no acudiesen a su trabajo. Tiene algo de humillante. Porque hubo un ministro encaprichado, por unos motivos u otros, en dos mujeres, y esas mujeres terminaron cobrando dinero público de empresas de su ministerio. Y para que eso ocurriese, una cadena de mando quedó moralmente maltrecha. Como quiera que Gómez Barbero subió de categoría a Claudia Montes, la acusación hace una pregunta estupenda: “¿Y a una persona que no estaba yendo a trabajar le sube el sueldo?”.

Manuel Jabois, «Extraños en un tren: “¿Y a una persona que no está yendo a trabajar, se le sube el sueldo?"», El País, 08.04.26

miércoles, 8 de abril de 2026

Extraterrestres 22 - 1

Jéssica Rodríguez llegando al Tribunal Supremo para declarar en el juicio contra su ex-pareja José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, foto: Jaime Villanueva, 07.04.26

El 7 de enero de 2020, Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno, garantizando cuatro años más de Gobierno socialista. Para una mujer enamorada del número dos del PSOE, fue un día triste. José Luis Ábalos, ministro de Transportes y secretario de Organización socialista, le había dicho a Jessica Rodríguez que nunca se divorciaría de su mujer mientras fuese ministro. En la salud, en la enfermedad y en el cargo público.

Jessica, que había conocido al exministro en 2018, decidió que la relación se terminaba. “Venían cuatro años más de PSOE, no iba a aguantarlo”. Ni quería ser la otra ni soportaba “la vida paralela” del ministro. “Él no podía divorciarse porque su mujer le dijo que, si lo hacía, le jodería la vida”, dirá más adelante Jessica. “Le tiraba cosas, se ponía histérica”. Sánchez sacó a Ábalos del Gobierno un año después.

Jessica tenía con el exministro una relación repleta de regalos (incluyendo el alquiler de un pisazo en la plaza de España) y pagos (ella dijo que sí le daba dinero en efectivo, pero lo guardaba para una vida en común), además de ser atendida en diversos contratiempos, como cuando su gato se rompió la pata. “Es que tuve un gato por él”, aclaró. Respecto al piso, dijo que seguía Ábalos haciéndose cargo de él porque de alguna manera había incumplido sus promesas. “Cambió mi estilo de vida, yo era feliz. Supongo que se sentía en deuda. La historia que vivimos él y yo solo la conocemos nosotros”. También trabajó en dos empresas públicas sin haber acudido un día al trabajo. Hay acuerdos de separación y luego esta esto: se juzga si entre todos, con nuestros impuestos, hemos ido pegando los pedacitos del corazón de José Luis Ábalos y Jessica Rodríguez.

“La relación no la terminamos mal, no hubo discusión, seguíamos hablando y alguna vez viéndonos. Pero ya en mi cumpleaños cenamos, y no me acompañó a casa, me llevaron”. ¿Y ahora? ¿Están bien ellos ahora?, ¿sigue habiendo amor? La respuesta la da Ábalos a través de su abogado, Marino Turiel. “¿Es cierto que se dedica usted a la prostitución?”. Un “oooh” gigante en la sala de prensa. Follón en la sala. El presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, pide al abogado que reformule la pregunta. El papelón es de órdago, pero Turiel se levantó fuerte y va a por todas. “Se dedica usted a un oficio que ofrece una contraprestación…”. Se rinde Turiel, pero contesta Jessica Rodríguez. Es dentista colegiada. Y antes, fue azafata de imagen.

La cámara no enfoca a la testigo, que tenía 29 años cuando conoció al ministro. Hoy tiene 37 y aparece siempre parapetada con mascarilla y gafas de sol. Ahora mismo en Madrid si usted ve a alguien con mascarilla, gorra y gafas de sol, o es Jessica o es Rufián. Como cuando Leonardo Di Caprio se pone capucha, tres gafas de sol, un pasamontañas y 12 guardaespaldas alrededor.

Jessica, que en declaraciones anteriores estaba frágil y en algún momento se rompió, este martes está entera y hasta temeraria. Cuando la trama le propuso cambiar el piso de la plaza de España dijo que no, porque el que le ofrecían era “enano”, y mejor quedarse con uno que costaba 2.700 euros al mes y no pagaba ella. “Ya se sabe cómo está el mercado de la vivienda en Madrid”, dijo en el momento más surrealista de su declaración.
Si este juicio fuese una película, Jessica Rodríguez, sentada frente a los magistrados del Tribunal Supremo, se giraría hacia la cámara y preguntaría al espectador: “Supongo que te preguntarás cómo he llegado hasta aquí”. Hasta el fiscal de Anticorrupción, Alejandro Luzón, podría girarse hacia la cámara para preguntarse qué hace él ahí, pues empieza titubeando, matizándose, sorteando charcos incómodos. “Esa relación de ustedes, llamémosle íntima o amorosa”, termina desembuchando, y a partir de ahí ya cogió vuelo el fiscal. Recordemos los apuros periodísticos cuando empezó todo: “amiga”, “amiga especial”, “conocida”, ni Corinna desenterró tantos eufemismos (bueno, no, y “amiga entrañable” sigue siendo insuperable).

Cuando se cumplían dos horas de comparecencia, Jessica Rodríguez explotó: “Estuve media mañana esperando a entrar en la sala. No me han ofrecido ni un agua, tuve que bajar a un vending”. La trama la ha dejado sola.

Mientras, Koldo García hace aspavientos cuando considera que Jessica miente, luego le enseña algo a Ábalos y Ábalos lo lee serio. Se aparta un poco para leerlo mejor, ha olvidado las gafas o las tiene guardadas en el estuche y quizá sea un coñazo cogerlas ahora para ver la tontería que está enseñando este. La vida es pesadísima si uno la ha vivido tan deprisa y de repente tiene que estar sentado muchas horas.

Cuando Jessica dice algo de sus aventuras del pasado, las cosas que vivieron juntos y pagaba él, Ábalos frunce el ceño como tratando de recordar. Pero quién va a recordar algo de los años locos, José Luis. Las pulseras en Tiffany’s, los viajes a Dubái, las ruedas de prensa, los falsos robados y las amazonas: “Adiós a los trajes de baño, los viajes pagados, los sitios de moda. / No habrá más copas de yate, tirar las botellas, dormir a deshoras”, cantaba La Costa Brava.

Minutos después, cuando Jessica se marcha, declara Virginia Barbancho, exresponsable del proyecto de Tragsatec al que estaba adscrita Jéssica Rodríguez. Dice que recibió el currículum de Jessica con el aviso de que, por encima de cualquier consideración académica, por encima de cualquier valía profesional en una empresa de ingenieros, por encima de sus virtudes, la joven era “sobrina” del ministro. Ábalos es definitivamente anterior a España. ¿Cómo va a recordar algo? ¿Quién recuerda algo cuando se está comiendo el mundo y pasa las facturas? Ya lo dijo Lemmy, de Motörhead: “El verano de 1973 fue fantástico, no me acuerdo de nada”.

Manuel Jabois, «El desenfrenado verano del 73 de Ábalos y Jessica: “Lo que vivimos solo lo sabemos nosotros”», El País, 07.04.26

lunes, 6 de abril de 2026

Ayer y hoy 46

Juan Moreno de Tejada (atrib., sobre dibujo de Luis Paret), Emblema de la Maestranza de Caballería de Sevilla, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inv. GR-1301
Cada año se da un paso más; cada temporada, unos pocos avisan de que ese no es el camino, de que el apoyo a la tauromaquia no supone que valga todo para defenderla de sus enemigos, de que esa avalancha de espectadores jaraneros que buscan amortizar el precio de la entrada con la concesión volcánica de trofeos no es la solución. Es más, ese enjambre de pañuelos que blanquea los tendidos puede ser la antesala de una muerte de éxito, esa que esperan, como depredadores al acecho, quienes son conscientes de que esos ‘aficionados modernos’ abandonarán las plazas el día que la seriedad dé paso a un simulacro de corrida y buscarán otro espectáculo más divertido.

Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.

Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.

Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.

O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.

El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.

Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.

Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.

¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.

La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…

Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.

Antonio Lorca, «La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)», El País, 06.04.26

domingo, 5 de abril de 2026

miércoles, 25 de febrero de 2026

miércoles, 26 de noviembre de 2025

lunes, 24 de noviembre de 2025

Mondo brutto 31

Una multitud se dirige por Gran Vía hacia Cibeles para ver el encendido de las luces navideñas, Madrid, foto: Antonio Erena, 22.11.25

María de Orube no puede salir de su casa porque el propietario del edificio ha quitado la rampa que le permitía a ella superar con su silla de ruedas el obstáculo de los escalones del portal. Tampoco puede descansar muchas veces, por el ruido constante de las obras de reforma en los pisos contiguos, y porque la sobresaltan con frecuencia las llamadas y mensajes de los propietarios impacientes por que se marche de esta casa que ha sido la suya desde que era niña, porque el edificio entero lo hizo construir su abuelo en 1928, aunque ella tiene un contrato de alquiler. Es uno de esos edificios nobles del último tramo de la Gran Vía, los que se abren a la bella perspectiva de la plaza de España y de la única periferia no horrenda de Madrid, la que da al Campo del Moro y a la Casa de Campo, y termina en el horizonte azulado del Guadarrama, en el que parece que quedó impresa para siempre la mirada de Velázquez.

En la plaza de España y en los alrededores del Palacio de Oriente se terminó hace pocos años una reforma paisajista de extraordinaria sensibilidad, poblando de plantas autóctonas y de paseos propicios a las caminatas lo que había sido uno de los espantos usuales del urbanismo español, las rampas y avenidas como autopistas que fragmentaban ese espacio de la ciudad y lo hacían invivible e incaminable, y además abolían las vistas que ahora se abren en abanico hacia la calle Ferraz y el templo de Debod, en ese cerro ahora casi campestre donde estuvo hasta el verano de 1936 el cuartel de la Montaña. La reforma hacía posible la secuencia de un paseo por el presente y la naturaleza y además por el tiempo, porque los edificios históricos despliegan ante la mirada una amplitud de más de dos siglos. Arropado por árboles y plantas silvestres, el monumento a Cervantes ya no quedaba perdido como en una desolación de extrarradio. En un ejercicio de la usual brutalidad municipal, el Ayuntamiento derechista de Madrid impuso un gran espacio vacío y sin árboles que ocupa una gran parte de la plaza, y que se alquila para ferias y celebraciones privadas. También impusieron casi a última hora una bandera gigante y un mástil como de cohete espacial de Elon Musk, a fin de informar de que Madrid está en España —y no en Venezuela, supongo—.

No sé si María de Orube puede ver la mancha verde de la plaza de España desde alguna de las ventanas de su casa. Lo que es improbable es que pueda seguir mucho tiempo viviendo en ella. Los nuevos propietarios del edificio, hasta hace poco ocupado por vecinos tan de siempre como María, lo están reformando para dedicarlo entero al alquiler de pisos turísticos. Por ahora carecen de licencia, y en teoría todos los alquileres son de temporada. Pero María oye subir y bajar a cada momento los ascensores, y las voces de gente que llega o sale a deshoras o celebra fiestas hasta la madrugada, y se habrá acostumbrado a ese ruido ominoso que ya es uno de los rasgos acústicos de esta época en las ciudades, el de las ruedas de las maletas que rebotan por las aceras y luego por los corredores de los edificios invadidos.

En un reportaje sobre ella, acompañado por fotos elocuentes de Álvaro García, Álvaro Sánchez-Martín cuenta el cruce de trampas legales y simple negligencia y corrupción con que el Ayuntamiento y la Comunidad están favoreciendo la codicia de los grandes propietarios y los fondos financieros para expulsar de sus viviendas a vecinos que pagan con puntualidad su alquiler y tienen contratos legítimos. Hay una ley de la Comunidad de Madrid llamada de alquileres de temporada, supuestamente ideada para evitar ocupaciones de unos días. Pero la ley tiene una trampa, y es que no indica el tiempo mínimo que se considera temporada, de modo que puede ser lo mismo unos meses que una semana o un día. Cuando María pidió que repusieran la rampa para su silla de ruedas, la respuesta de la propiedad fue terminante: “Si no te gusta, te vas”.

La pregunta es adónde. El Ayuntamiento de Madrid tiene un llamado Plan Reside, cuya finalidad parece ser expulsar a los ya residentes para que turistas con mucho dinero puedan residir en las viviendas desalojadas por ellos. María de Orube tiene 82 años espléndidos, con un pelo blanco luminoso y un cara de gran firmeza ósea, y si se mueve en silla de ruedas no es por una prematura fragilidad de los años, sino porque en 2006 tuvo la mala suerte de encontrarse en la Terminal 4 de Barajas el día en que los criminales de ETA pusieron una bomba, con el gran logro patriótico de matar a dos trabajadores inmigrantes. Uno supondría que la condición de víctima del terrorismo le aseguraría al menos una cierta estabilidad, un grado suficiente de protección en la vida. Pero su indefensión contra el atentado de hace 20 años es muy parecida a la que sufre contra los buitres inmobiliarios que quieren despojarla de un derecho casi tan valioso como el de la vida, tan elemental como el derecho al alimento o la salud, el simple derecho a un refugio personal y seguro contra la intemperie.

Para los ancianos, los enfermos, los discapacitados, los niños, las mujeres embarazadas, los pobres, los sintecho, las personas de alma frágil, una ciudad como Madrid es cada día más inhabitable. Hasta los pájaros y los perros huyen despavoridos del escándalo de los coches y las motos trucadas para irritar más los oídos. Los repartidores de paquetes o de comidas van de un lado a otro sin sosiego en la confusión del tráfico, en la prisa despiadada de las aceras. A las tiendas se les permite mantener a todo volumen la calefacción o el aire acondicionado y las puertas de par en par, con objeto de favorecer más aún el despilfarro de energía. María de Orube, que ha vivido siempre en la Gran Vía, cuando logre salir a la calle no reconocerá nada, como si se viera por error en un país extranjero o futuro. Hay una extraña capacidad española para borrar cualquier rastro del pasado inmediato, una vocación no ya de amnesia sino de cruda lobotomía pública. La Gran Vía que ven los ojos de una persona de su edad es una especie de zafio shopping mall al aire libre, al aire contaminado del tráfico, atufado por los olores de comida basura. Sin políticas serias de vivienda de alquiler social una reforma tan admirable como la de la plaza de España es un acicate para los propietarios de los edificios próximos y una nueva posibilidad gratuita de ocio para los privilegiados.

Quien se siente amenazado por la ciudad privatizada e inhóspita, el viejo, el discapacitado, la embarazada, el que ha de moverse en silla de ruedas y no para de encontrar obstáculos, tienen el reflejo de salir huyendo, de esconderse en el lugar seguro, en el sagrado de su casa. Recluida en ella, María de Orube podrá permitirse el recuerdo de una Gran Vía vecinal y civilizada, con las cafeterías de aire americano, las marquesinas iluminadas y los carteles gigantes de los cines, la Gran Vía de aquellas mujeres enlazadas alegremente del brazo que retrató Català-Roca en una foto memorable de los años cincuenta. Cada uno tiene derecho a su propia forma de nostalgia, igual que a la atmósfera particular de su casa, construida a lo largo de los años con detalles que son como los hilos con que un gusano labra su capullo de seda. Pero a María, igual que a tantos como ella, ya no le queda ni esa madriguera sin la que no es posible la vida. En el techo se anuncian las humedades de una piscina ilegal construida en la última terraza del edificio. Cada llamada de teléfono, cada ruido en la escalera, en el ascensor, es una amenaza. Más grave que no tener dónde caerse muerto es no tener dónde caerse vivo.

Antonio Muñoz Molina, «Quién quedará viviendo aquí», El País, 22.11.25

martes, 28 de octubre de 2025

Alúas

Hormiga de ala (Camponotus sylvaticus, macho, las que se usaban para cazar eran las hembras), foto: Antonio Erena, Jaén, 27.10.25
27. Otrosí, que ninguno pueda cavar ni cave en los ejidos de esta villa para sacar aludas ni otra cosa alguna, así hombres como muchachos, so pena de doce maravedís aplicados al dicho almotacén.

Juan María de la Obra Sierra, «Ordenanzas Municipales de Torredonjimeno, 1538», en Salvador Hernández Armenteros, El arca del agua, Madara Editoras, Torredonjimeno, 2025, pág. 438 (actualización: Antonio Erena).

lunes, 24 de febrero de 2025

Aniversarios 74

Ilustración (f. 2) en el Libro de la Escuadra y Hermandad de Jesús de Nazareno de Torredonjimeno de 1699, cofradía fundada el 24 de febrero de 1595 (la escuadra 40 años más tarde, en 1635), archivo Antonio Erena Camacho
«En el dulce nombre de Jesus. Cuentan las sagradas escrituras en el Exodo en el cap. 8 [capítulo 17, versículo 8] que caminando el Pueblo hebreo por el desierto a la tierra de promisión donde Dios los llebaba, oppusoseles allí un copioso ejercito del Rey de Amalech, para detenerles el paso. Vinieron a las manos allí un pueblo y el otro y entretanto que la batalla suvió Moyses a un monte en compañía de Aaron su hermano, y de Hur, persona de cuenta y familiar suyo; púsose Moysés en oración pidiendo a Dios diese victoria a su pueblo, y dize el texto que en tanto que Moysés tenía las manos estendidas lebantadas en alto, benía Ysrael y llevava lo mejor de la batalla, assi embajando los brazos y dejando caer las manos benzía Amalech. Y llebánlo peor los hebreos hasta que considerando esto por Arón y Hur ayudaronle a tener los brazos lebantados y las manos alzas. Y así benzió el pueblo Ysraelitico y gozó de los despojos de la batalla. Los Padres Antiguos acostumbraban a orar [con] las manos estendidas y apartados unos de otros. Aora los cristianos cuando hazemos orazión juntamos las manos, y es el misterio que quando oraban las manos estendidas los Padres Antiguos Dios no se havia hecho hombre, no se avian juntado en unidad de personas las dos naturalezas, divina y humana. Mas después de juntas y hecho Dios hombre juntamos las manos horando los cristianos. Esplicando este misterio advierten a esto los Sagrados Doctores que estando Moyses puesto en oración y teniendo lebantados los brazos hacían figura y semejanza de cruz. Y de aquí benían a llebar los hebreos lo mejor de la batalla y benzer a sus enemigos en tanto que Moyses estava de aquella manera, para que se entienda que si quieren los Católicos Cristianos haver victoria de nuestros enemigos a de ser por medio de la Cruz de nuestro Señor y Maestro Jesucristo. Y considerando esto Nos los Vezinos y Moradores de la villa de la Torre de Don Ximeno de la orden de Calatrava en el partido de la Andaluzía deseando exaltar y lebantar la Cruz de Nuestro Dios y Señor Jesucristo nos juntamos y congregamos en la Yglesia de Nuestra Señora de la Piedad y en el Monasterio de monjas de ella que es de la observancia del Glorioso Santo Domingo (...) a hazer Cofradía y Hermandad de nazarenos a ymitación de Jesús esperanza nuestra cuando iba por aquella calle desangrado por la Cruz a cuestas. Y en la dicha Congregación y Cabildo izimos y elegimos Gobernador, Consiliarios, Diputados y Mayordomo a cuio cargo están y an de estar las ynsignias, limosnas y zera y otras cosas de la dicha Cofradía. Y porque para el ornato y buen gobierno de ellos conbiene que aya estatutos y constituciones para que los obserben y guarden los cofrades de la dicha Hermandad y que el gobernador de ellos los haga guardar y cumplir, habiendo tratado y practicado sobre los más conbenientes, estando en la dicha Yglesia Viernes por la tarde, día del Apostol Santo Mathias a veinte y quatro días del mes de febrero del año de nuestro Salbador Jesucristo de mil quinientos y noventa y zinco, hoy a saber».

Inicio del acta fundacional de la Cofradía de Jesús Nazareno de Torredonjimeno, trasladada del libro original de la hermandad al de 1699, en Antonio Erena Camacho, Noticias de la Cofradía de Jesús Nazareno de Torredonjimeno. Cuatrocientos años de una hermandad andaluza, Gráficas La Paz, Torredonjimeno, 2004, págs. 32-33.

jueves, 20 de febrero de 2025