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domingo, 5 de abril de 2026

sábado, 4 de abril de 2026

viernes, 3 de abril de 2026

Viernes Santo 2026

José María Ruiz Montes, Cristo de la Humildad y Paciencia (2022, detalle del pie derecho), fuente: Hermandad de Humildad y Paciencia, Málaga, foto: Onerom, 2022
Solo, negado, escarnecido, muerto,
enclavado en la Cruz, ¡oh Jesús mío!
la frente inclinas sobre el mundo impío,
en la cumbre del Gólgota desierto.
 
Ebrio, entre tanto, y de baldón cubierto,
el mortal, en su infame desvarío,
adora una beldad de aliento frío,
pálida y mustia cual cadáver yerto.
 
¡Perdónalo, Señor! Que si en tal hora
la majestad de tu dolor ultraja
e ingrato y loco tu pasión olvida,
 
su espíritu inmortal se agita y llora
por sacudir del cuerpo la mortaja...
¡Y vive en él como enterrado en vida!
 
Pedro Antonio de Alarcón, «El Viernes Santo», Poesías serias y humorísticas, cuarta edición, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1917, p. 73.

jueves, 2 de abril de 2026

Jueves Santo 2026

Jerónimo Quijano (atrib.), Santa Cena (c. 1520), Catedral de Jaén, en la exposición "Jaén entre la Edad Media y la Modernidad", Baños del Naranjo, Jaén, foto: Antonio Erena, 13.12.25

miércoles, 1 de abril de 2026

Miércoles Santo 2026

Joaquín Sorolla, Nazareno (Sevilla, 1914), Museo Sorolla, Madrid, inv. 10926

Semana Santa en el Sur,
primavera de recuerdos
mientras se acercan los pasos
devotos de un nazareno.
Cádiz se pone a cantar
y entona por sus callejas
una saeta que trae
aires de La Habana Vieja.
Granada, sombra que espera
al Cristo de los Gitanos.
Sacromonte tú lo llevas
en la palma de tus manos.
Engalanada está Córdoba,
olor a incienso y a flores,
por su noche se pasea
la Virgen de los Dolores.
Málaga Cristo de Mena,
Cristo de pasión viviente,
gotas de cera que caen
de los cirios penitentes.
Barrio de San Sebastián,
iglesia de Santiago,
Almería está en la calle,
la Soledad va llorando.
¡Ay Jesús de los Descalzos!
Jaén busca en ti consuelo,
clavel que a tus pies florece,
luz que alumbra sus anhelos.
Huelva caminando sola
ya le habla al Prendimiento,
verso a verso, ola a ola,
el fandango es su lamento.
Y Sevilla,
Sevilla como un espejo,
como un gran sueño que avanza,
la luna guía al cortejo,
el Gran Poder, la Esperanza.
Semana Santa en el Sur,
primavera de recuerdos,
de lágrimas que se pierden
por las orillas del tiempo.
 
Manuel Carlos Sáenz, "Semana Santa en el Sur", Jaén Hoy (diario online), 31.03.26

martes, 31 de marzo de 2026

Martes Santo 2026 - Ayer y hoy 46

Escaparate de la tienda de Hilario Lara, calle Rabadán, 5, Torredonjimeno, año 1998, fuente: "Torredonjimeno en mi memoria", Facebook
Cochera en la antigua tienda de Hilario Lara, calle Rabadán, 5, Torredonjimeno, foto: Antonio Erena, 31.03.26

lunes, 30 de marzo de 2026

viernes, 27 de marzo de 2026

lunes, 23 de marzo de 2026

Gastromanía 52

Magdalenas de la pastelería Nuestro Padre Jesús, Jamilena, foto: Antonio Erena, 23.03.26
Primero dije que no; pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios unas cucharadas de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí. El brebaje la despertó, pero no sabe cuál es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar y que quiero volver a pedirle dentro de un instante y encontrar intacto a mi disposición para llegar a una aclaración decisiva. Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad. ¿Pero cómo? Grave incertidumbre ésta, cuando el alma se siente superada por sí misma, cuando ella, la que busca, es juntamente el país oscuro por donde ha de buscar, sin que le sirva para nada su bagaje. ¿Buscar? No sólo buscar, crear.

Proust, «Por el camino de Swann» (fragmento), En busca del tiempo perdido, trad. Pedro Salinas.

viernes, 6 de marzo de 2026

Tercer Viernes de Cuaresma 2026

José Basurto, Cruz procesional de Jesús Nazareno (plata cincelada, 1677, detalle), Hermandad de Jesús Nazareno, Bujalance, exposición «El legado de la fe», Palacio de la Merced, Córdoba, foto: Antonio Erena, 25.02.26
Sierra de Córdoba. Sierras de Adamuz, de Montoro, de Marmolejo…
Cinta azul de nostalgia desde las barandas de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, los días claros de invierno, cuando el viento solano bruñe las lejanías y cincela las cruces de piedra de sus atrios.
Viento áspero, diáfano, el más luminoso de todos, el más propicio también para gozar la soledad y el silencio, hermosos, bajo la tensa armonía de los cipreses. De los cipreses y los arcos, cegados a yeso y cal. Herméticos tabiques tras los que suponías las dramáticas tallas de los «santos menores» San Juan, La Magdalena, La Verónica, todo el año aguardando su amanecer de Viernes Santo entre penumbras de sacristía o granero.
Verdes siembras de marzo en torno a la Ermita. Refulgentes paredes al abrigo del viento, soleadas, frente al vasto e idílico territorio de olivos de El Chaparral. Ámbito de los lirios a horizontes más turbios en puro azul fundidos. Diadema de palomas para la geografía de la comarca.
Ángelus campesino, tras el vitral plomado del camarín de Cristo, donde exvotos y trenzas de muchachas antiguas sufrían el rubor tenue del crepúsculo y dardos de su melancolía…

Mario López, «La ermita», de Nostalgiario andaluz (1979), en Mario López, Poesía, Diputación de Córdoba, 1997,  p. 211.

miércoles, 25 de junio de 2025

Miradas 29

Un grupo de armaos de la Macarena con el antiguo senatus llamado popularmente el Pájaro, foto: Nicolás Müller (1951), fuente: Fotos antiguas de la Semana Santa sevillana (Facebook)

CAPÍTULO 35. De los bienes espirituales sabrosos que distintamente pueden caer en la voluntad. Dice de cuántas maneras sean.
 
1. A cuatro géneros (de bienes) podemos reducir todos los que distintamente pueden dar gozo a la voluntad, conviene a saber: motivos, provocativos, directivos y perfectivos; de los cuales iremos diciendo por su orden, y primero, de los motivos, que son: imágenes y retratos (de Santos, oratorios y ceremonias.

2. Y cuanto a lo que toca a las imágenes y retratos), puede haber mucha vanidad y gozo vano, porque, siendo ellas tan importantes para el culto divino y tan necesarias para mover la voluntad a devoción, como la aprobación y uso que tiene de ellas nuestra Madre la Iglesia (muestra), (por lo cual siempre conviene que nos aprovechemos de ellas para despertar nuestra tibieza), hay muchas personas que ponen su gozo más en la pintura y ornato de ellas que no en lo que representan.

3. El uso de las imágenes para dos principales fines le ordenó la Iglesia, es a saber: para reverenciar a los Santos en ellas, y para mover la voluntad y despertar la devoción por ellas a ellos; y cuanto sirven de esto son provechosas y el uso de ellas necesario. Y, por eso, las que más al propio y vivo están sacadas y más mueven la voluntad a devoción, se han de escoger, poniendo los ojos en esto más que en el valor y curiosidad de la hechura y su ornato. Porque hay, como digo, algunas personas que miran más en la curiosidad de la imagen y valor de ella que en lo que representa; y la devoción interior, que espiritualmente han de enderezar al santo invisible, olvidando luego la imagen, que no sirve más que de motivo, la emplean en el ornato y curiosidad exterior, de manera que se agrade y deleite el sentido y se quede el amor y gozo de la voluntad en aquello. Lo cual totalmente impide al verdadero espíritu, que requiere aniquilación del afecto en todas las cosas particulares.

4. Esto se verá bien por el uso abominable que en estos nuestros tiempos usan algunas personas que, no teniendo ellas aborrecido el traje vano del mundo, adornan a las imágenes con el traje que la gente vana por tiempo va inventando para el cumplimiento de sus pasatiempos y vanidades, y del traje que en ellas es reprendido visten las imágenes, cosa que a ellas fue tan aborrecible, y lo es; procurando en esto el demonio y ellos en el canonizar sus vanidades, poniéndolas en los santos, no sin agraviarles mucho. Y de esta manera, la honesta y grave devoción del alma, que de sí echa y arroja toda vanidad y rastro de ella, ya se les queda en poco más que en ornato de muñecas, no sirviéndose algunos de las imágenes más que de unos ídolos en que tienen puesto su gozo. Y así, veréis algunas personas que no se hartan de añadir imagen a imagen, y que no sea sino de tal y tal suerte y (hechura, y que no estén puestas sino de tal o tal manera, de suerte) que deleite al sentido; y la devoción del corazón es muy poca; y tanto asimiento tienen en esto como Micas en sus ídolos o como Labán, que el uno salió de su casa dando voces porque se los llevaban (Jue. 18, 24), y el otro, habiendo ido mucho camino y muy enojado por ellos, trastornó todas las alhajas de Jacob, buscándolos (Gn. 31, 34).

5. La persona devota de veras en lo invisible principalmente pone su devoción, y pocas imágenes ha menester y de pocas usa, y de aquellas que más se conforman con lo divino que con lo humano, conformándolas a ellas y a sí en ellas con el traje del otro siglo y su condición, y no con este, porque no solamente no le mueve el apetito la figura de este siglo, pero aun no se acuerda por ella de él, teniendo delante los ojos cosa que a él se parezca. Ni (en) esas de que usa tiene asido el corazón, porque, si se las quitan, se pena muy poco; porque la viva imagen busca dentro de sí, que es Cristo crucificado, en el cual antes gusta de que todo se lo quiten y que todo le falte. Hasta los motivos y medios que llegan más a Dios, quitándoselos, queda quieto. Porque mayor perfección del alma es estar con tranquilidad y gozo en la privación de estos motivos que en la posesión con apetito y asimiento de ellos. Que, aunque es bueno gustar de tener aquellas imágenes que ayuden al alma a más devoción (por lo cual se ha de escoger la que más mueve), pero no es perfección estar tan asida a ellas que con propiedad las posea, de manera que, si se las quitaren, se entristezca.

6. Tenga por cierto el alma que, cuanto más asida con propiedad estuviere a la imagen o motivo, tanto menos subirá a Dios su devoción y oración; aunque es verdad que, por estar unas más al propio que otras y excitar más la devoción unas que otras, conviene aficionarse más a unas que a otras por esta causa sólo y no con la propiedad y asimiento que tengo dicho, de manera que lo que ha de llevar el espíritu volando por allí a Dios, olvidando luego eso y esotro, se lo coma todo el sentido, estando todo engolfado en el gozo de los instrumentos, que, habiéndome de servir sólo para ayuda de esto, ya por mi imperfección me sirve para estorbo, y no menos que el asimiento y propiedad de otra cualquiera cosa.
 
San Juan de la Cruz, La subida del Monte Carmelo (1579 - 1583), Libro Tercero, Cap. 35 (fragmento), edición online en Documenta Catholica Omnia.

sábado, 19 de abril de 2025

Sábado Santo 2025

Tilman Riemenschneider, Dolorosa (Der Trauernden Maria, c. 1505), Mainfränkischen Museum, Wurzburgo, foto: Holger Uwe Schmitt, Wikimedia Commons

viernes, 18 de abril de 2025

jueves, 17 de abril de 2025

miércoles, 16 de abril de 2025

Miércoles Santo 2025

Pedro Roldán, Jesús Nazareno (1685-86), Hermandad de la O, Sevilla, fuente: Pinterest
   Sacar un paso de Virgen bien puesto significa un indudable riesgo y un inconsciente derroche. El paso del Cristo es siempre más sencillo y más barato. Sin que yo sepa explicar por qué, lo cierto es que todo lo que se relaciona con el Cristo es menos costoso y complicado que lo de la Virgen. Un paso de Cristo está arreglado con treinta o cuarenta luces y unos manojos de claveles. Ni costosos mantos ni fabulosas alhajas. Hay un Jesús Nazareno con la cruz al hombro, de una cofradía de barrio, que algunos años ha salido en procesión llevando por todo lujo en los puños blancos que cuidadosamente asoman por las bocamangas del hábito unos sencillos gemelos de brillantes. Lo menos que, a juicio de sus pintureros cofrades, se puede llevar para salir decentemente a la calle.
    Hay una sola excepción: El Gran Poder.

Manuel Chaves Nogales, Semana Santa en Sevilla, Almuzara, 2013, págs. 96-97 (publicado originalmente en Ahora, diario gráfico, N.º 1.334, 05.04.1935, págs. 18-19).

martes, 15 de abril de 2025

Via Crucis

Joseph de las Casas, Via Crucis (Estaciones 1 a 14, Sevilla, 1749), planta baja del patio principal del Hospital de Mujeres, Cádiz, fotos de Antonio Erena (10.04.25), excepto la 6 y la 11 de Alfredo García Portillo en Retablo Cerámico, códigos 01773 y 01778